miércoles, febrero 4, 2026
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Reseña de la novela Opiniones de un payaso de Heinrich Böll

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Álvaro Peña

La vida tiene diferentes matices, vista desde la perspectiva de un payaso, a más de jocosa se mira real y cruel.

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Las crisis de las situaciones financieras por el mal uso de los escasos recursos que llegaban a sus arcas; las brechas familiares producidas por la rebeldía de sus miembros y de su forma de pensar; los análisis de la forma de comportamientos de los humanos frente a las necesidades del prójimo. Los recuerdos de los días en que algún día fue feliz y que lo mantiene con vida, albergando la posibilidad de volver a los días de gloria; y, la hipocresía de los que profesan las religiones, frente a su ideología, son algunos de los temas que se abordan en Opiniones de Un Payaso.

Opiniones de un Payaso es un libro muy interesante, escrito por Heinrich Böll, (Alemania 1917 – 1985) Premio Nobel de Literatura 1972, reconocido por su pluma excepcional, en cuyo libro narra de forma artística su vida como payaso fallido, cuya profesión está en decadencia debido a la crítica mordaz que hace al sistema político, religioso y social de la época. En sus números (presentaciones artísticas en los escenarios) con cierto toque de picardía y humor negro, critica y cuestiona la forma de vida de la sociedad burguesa, católica y creyente de la Alemania de la postguerra.

Perteneciente a una familia acomodada, de la burguesía alemana, dedicados a la extracción del lignito. Hans Schnier -el protagonista de la novela- escribe en primera persona y a través de una finísima técnica en tiempo presente para dar a conocer la penosa situación real en la que vive, producto de las muchas experiencias con su eterno amor Marie, con su familia, con sus amigos y con su carrera artística.

En cuyo contexto, nos sumerge a través de las recuerdos y flashbacks que nos transportan en muchas ocasiones a situaciones jocosas ordinarias que él aún recuerda con mucha nostalgia y que le han marcado la vida; su carrera se trata de eso, de representar la vida a través de un número artístico en un escenario.

Hans se profesa y confiesa abiertamente ateo, pero a lo largo de la novela prefiguran muchas experiencias y situaciones religiosas que lo hacen cuestionarse realmente la verdad sobre Dios y sobre las personas que creen en él. Marie -su eterno amor- es católica, de quien está enamorado y con quien tiene muchas diferencias ideológicas. Como es obvio, por sus estilos de vida y por los adoctrinamientos que le exige en cuanto se casen, por ejemplo: tener que enseñarles el catecismo a los hijos que lleguen a tener, el matrimonio civil y las cuestiones de dogma y de culto.

El amor que siente por Marie, que en la actualidad ya no está con ella, porque lo abandonó por un católico. Lo hacen soñar con una visita al Papa en Roma, para exponerle sus formas de pensar respecto a las normas que la Iglesia tiene. Anhelaba ese encuentro para plantearle algunas sugerencias al Papa con la idea de flexibilizar la ortodoxia religiosa que mucho daño le ha hecho a la humanidad.

En el fondo de su ser y según el hilo de la historia, Hans cree en Dios, pero no en el dios que la gente de su alrededor profesa, católicos y protestantes. Hay un dialogo muy interesante en el que se nota aquello: Hans confiesa que los católicos le ponen nervioso, porque siempre juegan sucio, que los protestantes siempre le irritan por su manoseo de las conciencias y que los ateos le aburren porque siempre hablan de Dios. Si la gente hiciera lo que debería hacer y si dejásemos de juzgar con los escrúpulos, las cosas tornarían de forma diferente para aquellos quienes anhelan ver un dios todopoderoso, ejerciendo la caridad con el prójimo.

Hans reflexiona: “yo creo que nadie en el mundo entiende a un payaso, ni siquiera otro payaso, porque siempre entran en juego la envidia y la rivalidad”. Dejar de ser actor, profesión que a su familia le hubiese gustado que practique; renunciar a la posibilidad de ser un empresario exitoso, por legado, también de su familia; y, vivir sin el amor de su vida, por ejercer la libertad a través de la comedia (payasería) como profesión, nadie lo entiende.  

Según la religión, la envidia vista como tal es un pecado, porque destruye a quien la practica y a quien la provoca. La rivalidad es consecuencia de la anterior, es una competencia desmedida por escalar y destruir a quien se interpone en el camino. Es lo que llamo yo: la mercantilización y deshumanización de las profesiones, que ocurre en todas las esferas. Me imagino que, en la comedia, es peor esta tarea, porque determinar quién es el mejor, haciendo reír al mundo, debe resultar infructuoso y frustrante.

Hans vive en una lucha constante por vencer el orgullo para aplacar el hambre. Humillarse a pedir dinero en las personas que consideraba sus amigos e inclusive, aceptar las migajas de su padre, que en un acto de benevolencia y caridad “cristiana” le ofrece a cambio de que acepte sus condiciones y mejore su carrera artística, lo ponen entre la espada y la pared. Saber que eres bueno en lo que haces y que no sea valorado porque el sistema exige otras cosas para la armonía del mundo, es cuestión de vida o muerte.

Para Hans, la vida es una fiesta y lo ve reflejado en los afanes de la vida: como un obrero que se alegra por su paga en un sobre, por aquel profesional que cierra un buen negocio y con ello obtiene ganancias. También lo observa en aquella vendedora que se alegra al finalizar la jornada cuando se recoge el cabello y se alista para ir a su casa. Todo es una fiesta, lamenta que su fiesta sea un número, cuya vida solo sea un número, representada en un escenario y vituperada por los asistentes.

Como Hans, cada uno representa un número, una vida, una profesión y una forma de pertenecer al mundo. Las ideologías y su forma de manifestación marcan la diferencia entre lo que es y lo que debería ser. Quienes creemos en Dios, debemos dar muestras aquello, al menos eso espera la humanidad, signos, verdaderos signos.

El meollo del asunto y en el que versa el libro de forma implícita es en el amor. Por amor, él es capaz de renunciar a lo que no cree por vivir con lo que ama y en lo que cree. Él y muchos, grandes y chicos, pobres y ricos, podemos dar crédito que el amor transforma el mundo. De hecho, me gustaría terminar con otro de sus pensamientos: “… hay un punto en que las personas, aunque sea por motivos ideológicos, se vuelven humanos”. Eso es lo que yo llamo fe. Fe en la humanidad.

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Educación Superior: los cupos que nunca llegaron

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Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes
Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes

Las historias que cuentan sobre el ingreso a la universidad son desalentadoras, pero este panorama se volvió algo más estresante, cuando en 2010 se creó la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Senescyt), luego de expedir la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES).

Pero si revisamos la historia, el libre ingreso a las universidades: fruto de una lucha que finalizó el 29 de mayo de 1969, permitía que cualquier persona accediera a un cupo universitario, sin importar si venían de un colegio público o privado, estatus económico o vínculos familiares.

Sin embargo, en el año 2012, se elimina esta figura, al establecer la obligatoriedad de rendir el Examen de Educación Superior (ENES), como requisito para postular a una institución de educación superior pública en el país.

Esta obligación significó una cuesta arriba para los bachilleres, quienes buscaron alternativas de preparación, como los llamados pre-universitarios, que, en muchas ocasiones, tampoco fueron suficientes.

Según la publicación de Faro titulada “El examen de acceso a las universidades”, el número de postulantes a un cupo universitario se redujo un 39% entre 2019 y 2021. Uno de los datos más relevantes, es que, desde 2012 hasta 2021, no existió concordancia entre el número de cupo ofertados y el número de cupos demandados por los postulantes, es decir, siempre existió un grupo de estudiantes, sin acceso a educación superior.

Aunque el examen tenía por objetivo mejorar las capacidades de los profesionales en el país, a través de un proceso transparente que garantice la igualdad de oportunidades, la realidad era otra. Pues, muchos estudiantes no pudieron acceder a un cupo universitario, acortando aún más sus posibilidades de conseguir un trabajo digno. Orillándoles a buscar universidades privadas, que no siempre están al alcance del bolsillo de los padres.

Existen varios puntos de vista al respecto, para algunos, lo mejor era eliminar el examen que no garantizaba el acceso a la educación superior; para otros, no soluciona nada, pues la problemática central es la falta de cupos disponibles para los estudiantes de bachillerato que se gradúan cada año.

Es decir, no existe una política adecuada sobre Educación Superior, de hecho, el presupuesto para las universidades estatales es reducido, lo que empeora la situación de las instituciones, que no pueden brindar las condiciones adecuadas para sus estudiantes.

Luego están las dificultades de la prueba, no estaba dirigida a un estudiante promedio. Si bien existía esta idea de elevar el estándar, no se ajustaba al tipo de educación que reciben los alumnos en un establecimiento público. De hecho, la única oportunidad que tenían era acceder a un pre universitario; y, aun así, no existía la certeza de aprobarlo con una buena calificación.

Además, con la economía actual, es impensable que una familia con bajos ingresos, con una sola persona con sueldo fijo, que tiene a su cargo mantener el hogar, pueda pagar los costos del dichoso “pre”.

Los puntajes eran otra incertidumbre, pues de ello dependía la carrera a la que, el estudiante podía ingresar.

En todo caso, la última prueba Transformar fue rendida el 2 de septiembre de 2022, de hoy en adelante, ya no será necesaria para ingresar a las universidades públicas, pues cada institución se encargará de establecer su propio mecanismo de admisión, con total autonomía.

Para mí, la Educación Superior se ha convertido en un privilegio para muy pocos, ingresar a esos espacios de la academia debería ser un proceso sencillo y sin complicaciones, que permita a los jóvenes entrar por la puerta grande, sin necesidad de tantas trabas.

No estoy segura si quiero dormir tres días a las afueras de una universidad para conseguir un cupo y no creo que nuestros hijos, se merezcan este maltrato. Tampoco estoy de acuerdo en el hecho de que, tantos postulantes no hayan obtenido un cupo para la universidad, lo que quiero decir, es que el sistema tiene falencias, sin importar si existe una prueba de ingreso o no, y eso es lo que debemos reforzar.

Quienes van a gobernar o dirigir este país deberían tener todas las oportunidades disponibles, para tomar decisiones acertadas sobre su futuro, pero las limitaciones actuales no les permiten, ni prepararse; mucho menos, pensar en el mañana con algo de optimismo.

Nota aclaratoria: este artículo no promueve un lenguaje sexista y está de acuerdo con el uso del lenguaje inclusivo. Pero no utiliza los pronombres el/la los/las o les, para evitar posibles confusiones.

Referencias:

El Universo. (18 de julio de 2022). Se podrá admitir al estudiante en la educación superior únicamente con la nota del examen de grado tomado por el Ministerio de Educación, según Senescyt. https://www.eluniverso.com/noticias/ecuador/se-podra-admitir-al-estudiante-en-la-educacion-superior-unicamente-con-la-nota-del-examen-de-grado-tomado-por-el-ministerio-de-educacion-segun-senescyt-sera-potestad-de-universidades-nota/

Faro. (2022). El examen de acceso a las universidades. https://grupofaro.org/wp-content/uploads/2022/08/FS-Examen-de-acceso-Universidades_compressed.pdf

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Las gemelas

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Gabriela Celorio

Podríamos decir que eran las 12h00 cuando Martha se encontraba en casa como todos los días preparando el almuerzo para sus hijos y su marido Juan. Su hermana gemela Lucía había decidido irse de mochilera por toda Latinoamérica por dos meses y llegó ese medio día para despedirse de su hermana Martha.

Ellas dos gotas de agua, su hermosa cabellera azabache, mismo peinado: moño alto, flacas al extremo, ojos grandes y de un negro profundo, nariz perfecta, labios casi inexistentes, blancas como esos seres casi inhumanos: pareciera que no tuvieran sangre. Solo les diferenciaba el lunar que tenía Lucía en el cuello. Huérfanas y sin un solo familiar en su vida.

Lucía entró sin tocar la puerta, sorprendió a su hermana con un abrazo fuerte que era sorpresivo y cálido, ella era más fría que una granizada al finalizar el invierno. Martha le preguntó si le pasaba algo – conocía de pies a cabeza a su hermana- lo que Lucía respondió que por fin podrían hablar de algo que le estaba pasando.

  • Martha me he enamorado y me voy con él al viaje.
  • ¿Por qué no le has traído para conocerle?
  • Eso es lo difícil hermana, no sé cómo decirte, pero quiero que sepas que jamás haría nada para dañarte.

Martha empezó a empalidecer, mientras cortaba la cebolla para el refrito.

  • Martha estoy enamorada de Juan, sabes que ha sido mi mejor amigo por años, no lo pude evitar, quería decírtelo yo misma.
  • Él no se atrevió a decírmelo ¿Verdad?
  • No quería causarte más daño, hermana aquí están los papeles, te deja todo: la casa, el carro, todos sus ahorros. Nos vamos a Perú juntos.
  • Di algo por favor… Abofetéame, grita, por favor perdóname…

Las lágrimas salían de los ojos de Martha como las gotas de mar que reposan en el cuerpo, saladas, picosas, molestas y sobre todo dolorosas. Martha siguió picando la cebolla, mientras su hermana la gritaba, la impulsaba a que dé una señal de desprecio, de indignación.

Lucía se acercó para abrazar a Martha, para decirle que la amaba y que sentía tan mal por todo lo que sucedía. Martha se dio la vuelta con su cuchillo favorito con el que cocinaba todos los días y a toda hora, entró suave y perfectamente en el corazón de Lucía. La sangre a borbotones inundaba la cocina nítidamente limpia, salía como si fuera un grifo infinito…

Martha pensó de inmediato, la rebanó como hacía con los pollos enteros que le llegaban cada semana para cocinar, la puso en varias fundas de basura, sin su ropa, quemó su cara para que esté irreconocible y limpió toda la sangre. Le contestó a Juan desde el teléfono de Lucía diciéndole que la recogiera en la estación del centro en tres horas, tiempo suficiente para toda la diligencia.

Puso a Lucía en el auto, junto con su ropa de ama de casa y botó las fundas en la quebrada del pueblo aledaño. Regresó a su casa, se bañó, se puso una mudada de Lucía y su perfume, se maquilló como ella y colocó el lunar con un delineador, también se abofeteó la cara como señal de que existió una pelea y escribió una carta dirigida a Juan:

Juan,

Te amé, te glorifiqué todos estos años, cuidé de tus hijos. Me engañaste con mi hermana y te largas con ella. Dejo todo, la casa, el carro y les dejo a tus hijos. No me busques

Me voy lejos para hacer una nueva vida, cuida de ellos por favor.

Siempre tuya, Martha.

Metió la carta en el bolsillo y tomó un taxi. Llegó a la cita con Juan y le contó como Martha había llorado por la noticia, como había empacado sus cosas, escribió la carta y se había ido.

Desde ese entonces, Martha pinta su lunar cada noche en el baño, se acuesta con su propio esposo y cuida a sus propios hijos con el nombre de Lucía.

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Lasso, la autoeliminación y el problema carcelario

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Alfredo Espinosa articulista La Disputa

Mientras el presidente Guillermo Lasso centra su mirada en el Mundial de Fútbol y en propuestas populistas como el “Hincha del Barrio” –calcada de su mejor momento al frente del Banco Guayaquil–. Durante casi un año cinco meses de Gobierno, se han producido ocho masacres carcelarias en el país, carnicerías humanas aberrantes que inundan los noticieros de los medios de comunicación convencionales, digitales y desde luego también las redes sociales.

En la misma línea, casi cuatrocientos privados de libertad han muerto entre el 21 de julio de 2021 y el 5 de octubre de 2022 en la Penitenciaría del Litoral y la cárcel de Latacunga. La mayoría de ellos integrantes de pandillas narcodelictivas como los  “Chone Killer”, “los Lobos”, “los Tiguerones”, “los Choneros”, “los Fatales”, “los Águilas”, “los R7” y “los Gánsters”, que pugnan por controlar las cárceles y el monopolio de las actividades relacionadas al narcotráfico en zonas pauperizadas, frágiles y conflictivas  de las urbes en donde el sicariato, los asaltos y las muertes violentas reafirman el deterioro del tejido social. Entre otras razones, por la falta de inversión pública en educación, salud y empleo.

Muertes violentas, cuerpos desmembrados y calcinados, amotinamientos, tráfico de armas y drogas, cientos de heridos la mayoría jóvenes y personas que no tienen relación alguna con las bandas narco-delincuenciales. Familiares de los privados de libertad desesperados a las afueras de los recintos penitenciarios que claman por saber la situación de sus allegados. Periodistas a los que se les agrede e impide realizar su trabajo, falta de control y ausencia notoria del Estado. Esta es la realidad del Ecuador, un país en donde las prácticas de las bandas delincuenciales se asemejan cada día más a la de países como México y Colombia.

Frente a este escenario de alta conflictividad e incluso de guerra, ¿a qué le apuesta presidente Lasso para combatir la estructura sistémica de violencia en el país? ¿Cuál es su política pública? ¿La autoeliminación entre pandillas y grupos del crimen organizado transnacional sin importar sus efectos colaterales?

La autorregulación de las cárceles en el Ecuador y la consecuente autoeliminación entre grupos narcodelictivos reafirman -señor presidente Lasso- la premisa de que aquí los centros penitenciarios son suelo soberano de las mafias: un Estado paralelo con sus propias leyes y códigos de supervivencia; en consecuencia. No hay Estado oficial (legítimo y legal) y tampoco Gobierno, y si los tenemos ambos son fallidos.

Estas ausencias, el posible desinterés y las “prioridades” del régimen se convierten a corto y mediano plazo, en una sentencia a pena de muerte para quienes por diversas circunstancias pisan una cárcel, conviven con la violencia y temen constantemente por su vida.

El artículo 673 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) en sus numerales del 1 al 4 señala que es responsabilidad del Estado garantizar los derechos de las personas privadas de libertad, esto implica proteger su integridad física, pero también proteger a los miembros de la Policía Nacional y trabajadores del sistema penitenciario. A lo cual se agrega la rehabilitación integral de las personas privadas de libertad y su reinserción social y económica.

Mientras que el artículo 676 del mismo cuerpo legal es claro al manifestar que “Las personas privadas de libertad se encuentran bajo la custodia del Estado”. No obstante, el Estado no cumple con su tarea y conforme pasan los días su capacidad de reacción no solo es lenta, sino también ineficiente.

La crisis carcelaria del país no se solucionará de la noche a la mañana con medidas parche. Ni siquiera con el incremento de efectivos policiales, militares y guías penitenciarios. Se requieren estrategias articuladas y políticas públicas claras, de largo aliento que al momento no están dentro de la agenda de prioridades del régimen. Mientras esto no ocurra, el presidente Lasso seguirá hablando de todo con todos, incluso con quienes dejaron esta herencia de caos y violencia.

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El abismo de la generosidad: una apología a la prodigalidad

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Álvaro Peña articulista La Disputa

Convencido de que la “pose hace al hombre” y de que “nada es mejor para el éxito que los excesos”, el humano de hoy en día rinde culto al hedonismo y hace de él una apología que lo empuja a buscar la vida en la seguridad material, en el efímero éxito, en la virtuosidad alineada y consecuentemente en una falsa felicidad. No cabe duda que un buen círculo de amigos, la buena ropa, una casa bastante digna, un trabajo bien remunerado e incluso el último teléfono celular a la moda, siempre generan en las personas mayor seguridad en el mundo en que se desenvuelven.

Oscar Filgal O’Flaherty Wilde, más conocido como Oscar Wilde, es un escritor, poeta y dramaturgo de origen irlandés, en cuya única novela y que constituye a la vez su obra magna. “El retrato de Dorian Gray” nos pormenoriza lo que se detalla en el párrafo anterior, el culto a la belleza, el apego desmedido a los amigos, el fastuoso y aciago itinerario que el ser humano hace para conservar su juventud y el afecto de los que le rodean. Al menos eso lo demuestra en cada una de sus líneas en su interesantísima novela.

En esta ocasión me permitiré analizar ciertas ideas que me parecieron interesantes, al menos, muy actuales para los tiempos de hoy. Si bien es cierto el libro fue escrito hace más de un siglo, pero su analogía sobre la conducta del hombre hoy en día está muy vigente. La obra es en exceso culta, característica que me encanta porque denota mucho la calidad del escritor y la belleza de las palabras, que hacen de la obra y de la vida misma un poema.

“A la gente le gusta mucho prodigar aquello que necesita más. Es lo que llamo el abismo de la generosidad”. Este es uno de los muchos pensamientos que se escriben en el libro y que captaron mi atención y de los cuales intentaré realizar un análisis respecto de las conductas del ser humano frente a la prodigalidad que se ventila hoy en día en todos los aspectos de su vida.

La prodigalidad equivale a gastar bienes, recursos o atenciones en personas, en el tiempo y en el espacio. En el sentido amplio, la prodigalidad y su significado se enmarcan en el derroche y el despilfarro, de hecho, hay una parábola famosa en la biblia que se llama “El Hijo Pródigo” en donde detalla el dispendio desmesurado de los bienes adquiridos por un hijo cuando le pide en herencia a su padre y este accede a entregarle.  Después de una pésima administración de la fortuna entregada en excesos y mala vida, se queda en la calle, prodigando comida, amor y afectos.

Extrapolando la prodigalidad en la cotidianidad vemos que, a diario, al menos en las redes y relaciones sociales, prodigamos admiración en artistas, políticos, famosos, actores y demás personajes del mundo de la farándula. Querer ser admirados nos impulsa a admirar a otras personas, aun cuando no haya qué admirar o que rescatar de aquellos.

En el plano afectivo la cosa no difiere mucho, prodigamos afectos en las parejas sentimentales, en amigos, en familiares y en todas las personas que queremos. La prodigalidad se manifiesta en la codependencia emocional y el efecto psicológico que generan estas relaciones. Por su parte, la materialidad quizá sea la forma más explícita de dar a conocer el abismo de la generosidad. Querer tener algo, implica trabajar por ello, cuando la situación se torna compleja o el asunto se desvía, aparece la prodigalidad o el despilfarro de recursos, bien sean muchos o pocos.

Dorian, el personaje principal, a lo largo de la obra, prodiga todas aquellas cosas. Admira a su pintor y al retrato que éste le ha hecho. Ama a Sibila, una actriz adolescente quien se quita la vida por el amor de su Príncipe Encantador, el joven Gray. Gasta excesivamente sus bienes con la vida burguesa que lleva y a la que arrastra a toda la élite de la ciudad. ¿Por qué prodiga? Por el miedo a la vejez y a la muerte inminente. Vive en constante miedo y temor porque detesta la idea de que los años son su peor enemigo y que terminarán con lo que ama, su belleza y el placer que ésta le genera: la admiración de sus amigos y conocidos, el amor que le profesan hombres y mujeres, el respecto que se gana con todos quienes le conocen.

La prodigalidad hoy es una forma de vida, todos prodigamos algo en lo que hacemos, pienso a veces que es lo que les da sentido a nuestras vidas. Es una forma de fijarse objetivos para encontrar en cada día razones suficientes para trabajar arduamente. Y no se trata de estratos ni clases sociales, porque tanto el pobre como el rico. Tenemos las mismas necesidades: prodigalidad de atención, de afectos, de materialidad y de alguien que nos ame sin medida. Visto de esa forma, la prodigalidad se convierte en el pivote de la construcción de nuestros sueños. Qué intención última se tenga con éstos, es otro asunto que valdrá la pena analizar y discernir.

El retrato de Dorian Gray es una obra fantástica, vale la pena leer, el estilo literario empleado por el autor, como digno inglés de clase burguesa y educada, ayuda a entender muchos pensamientos e ideas sueltas que suelen rondar en nuestro pensamiento. Al menos a mí, me encantó. Terminaré con otra de sus tantas frases célebres e intelectuales: “Vive la poesía que no pudo escribir. Los otros escriben la poesía que no se atreven a realizar”. Sería bueno preguntarse, ¿qué tipo de prodigalidad vivimos? Si los que viven la poesía o los que la escriben sin poder vivirla.

Retrato de Dorian Gray
Fuente: El retrato de Dorian Gray: resumen, personajes y análisis – Cultura Genial

Ecuador: un paraíso de violencia

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Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes
Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes

Vivir en medio de violencia, no es vivir.

Escribir sobre la violencia incesante que golpea a nuestro país, nunca es fácil, pero es necesario hacerlo para mostrar a quienes lo siguen negando, que las cifras no mienten, que no estamos aquí para desestabilizar a ningún Gobierno, no hace falta que lo hagamos, solitos se lanzaron al vacío.

Según datos de la Policía Nacional, hasta finales de agosto de 2022, Ecuador superó las 2.000 muertes violentas, el porcentaje más alto se concentra en la Costa, pero Quito, Cuencas y otras ciudades de la Sierra no se quedan atrás.

No hay dudas de que este, ha sido un año cargado de muertes, todas ellas inexplicables, suceden a cualquier hora, sin importar el día y el lugar. Tampoco importa si eres estudiante, trabajador, niño, mujer, la escalada de violencia ha llegado hasta el nivel más alto, superando incluso sus propias expectativas.

No tenemos donde escondernos, nada alcanza, las autoridades muy poco han hecho. Las decisiones sobre seguridad nacional se limitaron a la adquisición de armas, y pregunto ¿para qué?

Me resulta incomprensible la falta de respuestas, la incompetencia y tibieza de las autoridades, pero sobre todo la violencia con la que ocurre cada robo, secuestro o asesinato.

Esta oleada de violencia es el resultado de un Gobierno inexperto, al que le faltan agallas para cortar cabezas y tomar el control del país. Escuchar el discurso de las autoridades de turno no solo me deja sin esperanza alguna, también reafirma que nuestras vidas no les importan, ni un poco.

La gota que colmó el vaso

Escribir sobre violencia en los últimos días, me lleva sin remedio, a pensar en la desaparición y posterior femicidio de María Belén Bernal, no solo por las circunstancias que rodean el hecho, sino, porque todo sucedió en un recinto policial.

La policía nacional se activó apenas cuatro días después de su desaparición. Ha sido su madre, quien desde su conmovedora fortaleza llevó adelante la lucha por encontrarla, a ella se han sumado cientos de mujeres, colectivas y compañeras con un objetivo en común: exigir justicia.

María Belén fue desaparecida el 11 de septiembre, pero su cuerpo fue encontrado 10 días después, esa tarde, se había convocado a una marcha que llegó hasta la Comandancia de Policía con la presencia de cientos de amigas y compañeras de lucha, consternadas por este femicidio.

Al día siguiente, acompañamos a la capilla ardiente en la Universidad Central, para recordar su vida, honrar su nombre y prometer a su familia, que por ningún motivo estará sola.

Al grito de “Eli escucha, tu lucha es nuestra lucha”, cientos de personas mostraban su apoyo a esta causa, que apenas empieza, y es que encontrar justicia en medio de tanta impunidad, es doloroso.

 Esta pérdida remueve cada fibra, las historias se repiten cada vez con más fuerza, no importa si salimos a las calles, acompañamos luchas o tomamos otras acciones, cada esfuerzo parece insuficiente.

Hace tiempo había comprendido que el discurso es insuficiente, incluso luchar parece no tener ningún impacto, porque la violencia es estructural, perdura sin importar cuanto nos esforcemos por tratarla.

¿Prevenir? Es necesario, es el paso por seguir, prevenir desde la infancia, prevenir para evitar que la violencia continúe superando nuestra voluntad.

La violencia de género está enraizada en nuestras familias, con la que crecimos, continúa creciendo, se multiplica y se robustece con la falta de empatía que nos rodea. Entiendan algo, la violencia no es asunto privado, ya no más, es una problemática de ámbito público, que nos concierne a todas y todos.

Femicidios: ¿Qué dicen las cifras?

 Las cifras son amargas, hasta el 1 de septiembre de 2022 se registraron 206 femicidios, según organizaciones de mujeres. Este es el año más violento, desde que en 2014 se tipificara la figura de femicidio en el Código Orgánico Integral Penal – COIP.

Aunque, de acuerdo con el comunicado de ONU– Ecuador, la Función Judicial reporta “264 homicidios intencionales de mujeres, 59 registrados como femicidios”.

Estas cifras ya no son actualizadas, pues mientras en Quito buscaban a María Belén, en Tulcán encontraron el cuerpo de Dayana, una joven embarazada que fue reportada como desaparecida días atrás.

Y si, las cifras son eso, solo números en un papel, que nos recuerda cada día, la importancia de levantar la voz, y que, muy a nuestro pesar, la lucha continuará hasta quien sabe cuándo.

Hoy, mientras reconozco la fortuna de vivir sin violencia, reconociendo mi posición de privilegio, intento comprender ¿por qué nos siguen matando?, ¿por qué nadie hace nada?

Escribo estas líneas en memoria de las amigas, hermanas, compañeras que ya no están, por ellas que merecen nuestro respeto, porque su mundo terminó aplastado por el machismo, porque sus sueños se desvanecieron en medio de la violencia, pero sus voces retumban, más fuerte que nunca.

¡Hoy, que ya no estamos solas, sigamos luchando juntas!

¡Dedicado a la memoria de María Belén Bernal y de todas las hermanas que nos faltan!

Nota aclaratoria: este artículo no promueve un lenguaje sexista y está de acuerdo con el uso del lenguaje inclusivo. Pero no utiliza los pronombres el/la los/las o les, para evitar posibles confusiones.

Referencias:

Naciones Unidas Ecuador. (23 de septiembre de 2022). Ante el femicidio de María Belén Bernal, y los femicidios que ocurren cada día en el país. https://ecuador.un.org/es/200633-comunicado-oficial#:~:text=En%20el%20Ecuador%2C%20seg%C3%BAn%20los,mujeres%2C%2059%20registrados%20como%20femicidios.

Diario La Hora. (17 de septiembre de 2022). Registran 206 femicidios en Ecuador en 245 días https://www.lahora.com.ec/pais/206-femicidios-ecuador-enero-septiembre-2022/

Primicias. (2 de septiembre 2022). Ecuador alcanza la tasa más alta de muertes violentas de la última década. https://www.primicias.ec/noticias/en-exclusiva/ecuador-tasa-muertes-violentas-ultima-decada/

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

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Los artífices de la consulta popular y sus intenciones

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Alfredo Espinosa articulista La Disputa

La consulta popular del presidente Lasso es entre otras cosas una consulta de asesores -en algunos casos cuestionados- que experimentan de manera irresponsable con el país. Una consulta de amigos que intentan sostener con alfileres a un desgastado gobernante en abierta desconexión con sus mandantes.

Una consulta distractora que pretende hacer frente a los cuestionamientos ciudadanos que ha recibido el régimen ante la serie de desatinos cometidos. Una consulta “vende humo” y populista que desde ya publicita las ocho preguntas enviadas a la Corte Constitucional como una “solución instantánea” y casi mágica a los problemas estructurales del Estado, aunque esto de seguro no ocurrirá, como tampoco ocurrió con las once anteriores.

Por ello, la consulta popular de Lasso -al igual que aquellas promovidas por sus predecesores- busca únicamente la legitimación de un grupo político en el ejercicio del poder, al amparo de narrativas maniqueas que pretenden encasillar cualquier voz crítica -a esta iniciativa y sus preguntas- asociándola con el correísmo, la narcopolítica y el terrorismo. Algo contradictorio viniendo de quienes hasta la presente incumplen con el mandato ciudadano que los llevó a ser gobierno, esto es la descorreización del Estado.  Pero también atentatorio contra la deliberación, al menos si lo que se quiere es que los ciudadanos se empoderen políticamente y hagan uso real de la democracia directa e informada, y no de una democracia dirigida en donde su participación se instrumentalice, tal como sucede ahora.

¿Qué pretende hacer el Gobierno para que la consulta popular solvente la falta de correspondencia entre sus acciones y las expectativas de los ciudadanos? Lo primero, es contrarrestar la potencial debacle electoral de su organización política en las seccionales de 2023 con un posible triunfo de la consulta. Para ello se empieza a construir un clima de opinión favorable, a través del uso de encuestas que presentan resultados preliminarmente triunfalistas a preguntas como las actuales, que todavía no reciben el beneplácito de la Corte Constitucional y cuyos anexos de más de cuatrocientos páginas, difícilmente serán analizados en su totalidad por los ciudadanos.

Lo segundo, es utilizar esta iniciativa y sus preguntas como el “Caballo de Troya” electoral del movimiento CREO para que sus candidatos suban la consulta a la tarima (tal como lo hará la oposición) con miras a “pescar” alguno de los 9.769 puestos de elección popular en un escenario plagado de desinformación.

En ambos casos, el bien común a preservar para un Gobierno que no tiene nada que perder -dada su fragilidad genética, su nula capacidad de gestión política y la baja credibilidad del presidente- es su propia existencia; quizás por ello, conscientes de sus debilidades y limitaciones, los asesores de Lasso autocalificaron a su consulta de “ciudadana”, pese a que esta iniciativa -elaborada en la soledad de Carondelet- adolezca de ella.

El Gobierno Nacional debe ser consciente que el deterioro de la democracia y de la política recrudecerán en el deterioro de la participación ciudadana, sobre todo si la consulta popular se malogra por causa del proceso electoral de 2023 o si se la interpreta como un simple mecanismo para exteriorizar “berrinches ciudadanos”, pese a que su objetivo real -como institución constitucional- es incidir en las problemáticas que aquejan a los ecuatorianos.


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Reseña de la novela Afrodita de Pierre Louÿs

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Fernando Endara escritor de La Disputa

“La sensualidad resulta la condición misteriosa, pero necesaria y creadora del desenvolvimiento intelectual. Los que no han sentido hasta el último límite los apetitos de la carne -sea para amarlos o para maldecirlos- son incapaces por lo mismo de comprender toda la extensión de las necesidades del espíritu”. Pierre Louÿs.

Pierre Louÿs es un reconocido pornógrafo del fin del Siglo XIX, uno de los más grandes escritores eróticos de todos los tiempos. Un autor iluminado que pregonó las delicias, las insuperables delicias del amor, la voluptuosidad y la pasión. Nacido en Gante (Bélgica) el 10 de diciembre de 1870, su estética se asoció al simbolismo y parnasianismo francés, aunque en la actualidad se lo conozca por su estilo erótico refinado y elegante que potencia las posibilidades sexuales femeninas.

“Afrodita, novela de costumbres antiguas”, su primera novela, se publicó en 1896, alcanzando el éxito inmediato. Las reediciones y ventas propiciaron la fama del joven que, ya había sorprendido al público con “Las canciones de Bilitis” (1984). Una colección de versos lésbicos supuestamente traducidos del griego clásico, cuya autoría se atribuyó a una contemporánea de Safo pero que, al poco tiempo se descubrieron un divertimento literario del propio Louÿs.

A diferencia de obras más explicitas del autor como “Las 3 hijas de su madre” o “Manual de urbanidad para jovencitas”, Afrodita resalta por su intrigante manera de contar la historia y por su delicada forma de describir los encuentros pasionales. Veamos su trama y algunos de sus elementos más interesantes:

“Afrodita” reconstruye las costumbres de las cortesanas de la antigua Alejandría. Relata con maestría, el enamoramiento feroz y calculador de Khrysís, artistas del amor, conocedora de los secretos de Duzi y de Isthar, de Ashthoreth y Adoni, de Atalanta y Palibothra; y Demetrios, semidios escultor que tallo a(la) Dios(a), a la única Diosa, la del amor, la belleza y el erotismo: la Afrodita que inspiró esta novela, esta reseña y estos deseos inusitados de erotismo, literatura y candor.

La obra nos presenta a sus protagonismos envueltos en orgullo, perfidia, sueños y ambición. Khrysís fingiendo indiferencia, pidió a Demetrios: tres acciones, tres robos, tres pecados, para ganarse su favor, su amor=esclavitud. Demetrios, temeroso pero decidido, se ensució las manos, cayó en las tentaciones del cuerpo esbelto y seductor de la cortesana, esperando el mejor momento del amor: aquel en que la desnudez se revela.  

Pero “Afrodita” no es una historia de romance, es un río de deseos desbocados. No, Khrysís y Demetrios no se aman, buscan la posesión, la esclavitud del objeto – no sujeto – amado; pero no es amor, es más bien una obsesión egoísta que se parece al amor, una batalla de egos y orgullo que se parece a la pasión, una intrincada idea de superioridad que se parece al deseo. Una interacción de fuerzas lúbricas que se desatan para victimar al que muestra debilidad, un juego en donde ambos perderán. Un enamoramiento narcisista en donde importa más hacerse amar que amar, en donde uno saldrá esclavo momentáneo y ambos terminarán destrozados -más o menos como el amor adolescente de la actualidad-.

Y es que, en efecto, Pierre Louÿs consideraba a Grecia y a la etapa de expansión del helenismo -después del apogeo de Alejandro Magno – como la juventud embriagada de la humanidad. Como aquel momento espaciotemporal en que la raza humana configuró los placeres más elevados y las ideas políticas y sociales más idóneas.

El cuerpo, indica, antes de la moral judeocristiana no era un territorio prohibido, ni vedado, ni pecaminoso, todo lo contrario, era la celebración de la existencia, el tacto requerido y necesario, el beso, la caricia, el ardor, la humedad, la penetración vital y elevada. Por eso los personajes de Louÿs se entregan a la sexualidad más desatada con delirio y regocijo.

Las cortesanas disfrutan del oficio más viejo del mundo con locura, aceptando fingir todo cariño y sin rechazar ninguna abyección, en brazos de los hombres que pagan por el placer, y en brazos de las mujeres, que provocan el verdadero placer. Louÿs considera a las mujeres como los seres sexuales por excelencia, con mayor destreza, creatividad, capacidad, fortaleza, resistencia y potencia que los varones, por eso son el único vehículo “capaz de dar y recibir amor”, por eso entregarse a un solo hombre sería un desperdicio, por eso una pareja de mujeres es perfecta mientras una pareja heterosexual aspira a la mitad de la perfección.

Por supuesto, “Afrodita” sacudió la moral parisina de finales del Siglo XIX porque mostró de manera abierta una nueva e idealizada – en realidad una vieja (y no por eso menos idealizada) – forma del amor: salvaje, irreductible, carnal, lúbrica, radiante, epicúrea. Su universo literario llevó la sexualidad al plano utópico, al referir una carnalidad libre de sus violencias asociadas, escribió sobre una prostitución inteligente, amena, fabulosa, en donde las cortesanas llevaron las riendas; no los chulos, no las agencias, no la trata, no el terror, no la coerción.

La obra fue monumentalmente leída, incluso, malinterpretada: por décadas se consideró a Louÿs pionero de la novela histórica inspirada en la Grecia antigua, sobre todo porque después del éxito de “Afrodita” se sucedieron varios bestsellers con esta temática. Sin embargo, las intenciones de Louÿs estaban lejanas de la reconstrucción histórica; su trabajo, más bien, trató de recuperar la moral antigua, alejada de la idea del bien y del mal, alejada de toda norma convencional. Si acaso existiera una dicotomía sería la del vicio y la virtud, y son ambas el camino de prosperidad el primero, de infortunios la otra.

“Afrodita” es una puerta de acceso al universo sexo-poético de Louÿs, un marco por donde el lector atraviesa para salir transformado, un pasaje para atisbar nuestra inhóspita sexualidad. Otra novela indispensable en cualquier biblioteca de erotismo o de la “literatura del mal”, aquella que ilumina los rincones más oscuros de la existencia humana, o eso decimos – como pretexto quizá-; cuando pudiera ser, más bien, aquella que oscurece nuestra luz, o, en otras palabras, la que nos recuerda que no somos seres de luz, que nos aterriza y nos recuerda nuestra animalidad, nuestro barro, nuestro polvo.

Afrodita tiene aquella literatura leída y gozada por nuestros demonios, aquella que derriba los barrotes de nuestros prejuicios morales y nos permite dar rienda suelta a esta humanidad cruel, voluptuosa, absoluta. Que Pierre Louÿs sea una guía para la libertad=literatura, que nuestro culto sea para “Afrodita”, única Diosa a la cuál adorar.

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¿Cuánto leemos en el Ecuador?

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Luis Aguirre
Luis Aguirre

Sin duda la lectura es uno de los hábitos que “no está de moda”, no solo en Ecuador sino a nivel mundial. El uso permanente de los dispositivos de uso personal, celulares, laptops, relojes inteligentes, entre otros, marcan un antes y un después en el manejo de la información, de las noticias y de la comunicación. En este escenario, lo que consumimos es impuesto por los dueños de los grandes medios de comunicación, que han diversificado y sectorizado las formas de llegar a las personas.

De acuerdo con la última encuesta realizada por el Ministerio de Cultura y Patrimonio, “Encuesta de Hábitos Lectores, Prácticas y Consumos Culturales” (EHLPRACC), elaborada en el 2022, se determina que el 91.4% de ecuatorianos mayores de 5 años saben leer y escribir y el 57, 5% de ecuatorianos leen un libro completo o dos incompletos por año”. Esta cifra resulta ser halagadora para los que somos críticos de los hábitos de lectura de la población y en especial de la juventud.

Profundizando en la encuesta, “de 12 a 17 años es el sector etario que más lee con el 77,3%, de 18 a 34 años leen el 30,1% en medios digitales mientras que, de 65 años en adelante el 91, 5% lee en medios impresos”, refleja que los ecuatorianos leemos más en medios digitales, de este porcentaje “el 59.14% no lee periódicos o diarios”.

Las cifras reflejan que los ecuatorianos si leemos, el problema es que la lectura en general se concentra en las etapas escolares y de profesionalización que atravesamos en nuestra vida, se concentran básicamente en la escuela, colegio y universidad, por ejemplo: los libros que más acostumbramos a leer son los textos escolares en promedio con el 61%, mientras que el 14,98% acostumbra a leer literatura en general.

Otro de los elementos preocupantes es la pérdida de identidad y de cultura, en varias provincias de país, para el ejemplo se puede tomar los datos de Pichincha, que responden a la siguiente pregunta, “En su localidad o parroquia, ¿se practican las siguientes TRADICIONES o MANIFESTACIONES culturales:

  • el 6.8% plantea que conocen de artesanías hechas a mano,
  • el 4.99% de medicina natural o tradicional,
  • el 25.87% platos típicos,
  • el 30.8% fiestas tradicionales,
  • el 9.7% música o danza tradicional,
  • el 1.47% expresiones orales como mitos o leyendas,
  • el 9.72% juegos tradicionales.

Se podría plantear que no son todas las expresiones o manifestaciones que conforman el proceso cultural, pero son manifestaciones propias de la cultura popular. Los datos actuales evidencian que existe una pérdida de esta, la pregunta es: ¿Por cuáles elementos se está reemplazando? Atravesamos un proceso de alienación permanente, lamentablemente, perdemos conciencia de este proceso.

            La música, el arte, las expresiones multimedia o audiovisuales que se presentan en videos, cine, música, radio y televisión son aparato de resonancia de las ideas de los grupos dominantes y de poder en la sociedad. Estamos leyendo y consumiendo lo que el sistema nos impone. En este marco, la organización de espacios de lectura, de espacios que visibilicen la cultura popular son imprescindibles como: los congresos de artistas populares, como el 8vo.congreso de la UNAPE.

El rol de las instituciones y las universidades públicas para enfrentar esta arremetida ideológica, es fundamental en la construcción de personas diferentes, críticas y reflexivas con profunda solidaridad y visión humanista, entendiendo que solo el cambio y transformación de la sociedad, podrá cambiar en su conjunto a las personas.

Referencias

  • Ministerio de Cultura y Patrimonio. (2022). Encuesta de Hábitos Lectores, Prácticas y Consumos Culturales. EHLPRACC, junio 2022. https://siic.culturaypatrimonio.gob.ec/wp-content/uploads/2022/06/Presentaci%C3%B3n-de-resultados-14junio2022.pdf

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La consulta del gobierno y los tiempos de la política

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Alfredo Espinosa articulista La Disputa

Una consulta popular planteada por el gobierno del presidente Lasso en el actual momento político, en donde los números, porcentajes y las encuestas de carne y hueso no le favorecen, convertiría el ejercicio de la democracia directa en un trágico aborto para cualquier aspiración de cambio, porque los electores -en la gran mayoría de los casos- votan por quien propone la consulta más que por el contenido mismo de las preguntas.

Y hay que reconocerlo, esto ocurre no solo por la falta de madurez política de nuestro pueblo, sino también porque el proponente de la consulta se convierte en sí mismo en el mensaje. Si a esto agregamos la profunda desconexión entre las elites gobernantes y los ciudadanos, y el rechazo de estos últimos hacia lo político y hacia un tipo de política muy presente en los últimos quince años, tendremos un escenario plagado de frustraciones colectivas y una consulta popular convertida en plebiscito a la gestión del presidente de la República.

¿Qué busca el Gobierno del presidente Lasso? ¿Una consulta que resuelva conflictos institucionales, políticos y sociales o una consulta plebiscitaria para ganar autoestima y “popularidad”?

Pero hay más, los personeros del presidente Lasso utilizaron las instituciones muerte cruzada y consulta popular de manera irresponsable (como si estas fueran globos de ensayo) y con pretensiones coercitivas, vaciando la esencia conceptual de las mismas y reduciéndolas a simples verborreas propias de una pelea de callejón con otras funciones del Estado, principalmente la Asamblea Nacional. Aunque no lo quieran admitir, esto produjo un desgaste.

Pareciera entonces que, frente a la serie de críticas expuestas por la opinión pública, el Gobierno quiere “lavarse las manos” al endosar a los ciudadanos su responsabilidad por la falta de gestión política en el tratamiento de temas altamente cuestionados por la opinión pública: combate al narcoterrorismo, descomposición institucional del Estado, crisis del sistema de salud y seguridad social, la Asamblea Nacional o el CPCCS.

Si esto es así, la consulta popular, como institución operativa del ejercicio de la democracia directa, pasaría a ser un mero requisito formal para bajar tensiones y buscar algo de legitimidad y respaldo popular. Estas condiciones no nacen de manera advenediza, se trabajan a diario, en espacios abiertos y con una multiplicidad de actores.

¿Puede la consulta del presidente Lasso canalizar las demandas de los ciudadanos cuando estos son los grandes ausentes en la construcción de la consulta del Gobierno? ¿Qué busca con esta consulta señor presidente? ¿Reforzar el poder (ausente en unos casos y frágil en otros) del Ejecutivo? Si esto es así, la consulta popular será un fracaso, porque su implementación debe ser vista y entendida como un mecanismo que complemente la democracia representativa y no como un medio para reforzar al Gobierno -este o cualquier otro- en su calidad de administrador de un mal diseño institucional.

Los ecuatorianos requieren una suerte de nuevo contrato social que, en las condiciones actuales, incluso con una consulta popular de por medio, el gobierno del presidente Lasso no está en capacidad de ofrecer. Por ello, cobra suma importancia el papel de la sociedad civil organizada, a través del Colectivo Ciudadano Voces por la Democracia, y su iniciativa de consulta popular, pues no se ajusta a las lógicas rupestres del electorerismo y los cálculos político-partidistas de momento con los cuales convive el régimen y que constituyen su principal falla de genética.


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