miércoles, febrero 4, 2026
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Menos influencers, más referentes

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Álvaro Peña articulista La Disputa
Fuente: pixabay

Cuando era niño soñaba con ser arquitecto, la sola idea me hacía sentir importante e inteligente. No recuerdo con exactitud si alguien me dijo lo que significaba ser arquitecto o lo había visto en la televisión o en alguna persona, pero lo cierto es que soñaba con crear, diseñar y hacer casas bonitas. Ideas firmes por las que trabajé desde la escuela hasta la secundaria para lograr mi cometido.

Desde niños nos han metido la idea de que las carreras universitarias nos aseguran la vida. Es la opción más confiable para lanzarte al mundo. Se escucha muy a menudo la frase: “tienes que ser alguien en la vida”. Supeditando siempre la felicidad y el bienestar personal a una carrera, una profesión o un título universitario. Nada más falaz que aquello. Mi caso no distaba mucho de esta realidad, soñando o pensando que la carrera era la opción más fiable para el futuro. Siempre pensando en el factor económico, en el bienestar y seguridad que me daría la carrera universitaria.

Por cosas de la vida y de los requisitos de la universidad, que en mi época también existían para el ingreso a nuevos estudiantes y a las carreras más demandadas, no logré incribirme en la carrera en la que había soñado. Gran decepción para mí, los planes que durante toda la niñez y la adolescencia había diseñado en un abrir y cerrar de ojos se desvanecían.

Tocó opcionar por las carreras tradicionales, que por cierto, siempre habían sido denostadas; me incliné por la Administración de Empresas, carrera a la que empecé a amar y que amo porque me ha permitido desarrollarme como ser humano y profesional, en todo lo que hecho en mi campo ocupacional.

He querido empezar con esta pequeñísima autobiografía para contextualizar la situación actual de las vocaciones profesionales que se traducen en carreras universitarias. Y posterior a ello, la demanda y oferta laboral que existe en el mercado y, lo más importante que creo se debe tomar en cuenta al momento de elegir una carrera profesional: el gusto por hacer lo que se ama, frente a la realidad actual de las nuevas tendencias en el desarrollo de profesiones nuevas como lo son: influencers, youtubers y bloggeros a través de las plataforma digitales en redes sociales.

Fuente: Pixabay

¿Por qué se quiere ser médico? Muchas de las respuestas serán: “para salvar vidas”. ¿Por qué se quiere ser abogado? Para ayudar a las personas a hacerles justicia, dirán los interesados. ¿Por qué se quiere ser administrador? Para montar mi propia empresa y generar trabajo, pensarán los aficionados. Y así, habrá un sinnúmero de respuestas a las diferentes aspiraciones vocacionales profesionistas de jóvenes y pequeños que anhelan ser alguien en la vida.

Aspiraciones que se convierten en las necesidades de autorrealización que ahora están muy de moda y por las que todo mundo trabajamos. Porque también hay muchos que quieren ser pilotos, bomberos y bailarines y lo han logrado, les va bastante bien.

Lo de salvar vidas, en muchos de los médicos, se quedará en la teoría; en lo de hacer justicia, en los abogados, solo durará hasta que se pierda un juicio; y, lo de montar empresas y generar trabajo en los que administramos, nos durará hasta que se nos presenten las primeras barreras para emprender; principio aplicable a todas las carreras.

Por lo que, la opción confiable y segura para la jubilación y los años de vejez se quedará en la ilusión. De ahí que surgen las nuevas tendencias de profesión, a las que muchos nos vemos tentados y las que también muchos han emprendido y les va bastante bien económicamente hablando.Entonces, tras la profesión viene el trabajo y ante esta inminente realidad ¿Cuál será el trabajo más deseado hoy en día por los jóvenes en el mundo?

La compañía Remitly nos contesta esta pregunta a través de un estudio denominado: The world’s dream job: the careers people are searching for the most (El trabajo soñado del mundo: las carreras que la gente está buscando más). Los resultados nos dicen que en países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Reino Unido, el trabajo de piloto es el más deseado y buscado y, por supuesto es la profesión que lidera la lista; seguro porque va alineado al gusto por la profesión y a los réditos que genera dicho trabajo.

El segundo lugar lo ocupa la profesión de escritor -dato aliciente-, porque al menos las artes siguen vivas. Seguido de la profesión de bailarín, que se une a la segunda por mantener viva la semilla de los artistas.

El cuarto lugar latinoamerica lo puntea, porque lo que más prevalece y es la profesión más deseada, si se la puede llamar así, es la de youtuber. Y como no podía ser de otra forma, en nuestro país, el deseo y anhelo de muchos también, es el de ser influencer. ¿Será por eso que ahora las redes sociales están plagladas de contenido basura? Solamente en Brasil cambia la tendencia, ya que el estudio arroja que el sueño de la mayoría es ser empresario.

Son datos que nos dan una pincelada acerca de las inclinaciones laborales futuristas de las nuevas generaciones y de lo que nos espera como país. ¿Hacia donde vamos? ¿Qué es lo que le espera al país y al mundo si seguimos con esta inoficiosa actividad? Es cierto que la industria mueve millones de dólares, gracias a los “likes” que los seguidores de aquellos que se autoproclaman influyentes comparten o dan, pero que en realidad no aportan mayor cosa al desarrollo de una mejor sociedad, de hecho, la hacen más decandente, líquida e indolente.

Todo funciona en torno a los dólares que generan. ¿Será acaso también que en nuestro medio tercermundista no se han generado mayores oportunidades de crecimiento o será que todo esta premeditado para mantenernos sumisos ante el gigante sistema? Nos mantienen ocupados con historias estupidas, ridiculeces y un sinfín de vagatelas. Y lo peor de todo, es que muchos imitamos tal mediocridad. No es de extrañar entonces, porqué nos gobiernan las personas que nos gobiernan.

La educación tiene mucho trabajo que hacer para volver a despertar en las personas, pasiones por las cosas que se hacen a diario y que generan valor tanto a nivel personal como colectivo. Según el decurso de la vida y como están las cosas, nos urgen más y mejores médicos, más y mejores maestros, más y mejores administradores, más y mejores abogados, más y mejores arquitectos, más y mejores escritores, más y mejores artistas, más y mejores funcionarios, más y mejores trabajadores, sobre todo más y mejores humanos.

La retribución económica por el desarrollo de una profesión debe tener como finalidad el vivir con dignidad y ayudar al que lo necesita; el conocimiento, la sabiduría, la técnica y la ciencia debe servir para hacer del mundo un lugar más habitable, no para hacerlo más comercial e inicuo. La mejor retribución es contribuir al desarrollo y crecimiento del lugar donde se vive.

Ecuador y el mundo necesita menos influencers y más referentes. A quienes sí imitar y a quienes descartar. Referentes que prediquen con el ejemplo desde la experiencia de haber aportado algo al mundo.


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Ecuador, elecciones y depresión colectiva

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Alfredo Espinosa articulista La Disputa

Que los procesos electorales se constituyan cada dos o cuatro años como la válvula de escape pacífica de todas las frustraciones y depresiones colectivas no es nada nuevo. De hecho, esta es una regla casi general con la que los ciudadanos -en un acto de constricción- intentan resarcir en las urnas sus descalabros políticos.

Así llegaron al poder Rafael Correa y Guillermo Lasso. Tampoco es novedad que, por tradición y ausencia endémica del Estado, los ecuatorianos tiendan a hipotecar su futuro al pasado. Porque en medio de su dependencia emocional e incluso baja autoestima, la mayoría de la población es adicta a consumir -sin miedo al empacho- lo que provenga de candidatos y gobernantes (nacionales y locales) con patología autoritaria, caudillista y clientelar.

¿Qué quiere el pueblo? Es lo que muchos nos preguntamos. Los resultados de las elecciones del pasado 5 de febrero en las que el oficialismo perdió las seccionales, la posibilidad de incidir en el CPCCS y todas las preguntas del Referéndum, ratifican la desconexión del régimen de Lasso con los ciudadanos y los anhelos de autoridad de estos últimos frente a un gran vacío de poder y descomposición institucional que se agudizan en veintiún meses de errática gestión presidencial.

El epicentro del problema es que la línea de frontera entre la búsqueda de una figura con autoridad y una autoritaria es tan delgada que, los ecuatorianos tienden a perderse en ella y a cruzar de un extremo a otro como si se tratara de un mismo territorio.

Consecuencia de ello y de la profunda raigambre feudal que permea tanto en las conductas ciudadanas como en el quehacer político y una vez que se hicieron públicos los primeros resultados oficiales preliminares de las elecciones 2023, se reafirma el marasmo existencial de buena parte de nuestra gente, al requerir nuevamente “patrones de hacienda” para que funjan como gobernantes y hagan con el país como a bien tengan, sin importar los recursos que utilicen. Aunque esto confirme la dependencia del pueblo al maltrato sistémico y multidimensional, así como su enraizado complejo de inferioridad que responde a la lógica del “pegue patrón”.

El modelo hacendatario de la política está vigente. ¿Ocurrirá esto en las elecciones generales del 2025? ¿Seguirán los ecuatorianos buscando y viendo héroes ficticios donde no los hay? ¿Los resultados de las elecciones seccionales 2023 y del propio referéndum marcan una posible recomposición de los autoritarismos? Lo único cierto hasta el momento es que el actual, es un gobierno de transición devaluado.

Pero hay algo mucho más grave, la sociedad ecuatoriana en medio de sus trastornos, los dimes y diretes de esta vorágine electoral ya no se interpela ante la corrupción de la política y sus élites. Es más, tolera a quienes, en medio de discursos demagógicos y memoria selectiva, la reivindican con la salvedad de que sus gestores oferten y hagan obras que se traduzcan -por influjo de la propaganda- en salud y educación de calidad, y trabajo digno. Es decir, en todo lo que hoy en día no existe.

Los ecuatorianos asistimos a un nuevo escenario de alta conflictividad, en donde la democracia y la gobernabilidad penden de un hilo. ¿Cómo frenar el desenlace autoritario que aparentemente se le avecina al Ecuador? Esto dependerá de la capacidad institucional del país y la madurez de la sociedad. Sin embargo, frente a los aires triunfalistas y el ambiente burlesco que impera en varios de los ganadores de la contienda electoral 2023, el peor error que podrían cometer las autoridades electas es ahogarse en el mismo mar de egos e idolatrías del pasado, por sobre las obligaciones que emanan de sus nuevos cargos, pues la democracia no es un cheque en blanco.

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María

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Álvaro Peña

¡Corazón cobarde! No fuiste capaz de dejarte consumir por aquel fuego que, mal escondido podía agostarla… ¿dónde está ella ahora, ahora que ya no palpitas, ahora que los días y los años pasan sobre mí sin darme cuenta de que te poseo?

Pequeño extracto del Libro “María” del escritor Jorge Isaacs

Siempre corrí tras un amor que satisfaga mis necesidades. Todas ellas confluían en satisfacer el desorden de mis emociones, en sanar las brechas que desde pequeño se produjeron. Quizá fue la curiosidad la que me llevó a conocer los recónditos más secretos del amor y de la maldad del ser humano; o, fue el destino del que tanto habla la gente, de aquello que tiene que pasar porque así está escrito. Porque así tiene que ser. ¡No lo sé!

Se llamaba María, un nombre tan común, tan religioso, tan popular, que no inspira el más remoto interés. Cuando te conocí fue así. Solo faltaron dos minutos para saber que aquel prejuicio que algún día formulé en la mente; esa tarde, con la belleza de tus ojos lo destruirías. Ahora se estaba germinando el más puro y tierno sentimiento que hasta ese día, desconocía que existía. María, mi María.

Sabías que podías conmigo. Lo supiste cuando desconcertado ante tu excepcional belleza me quedé mudo y sin palabras, tan solo al preguntar mi nombre y mi interés por conocerte. No pude conectar mi mente y mi lengua, me entorpecí, porque esos efectos generabas en quien sentía interés por ti. Me di cuenta después. Cuando el tiempo por luchar por tu amor, fenecía.

¡Corazón cobarde! Preferiste los falsos amores y los placeres mundanos a cambio de un amor verdadero. Ese amor que se entregó sin reservas y sin pedir nada a cambio. Eché las perlas a los puercos y las hicieron pedazos. También yo. También yo hice pedazos ese fino cristal que eras tú. Siempre destruía los mejores juguetes que me compraban cuando niño. Quería descubrir como funcionaban. Así te traté. Quise saber cómo es que ese corazón tan bueno, podía amar a alguien como yo. Y sin darme cuenta lo destruí.

Tratar de armar los pedazos de un cristal es tan utópico y falso, como falsos eran mis besos cuando te decía que te amaba. Aunque lo reconozco, te amaba, me costaba reconocerlo, era como verme vulnerable ante el mundo y ante ti. Me había diseñado un plan en el que el amor, aun no entraba en escena. Tú eras el preámbulo de toda esta patética historia que estaba inventando.

Tanta dulzura, comprensión y belleza solo obedecían a un corazón puro y sincero de quien está en una etapa de su vida que solo le queda amar, amar sin medida. Porque esa es la única razón y misión de quien viene a este mundo: amar. No hay otra cosa mejor que aquello. La vida es efímera y solo quedarán los momentos amados con los seres amados. En fin, así resumías tú la vida. Una verdadera historia de amor en la que yo sin saberlo, me convertiste en el protagonista. ¡Que estúpido!

¿Dónde está ella ahora? ¿Quién goza ahora de su melifluo ser? Qué tarde acepte darme cuenta de que te amaba y que tú eras la indicada. Ahora el pórfido enlosado separa nuestros cuerpos. El tuyo inerte, el mío sin hálito de vida y esperanza. Lloran las rosas, lloran los muertos, lloran todos aquellos que viendo tan patético cuadro me culpan por no haber aprovechado la única oportunidad que tenía para conocer el verdadero amor y con el sanar todas las heridas y darle sentido a este inicuo matadero llamado vida.

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Empezar de cero

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Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes
Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes

Desde hace unos años ha crecido con fuerza la idea de los nuevos inicios, de buscar otros horizontes que te permitan acercarte un poco más a tus aspiraciones.

Se dice fácil, pero estos procesos requieren de mucha valentía, sobre todo porque hay factores muy complicados como las responsabilidades familiares, la edad, la falta de tiempo, o la inestabilidad que estos cambios podrían representar en nuestras vidas.

Aunque luego de casi cuatro años en pandemia, puede que nuestras prioridades hayan cambiado un poco ¿no? Pues sí, la vida es una sola y pasa muy rápido. Esta idea de no saber que nos depara el mañana, orilla a muchas personas a apostarle el todo por nada a sus sueños, pero ¿vale la pena?

¿Por dónde empezar?

Empieza por el inicio….

Todo proyecto empieza con una planificación previa. Enlista lo que tienes pendiente por hacer, puede ser un oficio, un viaje, estudios, deportes, aprender a tocar guitarra, otro idioma, cantar, bailar… ¡Quién sabe!

Existe un mundo de posibilidades, y créeme, te puedes sorprender.

Piensa que evolucionas, todos lo hacemos, la persona que eras hace 10 años, no es la misma que hoy se sienta frente a la computadora, buscando ofertas de trabajo todos los días, aplicando a cada uno de ellos, sin miedo al rechazo.

Es decir, puede que la madurez nos dé un punto extra. Este caer y levantarse nos ayuda a percibir la vida desde otra perspectiva, a comprender lo que en realidad queremos hacer hoy, para cambiar el después.

Paso a paso

Empieza con pequeños pasitos, no importa que tan lento avance, procura establecer tu propio ritmo.

Sigue tu ruta en un calendario, ayuda mucho para organizar el tiempo de cada día. De esta manera se construye un plan a largo plazo que te permitirá cumplir cada objetivo de a poquito. No te preocupes si te equivocas, al inicio vas a cometer errores, lo importante es no perder el impulso y continuar hasta la meta.

Plantea compromisos que sean fáciles de cumplir, si es para ejercitarte, inicia con períodos cortos de tiempo. En los estudios, puedes leer algunos libros para recordar lo más importante de cada materia. Si decides buscar otro empleo, actualiza tu hoja de vida. Cada pequeño paso, es un inicio.

La zona de confort

Es un concepto utilizado en Psicología, acuñado por Yerkes y Dodson en 1908, hace referencia a la comodidad que sentimos al estar en un espacio o lugar por largo tiempo, pero, que llega a repercutir de manera negativa en nuestras vidas.

¿Cómo? Vives en piloto automático, sin ganas de asumir nuevos retos, además de la apatía y falta de interés demostradas en el día a día. Cuando esto sucede en el espacio laboral puede generar un desgaste emocional que afecta la salud física y mental.

Pero también en casa, dejar ese espacio donde creciste y fuiste feliz, no siempre será fácil, pero en la adultez, a veces hasta con familia, es más que necesario.

Salir de esta zona no es nada fácil, pues representa cierta estabilidad en algún ámbito de nuestra vida, lo cual, en muchas ocasiones nos condiciona a continuar en ese mismo espacio de 4×4, por miedo a asumir retos que podrían -o no- cambiar nuestras vidas para bien.

Saltos de fe

Le decía a una amiga que es mejor saltar, que no hacerlo. En efecto, quienes tienen esta oportunidad de intentarlo deben hacerlo, porque las oportunidades no siempre están ahí, es mejor arriesgarse hoy, que sentirse frustrado mañana.

Los saltos de fe implican botarse al vacío sin miedo, pero con calma, teniendo la convicción absoluta de que, es la decisión correcta. Confiando en nuestro instinto, que, aunque a veces falla, también nos guía en el sentido correcto del camino.

Para lanzarse también se requiere confiar en las capacidades de cada uno, en sus conocimientos y experticias, en las ganas que le ponemos a nuestro día a día, a la certeza de cambiarlo todo, a enfocar nuestra energía en aquello que de verdad queremos para el futuro.

Aplaudo a cada persona que ha decidido iniciar de nuevo, ya sea porque deciden estudiar otra carrera, buscar un nuevo trabajo, se independizaron de casa o simplemente comenzaron una nueva aventura lejos de su zona de confort, o de ese lugar tóxico que limita sus sueños.

Una nunca sabe que le espera detrás de cada intento por empezar de cero, que los nuevos comienzos existen, y sí, son difíciles, pero hay que hacerlo hoy, porque mañana es tarde.

Nota aclaratoria: este artículo no promueve un lenguaje sexista y está de acuerdo con el uso del lenguaje inclusivo. Pero no utiliza los pronombres el/la los/las o les, para evitar posibles confusiones.

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Elecciones 2023: nada que esperar, mucho que analizar

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Imagen destacada Alfredo Espinosa
Alfredo Espinosa articulista La Disputa

El próximo 5 de febrero de 2023, los ecuatorianos retornarán a las urnas para elegir a sus autoridades seccionales, de entre un vasto número de candidatos (61.850) con presencia fugaz y propuestas vacías, que sintonizan de manera casi perfecta con un modelo de país banal, con alta fragmentación y baja credibilidad institucional.

En este contexto, las lógicas clientelares inundan y espectacularizan la política a los niveles denigrantes de la farándula, tras el jolgorio y la infoxicación que causan el carisma natural y prefabricado que se difunde en TikTok. Cuya principal función en tiempos electorales es la de disuadir -a través del proselitismo lúdico- el hastío que sienten los ciudadanos frente a un sistema político plagado de organizaciones de papel (278) a las que convencionalmente la opinión pública califica de “partidos y movimientos”, sin que, en la mayoría de los casos, lo sean.

Pareciera entonces que la consigna de los candidatos para lograr la simpatía y los votos de sus electores ya no es únicamente el ajustar su molde de campaña al toma y daca de conflictos, denuncias, mentiras y ofertas demagógicas; sino que, por el contrario, ponerse en ridículo, se convirtió en la estrategia más usada para la captación de seguidores y audiencias.

Quizás por ello, algunos candidatos y sus equipos centraron sus esfuerzos en la construcción y ensamblaje de personajes y parodias electorales -unos más creativos que otros- para un mercado digital de alta demanda, antes que en la preparación de sus propios planes de gobierno y en cómo estos podrían coadyuvar a la administración eficiente de la cosa pública en cada provincia, cantón y parroquia.

Consecuentemente, asistimos a una elección con candidatos camaleónicos que erosionan toda posibilidad de sentir vergüenza y asombro, al infestar el ecosistema electoral de bailes, juegos, cantos y chistes que abonan a la desinformación. Dicho de otra manera, asistimos a un nuevo proceso electoral en donde la única certeza es la ausencia de ideas, debate y ética; con electores y candidatos que no son capaces de pensarse a sí mismos como gestores de nuevos acuerdos de convivencia pacífica, por fuera de los mecanismos transaccionales que operan para atraer fidelidades y conseguir (adquirir) votos.

Pero esto no es todo. El proceso electoral 2023 ratifica y profundiza -aún más- la debacle rotunda de las ideologías como pilar básico para la gestión de las alianzas político-electorales. En su lugar, los acuerdos contra-natura de tipo utilitario, son el menú a la carta de quienes intentan sorprender a los ciudadanos.

Mientras esto ocurre, en la elección de candidatos y candidatas para las 5660 dignidades -sin contar los 7 consejeros y consejeras del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS)- la asesora jurídica de la Presidencia de la República, la funcionaria pública Karen Sichel recorre el país para hacer abierta campaña en favor del Sí en el Referéndum propuesto por el Gobierno de Guillermo Lasso, sin ser vocera del movimiento CREO.

Campaña que se promueve, a través de entrevistas en medios de comunicación convencionales, digitales y en spots que se difunden por redes sociales. ¿Con qué presupuesto se financian sus recorridos? ¿Quién o quiénes financian su presencia en redes sociales? ¿Utiliza o no recursos humanos, logísticos y económicos del Estado? ¿Qué de diferente tiene esta campaña respecto a las que promovió el correísmo en su momento?

Aunque estamos a pocos días del sufragio e indistintamente de los resultados que arroje el escrutinio del proceso electoral, lo único cierto es que esta elección confirmará la crisis y las serias falencias de un sistema democrático que se sostiene con alfileres, pese a las mascaradas de dignidad y transparencia que se intentan publicitar.

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Reseña de la novela erótica Matter Amantísima de José Jara

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Imagen destacada Fernando Endara
Fernando Endara escritor de La Disputa

Mater Christi.
Mater divinae gratiae.
Mater Ecclessiae.
Mater purissima.
Mater castissima.
Mater inviolata.
Mater intemerata.
Mater immaculata.
Mater amabilis.
Mater admirabilis.
Mater Creatoris.
Mater Salvatoris.

Mater Amantísima. Madre amantísima o madre amadísima.

Las letanías latinas inspiran esta obra obscena, finalista del segundo concurso de Literatura Erótica: La Sonrisa Vertical, 1979, publicada en la colección homónima por Tusquets Editores.

Podría parecer extraña e inusual a ojos de un neófito la relación entre la literatura erótica y la fe (costumbre, religión) católica. Lo cierto es que, los conventos, el clero, el dogma o las tradiciones católicas son una levadura de prolija calidad, para fermentar el erotismo.

El componente prohibido o trasgresor resulta uno de los elementos claves de la erótica que, no es la narración, exposición y descripción de actos sexuales; sino, la ruptura de un tabú a través de la Literatura. Es la imaginación al desnudo, despojada de toda ética y moral, corrompida, rebajada, perversa… Paradójicamente honesta, pasional, visceral. Es el deseo lúbrico de desbordar la pluma a través de aquello que está vedado por la moral y la ley. Es una poética de la lujuria que se potencia, no por la variedad de actos, sino por la profundidad del pecado.

¿Qué sucede cuando un niño se enfrenta a la muerte de su madre en pleno despertar sexual? Cuando el narrador de “Matter amantísima”, un inocente al borde de la adolescencia que no puede frenar sus salvajes y desconocidas pasiones, presencia el deceso, el velorio y el enterramiento de su amadísima madre; su mundo se viene abajo.

¿Cómo vive el duelo un huérfano arrebatado en amor intenso, cuando el recuerdo provoca a la par ternura y ardor? El dolor de la ausencia y la curiosidad colocan al narrador en situaciones abyectas que describe con ingenuidad y frenesí.

Mientras los lectores quedamos asombrados entre el morbo, la repulsión y el deleite. Desamparado, buscará el calor en la piel de su madre cadáver, palpará con atrevimiento indiscreto los montes, la venus, los labios, la corola, el zaguán. Insertará sus dedos, confuso, en cavidades podridas hasta dejar por dentro la figura de un santito -humilde testigo de los besos lúbricos de su madrecita y el sacerdote director de la institución educativa a la que acude-.

Mientras el narrador buscaba un sentido a sus exploraciones dactilares. La tía se apresuraba a llevarse los ajuares, zapatos y vestimentas de la difunda. Con lo que logró salvar (pues acudió raudo a esconder sus prendas favoritas), el niño vistió a su hermana, de sorprendente semejanza con su madre, la besó y la tocó; incluso ahí abajo, en donde ambos compartían sensaciones placenteras. Vistió con menajes y aditamentos a la mucama, quien agradecida y generosa -pero absolutamente triste- se desvistió sensual para consolar excitada (y consolarse las carnes ella misma) al pequeño doliente.

 El despiadado dolor fue contagiado de aquel descubrimiento: yacer desnudo con una mujer. También se vistió el mismo, coqueta trasvesti dulcísima y adolorida. Inquieto, sin dormir ni de día ni de noche, buscó en el camposanto la tumba de su madre. ¿Quiso repetir la caricia, el frotamiento, la introducción? ¿Buscaba el calor perdido en la humedad mortecina del nicho? ¿Extrañaba tanto a su madre que pensó que era la única salida? ¿Quería amar, a pesar de la muerte? Por fortuna, cayó desmayado, en el ambiente mefítico, antes de cometer el necrófago sacrílego incesto.

Con culpa, buscó el consejo en el director de su escuela, su verdadero padre y amigo genuino. Sin reproches, indicó la confesión, la expiación, el perdón. El padre confesor escuchó casi incrédulo, pero extrañamente complacido. Con precaución lo condujo al retrete para observar el miembro pecador, tomarlo entre sus manos, estrujarlo de arriba abajo, hasta que, confesor y confesado, quedaran liberados.

Con nuevos bríos, el clérigo intentó consumar como en Sodoma, ocasionando traumas y sangrados al niño que, temeroso y enloquecido, huyó impreciso a los brazos de ¿su padre? Al escapar del prelado se encontró a su padre discutiendo con el director del colegio ¿Quién será su padre biológico? Para sanear sus recelos, el padre -no el sacerdote- decidió enviar al crío de viaje de exploración por Europa.

La preparación del viaje no estuvo exenta de contratiempos. Se encontró, casi sin querer con la peripecia del escarnio sadomasoquista. Cuando, desde una de las ventanas del apartamento de inscripción al viaje, observó el castigo recibido por una ofensora: rasurada en público, obligada a beber aceite de ricino para que se orine y se cague encima. La pobre escapó humillada para llorar escondida, apartada del grupo. El narrador, junto a dos compinches, la encontraron avergonzada, asquerosa, rodeada de heces fecales. Sus siniestros acompañantes disfrutaron al lamer, coprófagos el excremento.

El chaval escapó, aún con culpa, aún herido, aún corrupto, aún pecador, aún sin madre, aún curioso, aún excitado. Sin rumbo, extraño en su hogar, se encontró con Adela, candorosa y dulce niña de su edad. Caminaron juntos, el taciturno, ella coqueta, el hediondo, ella fragante, el calcinado, ella llama piadosa, el nefando, ella tiernísima. Al verla, trepada en el columpio, con el vestido revoloteado al viento, sin braguitas, entendió que, en la sensualidad como en todo, caminando despacio se llega más lejos. Y fue en ella, en Adela, en quién encontró algo parecido a su madre. No la voluptuosidad, o quizá un poco, pero opacada por el amor, que siempre será más fuerte que el deseo salvaje. ¿Qué dicen ustedes? ¿Amor y deseo? ¿Amor o deseo?

  Cuando pensamos que la cima del erotismo y la transgresión la habían alcanzado los Sade, los Bataille, los Sacher-Masoch o los Miller, surgió la figura enorme de Luis García Berlanga -apóstol del deseo- que, junto con Tusquets editores, apostó por el premio y la colección de Literatura erótica: “La Sonrisa Vertical”.

Durante 25 años, esta colección propició la difusión del erotismo literario en España e Hispanoamérica, hasta que en 2004 se canceló el concurso, debido a la baja calidad de los textos participantes de las últimas ediciones. Se ha editado dos versiones de la colección: la primera, en la década de los 80, con pasta gruesa en color negro y rosado; y, una segunda edición, con pastas rosadas con letras blancas.

En estos volúmenes encontramos estas joyas casi prohibidas, que nos recuerdan lo potente y hermosa que es la Literatura, único camino de la libertad. Que la creatividad literaria y sexual nos libre del aburrimiento cotidiano, del absurdo del trabajo, de la opresión de las leyes, de la corrupción de la clase política, del genitalista que reduce la sexualidad o el placer al coito.

José Jara, de quién no se conocen más obras -por lo que se podría inferir que es algún seudónimo-, convocó a los dioses del sexo y la Literatura para mostrarnos un intersticio: un orgasmo, un absoluto orgasmo textual. Acerquémonos a la Sonrisa Vertical con cautela, no vaya a ser que la opinión pública nos coloque en el mismo saco a pervertidos y erotómanos.

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Lucha contra la corrupción

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Imagen destacada Alfredo Espinosa
Alfredo Espinosa articulista La Disputa

El pasado 9 de diciembre se conmemoró el Día Internacional Contra la Corrupción. Corrupción de la que se habla mucho desde el Estado y la sociedad civil. Esto nos invita a reflexionar sobre la incoherencia e hipocresía de quienes dicen ser transparentes y despilfarran sin pudor alguno los recursos de todos los ecuatorianos en vanidades y actos propagandísticos, o en los ya conocidos contratos direccionados y con sobre precios. Cuya puesta en escena se pone históricamente de manifiesto en tiempos de emergencia, más aún en temas sanitarios, sin que esto excluya otros más en donde existe dinero de por medio para hacer compras relámpago a gran escala.

Los problemas del sistema de justicia no se quedan atrás, la mayoría desconfía de los jueces y sus sentencias. Mientras la judicialización de la política -un hecho nada nuevo en el país- se afianza en liderazgos cuya única orientación clara es la pugna de poderes entre funciones del Estado, aquí la inestabilidad, los escenarios de ingobernabilidad y las afectaciones a los ciudadanos, quedan relegados frente al afán desmedido de poder de las élites gobernantes.

Y qué decir de los partidos y movimientos políticos que postulan -sin pudor y bajo conocimiento de causa- a deshonestos como opción electoral y de gobierno, sin que exista ningún impedimento. Clientelismo, compra de votos, tráfico de influencias y la presencia del dinero ilícito tampoco son la excepción.

Pero la corrupción también permea con la gestión de trámites y la demanda de servicios públicos de calidad, principalmente los de salud y educación, que causan reclamos permanentes. O cuando los ciudadanos requieren información del Estado y sus instituciones y en lugar de recibirla obtienen como respuesta el silencio.

Esto abona a que se promuevan y reproduzcan viejos y remozados patrones culturales de impunidad al amparo de una falsa transparencia, que pretende lavar la imagen de cualquiera. El resultado de esto es el debilitamiento -y hasta cierto punto la descomposición- de la estructura de un Estado y una democracia cooptadas por prácticas corruptas, que a lo largo de los años y sin importar lo variopinto de los regímenes de turno han privilegiado los intereses de pequeños grupos políticos y económicos del país, así como de grandes grupos transnacionales. El Caso Odebrecht es el mejor ejemplo.

Con suma razón la Organización de las Naciones Unidas sostiene que “la corrupción tiene repercusiones negativas en todos los aspectos de la sociedad y está profundamente ligada a los conflictos y la inestabilidad, poniendo en peligro el desarrollo social y económico y las instituciones democráticas y el Estado de derecho”.

Por ello, para combatir este mal, se requiere de una sociedad civil y de una ciudadanía independientes, libres de toda ligazón umbilical con el Ejecutivo, porque este -lastimosamente- no podrá desmontar los incentivos delincuenciales que en muchos casos operan desde sus entrañas o con su anuencia, por más buenas intenciones que tengan algunos de sus funcionarios, pues la mayoría de los ecuatorianos todavía tiene presente que, por donde quiera que se vea o se ponga el dedo, de las instituciones del país drena pus.

Cambiar esta realidad requiere tiempo y un arduo trabajo en valores al que todos debemos sumarnos.

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Propósitos anuales

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Álvaro Peña articulista La Disputa
Fuente: Globo Farolillos Chinos Linterna – Foto gratis en Pixabay

Han pasado pocos días que el año empezó y los propósitos ya se están tornando gravosos. Eso de cambiar los hábitos alimenticios dejando de comer lo que me gusta por algo más sano no es del todo de mi agrado. Empezar las rutinas en el gimnasio cuando el cuerpo, por años ha estado ocioso, es una titánica tarea que está a punto de ser desertada.

Empezar a querer y a tolerar al prójimo cuando éste no mueve un ápice por caerme mejor, también se está poniendo color de hormiga. Las relaciones con la familia no han mejorado mucho que digamos, los amigos siguen siendo los mismos, unos peor que otros, pero ahí siguen. Las condiciones laborales siguen elevando el nivel de explotación que ya ni se lo siente.

En fin. Las noticias como siempre anuncian catástrofes: las guerras en Oriente, las masacres en las cárceles que se tornaron tan comunes como los asesinatos y sicariatos a nivel nacional. Con la particularidad este año, y como cerecita del pastel del 2022, el mundial de futbol, que a muchos encantó y a muchos más, decepcionó. Y pese a todo, siempre haciendo planes, haciendo proyectos, que casi nunca se los cumple, así como fueron diseñados.

Este es el sistema, la costumbre, la efervescencia del momento, el deseo de mejorar nuestra vida y el anhelo imperecedero de un mundo mejor, un mundo en el que estamos inmersos y al que muchas de las veces detestamos. ¿Cuál es el objetivo de hacernos propósitos para determinados ciclos, como, por ejemplo, el año calendario? Sin darnos cuenta, actuamos como seres muy finitos, es como que en enero nacemos y el diciembre morimos, y después de esta muerte debemos dar cuentas a alguien de nuestra gestión en el mundo.

Es un sentimiento innato que el ser humano tiene y que está llamado a la trascendencia, a dejar una herencia, y no me refiero a algo material, sino a una herencia espiritual, que sirva como modelo, como ejemplo o como legado, digno de imitar y que se convierta en inmarcesible para los días venideros. Y por esto, nos gastamos la vida. Que este bien o mal, cada uno lo discernirá de acuerdo con su experiencia y a su íntima intención.

Conforme pasan los años, me doy cuenta de que todo es pura vanidad. Que vivimos tan a prisa que nos perdemos de disfrutar lo que sí tenemos, por buscar lo que no tenemos. Es una lucha constante por arreglar lo que vino con desperfecto de fábrica. Sí, esta muy bien. Hay que aspirar a los bienes sublimes, a los dones más altos, a tener una vida digna. Es verdad, no somos culpables de la maldad del mundo ni de su precariedad, pero si somos responsables, al menos de no empeorarlo.

Muchos terminamos el año más gordos, más endeudados, más frustrados, y con más cargas; pero al fin de cuentas vivos, y con eso, otras trescientas sesenta y cinco oportunidades más para mejorar, porque de eso debería tratarse la vida: de hacer propósitos diarios. Que hoy no pudimos ir al gimnasio, mañana lo haremos. Hoy comimos muy rico, mañana no sabemos. Si ayer no pudimos hacer el bien, hoy es la oportunidad para enmendar y mejorar.

Sin caer en la mediocridad, por la indolencia y negligencia para con el prójimo, asumir una verdadera humildad para pedir ayuda por lo que no podemos hacer solos, y pedir perdón por el daño que hacemos sin darnos cuenta.

Se terminó el año 2022, y sí, tampoco cumplí con mis propósitos. Es por lo que, este año lo que menos haré es hacer planes a largo plazo. Porque todo es fortuito y está supeditado a la incertidumbre. Más bien me prepararé mejor para combatir la incertidumbre con sabiduría e inteligencia.

Espero que seguir escribiendo, hincando e interpelando a quienes gustan de la lectura a salir de la zona de confort para vivir a plenitud en lo que realmente nos haga feliz. Gracias es este medio de comunicación; a la voluntad, que muchas veces me falta y; a la gracia de Dios, seguiremos haciendo lo que nos gusta y que nos llena más que todos los bienes materiales juntos.

Que el chuchaqui de año nuevo, no nos haya frustrado para hacer mejor las cosas el año corrido. Venturoso dos mil veintitrés.

Fuente: Cerdito Cerdo Felicidad – Foto gratis en Pixabay

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Testamento 2022

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testamento 2022

Tan rápido como Tik Tok, el fin me llegó. En este 2022, lleno más de penas que alegrías, les dejo algunas alegorías.

Políticos locales

A mijo el Guarderas, le dejo una selfie y grabe a los vecis de la Gasca cuando le pifien por la placa.

Mijita Cintia, la ahijada del bigotón, asostada te veo.Te dejo un ubicatex para que le bajes al stress, después de perder la elección esta vez.

Como en cada votación, hay un sin razón y mucha confusión. Con tanta información, algo nuevo en la situación, tenemos al Tik Tok, que reemplazó a la ilustración y nos vendió al Loro como ganador de la elección. Pueblo con Alzheimer vive en el olvido, les recuerdo cómo eran los negociados con Geinco.

Imagen editada de la original, Fuente: Radio Canela

La política nacional

En el país de Manuelito, la injusticia es una constante. A jueces y fiscales les dejo un espejo para que, en su reflejo, vean cómo funciona ese disparate.

Lo narco… etán de moda (léase cantando): generales, banqueros, empresarios, políticos. Hijitos que les podemos decir, por malcriados les dejo una almohada para que refundidos en cana dejen a la gente honrada ganarse la jama.

Para mi wawa el Iza “el cantante”, le dejo un disco de JJ y le quite lo shunsho y en el siguiente paro exija otros 5 centavitos de felicidad.

Ecuador, tierra bizarra, donde hay más arios que en Alemania. Sí a esos mismo, los que lloran por ladrillos y paredes, les dejo una brocha para que en 2023 pinten los resultados de la lucha.

A don Guille, difícil criticar cuando en su accionar ha llegado a defraudar. Con pactos a mal andar con Correistas y otras bandas. Le dejo un milagro y que el 2023 la conspiración no le aleje del cargo.

Al pequeño ausente, sí a ese mismo, él que nos dejó jodidos con sus amigos los narcos. A él con su rebaño le dejo una consulta para que el pueblo en las urnas, lo condene en una mazmorra.

El IESS agoniza, la patronal ironiza con la privatización. Su representante: el Richard Gómez, bailarín contumaz, le dejo un bozal para que deje de desmovilizar al sector popular.

Los chapitas son noticia con reputación poco honesta, envalentonados con la protesta, temerosos ante la delincuencia. Con Narcogenerales en la fiesta, con las mujeres se ensañaron y a María Belén la callaron, les dejo un bombón para que se destruya la corrupción y se inaugure una nueva institución.

“Alonso despiértate chugcha”, “BASTA DE HUEVADAS”. Carlitos siendo Carlitos, viviendo del estado, como al que tanto ha criticado, le dejo el manual de Carreño y en el 2023 le baje el mal genio. Para todos los Alonsos, los que viven en el anonimato, que tienen a un bravato, dando órdenes a su lado, les dejo un sindicato, que de un ultimátum al abuso de poder.

Imagen editada de la original con Fuente: Diario Metro

No me olvido de ti Fernandito. Sí, el Villavicencio, te dejo un corset, para que en 2023 cumplas tus metas y ajustes a la banda de los Tetas.

Por falta de viudas, les dejo a la Cynthia, Aguiñaga y la Pabón, les deseo que para la elección sufran un tropezón y pierdan la elección, por el bien del Ecuador.

A los dueños de las cárceles, después de la consulta, les dejo un dilema: Acaban con el problema o terminan con un edema, en una cárcel de la DEA.

Internacional

Para mis hijos los más peleoneros: rusos y gringos, les dejo una memoria, recuerden que planeta hay uno solo y Ucrania no es cuchimbolo.

A mis hijos: la Isabel II y el Mijail, me los llevo a mi lado y como en favor del proletariado nada han logrado, les pongo un escribano, para que redacte su nulo legado.

Para mis hijas en Irán, les cambio el hijab por un pañuelo verde y en el año siguiente sus derechos estarán presentes.

América Latina en la gran encrucijada entre populismos de carcajada y oligarquías en la zapada. El pueblo organizado analiza la jugada.

Deportes

El pueblo está de fiesta, 77 años esperaron. Obtuvieron su primer título con garra y corazón, Quito grita “Aucas Campeón”.

A mis guambras de la selección, les dejo valeriana y en el presente, se olviden del partid contra Ghana. Nuevos desafíos están vigentes, se ha formado un grupo fuerte, que, en la competencia siguiente, debe ir al frente.

Siguiendo con el mundial, en la final se definió todo por un penal. Messi vs Mbappé: un gran encuentro y el futbol demostró porque es un gran evento.

Los que se fueron

Pablito Milanés no te fuiste. Tu poesía está presente siendo referente. Para el canto rebelde, Yolanda no está ausente. La lucha sigue vigente en tu canto que va al frente. Un saludo compañero, te recordaremos siempre.

Por el resto de tus días un canto inmortal. Guitarra y juventud nos hace vibrar, con un vino o cerveza, siempre te hemos de recordar. Canciones que al alma supieron llegar, tocando el bajo te recordaremos. Adiós, amigo Marciano Cantero.

A Brasil lo hizo grande y al fútbol lo hizo magia con la alegría que contagia. La gambeta atrás de un balón, inventaste la gran jugada, inventaste el toque selecto. Eres la base del fútbol moderno, el mejor de todos los tiempos. El deporte está de luto, por eso le rinde tributo al gran rey del fútbol. De barrio pobre y familia humilde, se va “una buena persona que jugaba futbol”. Adiós, Pele.

Me queman, es mi final, estoy ardiente como el aguardiente, pero más caliente y hablo hiriente por los políticos que mienten. El 2023 vengo recargado contro lo amañado, contra los frustrados y abuso de poder exhacerbado.

A los wambras de la Disputa les dejo presupuesto y muchas ideas, para que el 2023 aumenten la irreverencia y con la misma efervecencia contra el poder servil y mucha transparencia.

El medio no se responsabiliza por la sensibilidad que puedan causar las imágenes, rían y no sufran 😂, FELIZ AÑO 2023.

Navidad sin reflexión, no es celebración

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Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes
Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes

Las fiestas de diciembre dan inicio a una celebración de origen cristiano, conocida como la Navidad, que trae consigo una carga de simbolismos que son parte de nuestra cultura.

Antes de iniciar diciembre, las casas lucen iluminadas y adornadas con renos, muñecos de nieve y el infaltable árbol de navidad, ya sea de plástico, cartón o cualquier otro material, está presente hasta en la sala del más Grinch del barrio. Otra característica de la navidad es la infaltable cena, entre familia y amigos.

Y todo esto se escucha muy lindo, pero esperen un ratito, el mundo se consume a una rapidez abismal, y, aun así, queda tiempo para celebrar… ¿navidad?

¿Qué sucede realmente en diciembre?

Diciembre, es el mes del año, que evidencia con más claridad, las desigualdades de clase de nuestra sociedad. Aquí, en el pupo del mundo, las familias no tienen para comer, de hecho, ni siquiera cubren con su sueldo la canasta básica que supera los $700, pero el décimo es suficiente para adquirir el último modelo de celular o la TV smart que tanto esperaba el abuelo.

En este mes, la producción de basura electrónica se incrementa a pasos agigantados, generando un impacto negativo en el medioambiente. Según la ONU, para el año 2050, la chatarra electrónica podría representar 120 millones de toneladas.

En diciembre también suben las ventas, es una época que ayuda a sostener el mercado, mientras nos regalan el supuesto de una dulce navidad, adornada de cajitas de colores y papá Noel entrando por la chimenea de la casa. Y ni hablemos de regalos. Según una encuesta realizada por la empresa Ipsos, el presupuesto para regalos de navidad se ubica entre los $22 y los $26. Mientras un 25% de los encuestados, aseguraron que no darán regalos de ningún tipo.

Sí, diciembre es una oda al consumo desmedido, lo que para muchos significa un crecimiento en su economía, para otros, es un reflejo de la precarización en la que siguen sumidos, sin acceso a empleos y salarios dignos. La pobreza parece agudizarse, mientras los niveles de violencia por robos y asaltos incrementan durante la época más “feliz” del año.

La otra navidad…

Durante estas fechas, hay otras realidades más crudas, como la de las personas habitantes de calle, quienes representan un alto número en el país, y que al menos en Quito, son atendidas por instituciones públicas y organismos privados. O las personas en pobreza en el país, que, con varias carencias, seguramente no disfrutarán de las navidades que todos imaginan.

Los niños y niñas que por diversos motivos se encuentran en hogares y otras instituciones, también esperarán con ansias estas fechas, por los festejos navideños que tocarán a sus puertas, los juguetes y los caramelos que luego de unos días perderán un poco su sentido.

Hay tantas otras realidades que podría nombrar, como a quienes viven con alguna enfermedad catastrófica y no tienen posibilidades de celebrar una navidad. A quienes están pasando por momentos difíciles de cualquier tipo; que atraviesan por duelos; que no tienen ganas de celebrar.

Son fechas tan complicadas, que es difícil no catalogarlas. De niña me parecían días de fiesta. Hoy, después de tanto, al final comprendí que podemos celebrar cualquier mes del año, pero seguimos encasillados, persiguiendo navidades de papel.

Aunque, podría ser que luego de un año tan complicado y violento, nuestro país necesite un respiro, algo de alegría, algo para celebrar, si, también queremos paz y tranquilidad.

En todo caso, le apuesto a una navidad diferente, con poco consumo, más humana, con más empatía, sin tanta brillantina, rodeada de la familia, queriéndonos como siempre, y espero para todas y todos lo mejor, sin importar sus creencias o culturas.

Referencias:

https://www.primicias.ec/noticias/economia/regalo-navidad-gasto-precio-compra/

https://www.bbc.com/mundo/noticias-47032919

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