miércoles, febrero 4, 2026
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Mamá: el corazón que no deja de latir

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Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes
Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes

Nadie dijo que ser mamá, te hace vulnerable y tan sensible, que eres capaz de sentir con cada fibra del cuerpo, a kilómetros de distancia.

Ser mamá es una aventura de la que ninguna de nosotras sale completa, pero la escogería mil veces más.

Aunque ahora que lo pienso, la idea de ser una súper mamá con la sonrisa de calendario 24/7 no va conmigo. De hecho, la experiencia de ser madre de dos hijos adolescentes, me ha enseñado que mamá puede ser la más fuerte en un momento y de la nada, convertirse en un manojo de nervios.

Así son todos los días desde que nacen los hijos, algunos buenos y otros no tanto, pero a diferencia de lo que muchos creen, el embarazo no es la parte difícil, de hecho, es el lado más divertido de ser mamá.

Larga espera

En estos días, una amiga embarazada, me recordó la primera vez que fui mamá, mi única preocupación era preparar la maleta para el hospital o encontrar la ropa correcta para mi niña.

De eso, ya son casi 18 años, cuatro años después llegó mi segundo wawa. Dos experiencias muy diferentes una de la otra, comprendí que no era la mamá perfecta, pero ninguna lo es.

Puede ser por la idea distorsionada que nos vendieron de la maternidad. Esa historia romántica de lo que es ser madre tiene muchas incongruencias, la “dulce espera” como la llaman, no siempre es tan dulce.

La espera trae consigo hinchazón, y largas noches con calambres. Nadie te dice que, desde los siete meses –o antes-, no podrás dormir, ni amarrarte los cordones de los zapatos.

Y aunque piensen que las mujeres embarazadas tienen una ventaja para comer cuanto quieran, no es del todo cierto.

La movilidad es otro asunto, nunca he tenido carro, así que los invito a subirse al bus con una panza enorme, para quedarte dormida en el primer asiento vacío que asoma.

Las idas y venidas al doctor tampoco eran mi momento favorito, tuve dos experiencias diferentes entre salud privada y pública, con su pros y contras, aunque finalmente, los wawas salieron bien en ambos casos.

Sin duda, los momentos más relajantes durante el embarazo, eran las duchas de agua caliente, me quitaban el cansancio que llevaba encima, los minutos más calmados del día.

Y después de los nueves meses … ¿qué?

No es solo el wawa, no es solo parir, es todo un proceso con una carga hormonal que luego de nueve meses, te deja exhausta. Porque además quieres seguir trabajando, estudiando o haciendo tu vida como antes, pero no siempre puedes.

Muchas amigas dejaron sus trabajos o estudios. Son decisiones de vida que no podemos juzgar, sobre todo porque cada una vive una historia diferente. 

Luego de tenerlos en brazos, viene la parte complicada: volver al trabajo, retomar los estudios, los hobbies, viajar. Pero, no puedes pensar con claridad cuando tu hijo te mira tan fijamente ¿verdad?

Retomar las vidas donde quedaron es un reto de cada mujer que decide maternar y suele resultar muy difícil: por el cansancio de los primeros meses después del nacimiento, las malas noches, el llanto, cambio de pañales, y por las visitas al pediatra que ocupan gran parte del tiempo.

A nosotras nos enseñaron que las mujeres deben ser madres por obligación, no por decisión, pero yo decidí por mí misma que quería embarazarme, maternar y criar. No fue tan difícil y nunca la vi como un impedimento para continuar con mi proyecto de vida, aunque haya significado cambiar el plan una y otra, y otra vez.

Aquí cabe aclarar, que hay una ventaja importante, tener un compañero comprometido en el proceso, mi esposo, que además es un maravilloso padre, ha hecho un trabajo maravilloso, y su compañía también me ha dado calma, mientras los hijos crecen a toda velocidad.

Mamás: rebeldes con causa

A lo largo de los años, he tenido la oportunidad de conectar con madres tan diversas como excepcionales, ellas me enseñaron que, aunque existan momentos difíciles, siempre tenemos la esperanza de un día nuevo.

Ser madre va más allá de los primeros nueve meses, ese es solo el inicio de una historia que con el pasar de los años es más interesante, porque nadie sabe lo que viene después. Nadie tiene la certeza de que mañana tu hijo o hija, no será diferente, aunque para nosotras siempre serán perfectos.

Uno de mis miedos más grandes es que les hagan daño de una o de otra manera, porque el mundo es demasiado cruel cuando te ves diferente al resto. Por eso, nuestro trabajo es tan valioso, fomentando crianzas enfocadas en el respeto hacia las otras personas, promoviendo la igualdad en todo momento.

Mamá no se rinde, porque tiene motivos para intentarlo todo, incluso si falla un millón de veces. Ser madre me ha demostrado que la vida es un instante lleno de emociones, una carrera contra reloj que no deja de avanzar.

Y en esta carrera frente a todo, mamá se cansa, necesita ratitos a solas, también quiere una vida tranquila, mientras se las arregla para encajar en un abismo interminable de roles tejidos a su alrededor.

Ser madre no es algo fácil de explicar, porque no está escrito en ningún libro, aprendes en el camino, es empírico dirán algunos. Pero a la experiencia le sumas la enorme responsabilidad de criar a un ser humano, para que crezca siendo mejor, no perfecto, pero si, muy feliz.  

Mamás en pleno siglo XXI

He sido madre por algún tiempo y no siento la maternidad como una carga o un sacrificio. De hecho al ser una decisión personal, hace cada momento más fácil de asimilar.

Pero no puedo asegurar que la sociedad nos haga las cosas fáciles, pues hay un sinfín de trabas para las madres, tanto en sus hogares como en espacios laborales. Aunque nada nos ha detenido, hay que reconocer que han puesto sobre nuestros hombros, una carga enorme sobre el cuidado de los hijos y el hogar.

Para las madres de hoy, quedarse en casa no es una opción, pues la economía actual no permite que solo un miembro del hogar trabaje. Por el contrario, nosotras asumimos roles que les fueron impuestos a los hombres, pero que desempeñamos con mucha solvencia.

Para quienes piensan que ser mamá, significa estar atada a los hijos o la casa, déjenme decirles que estamos en pleno siglo XXI. En un momento en el que nosotras decidimos que hacer con nuestras vidas. Aunque probablemente estoy hablando desde mi propio privilegio.

Pero, si soy capaz de trabajar, estudiar y cuidar, entonces, yo decido si un viernes es de películas y hot dogs en casa; o, si, por el contrario, voy de café. Las prioridades de una mujer, que además es madre, siempre cambian. 

Muy pocas cifras

Ecuador no tiene cifras actualizadas sobre las mujeres que son madres, pero en 2015 existían 3´735.915. Si nos atrevemos a desglosarla, encontraremos madres jóvenes entre los 17 y 21 años, madres en edad adulta entre los 25 y 39 años; y, a quienes superan el margen de los 40.

Pensar más ampliamente en esos números, nos permitirá transparentar otras realidades, como: las madres que viven en pobreza, en movilidad humana, madres desempleadas o aquellas que tienen a su cargo hijas e hijos con enfermedades catastróficas o algún tipo de discapacidad.

La diversidad de madres es infinita, los obstáculos que atraviesan, las convierte en un tipo de madre que yo quisiera ser. No como las mujeres sonrientes que aparecen en publicidad, sino, como las mujeres valientes que en realidad son.

Las mamás reales, de carne y hueso, son las verdaderas heroínas, unas duras. Y aunque a veces quieren darse por vencidas, comprenden que su corazón sigue latiendo por un motivo más poderoso: La vida.

Celebro las maternidades deseadas y a las madres que, con su vibrante rebeldía y amor, construyen infancias felices.

Nota aclaratoria: este artículo no promueve un lenguaje sexista y está de acuerdo con el uso del lenguaje inclusivo. Pero no utiliza los pronombres el/la los/las, para evitar confusiones entre los lectores.

Referencias:

https://www.ecuadorencifras.gob.ec/en-ecuador-existen-3%C2%B4735-915-madres/

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El país que gobierna Lasso vs el país de los ciudadanos

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Alfredo Espinosa articulista La Disputa

El Ecuador que gobierna el presidente Guillermo Lasso está solo en su imaginación y quizá en la de algunos de sus asesores y ministros, o tal vez forme parte de alguno de los novedosos mundos paralelos o “multiversos” que se encuentran tan de moda en las películas de ciencia ficción.

En efecto, el presidente alude a un país en el que la mayoría de los ecuatorianos quisiera vivir: bonanza, paz, inversión, republicanismo, democracia y sobre todo esperanza. Sin embargo, para los ciudadanos la realidad real es otra cosa.

Tenemos un Estado que pugna por no perder su soberanía ante la ola de violencia desatada entre bandas dedicadas al narcotráfico. Un sistema carcelario anacrónico y deplorable sobre el que no se tiene mayor control. Un sistema de justicia que opera como tentáculo de la política y del caudillo sin patria (Rafael Correa) que convirtió “entre gallos y medianoche” al número dos de la delincuencia organizada (Jorge Glas) en “héroe” y “víctima”. Recursos legales que se entregan de manera antojadiza a gente de la peor ralea. Una elite legislativa jactanciosa por ser anti-democrática y de baja calidad. Instituciones y organismos de control que no se renuevan por conflictos de intereses entre los múltiples actores involucrados. Un país que eleva a política pública los credos personales de quien lo gobierna, mientras los distintos tipos de violencias contra niñas y mujeres indignan a todo un pueblo.

Nadie dijo o pensó que sería sencillo afrontar un desafío tan grande como el liderar la recomposición del Estado republicano, sobre todo por la complejidad política, social y económica en la que nos encontramos; producto de una década de cinismo, corrupción y saqueo correísta revestido del más burdo de los populismos.

Al menos se esperaba que Lasso asuma con más coherencia y menos pasividad el anhelado cambio que tanto se anunció en campaña y que hasta la fecha es la gran promesa fallida del régimen. Es más, el propio presidente de la República se convirtió en tan poco tiempo en el principal contradictor de su propio plan de gobierno. ¿Dónde quedó el guion de la campaña electoral? ¿Dónde está la democracia como propuesta disruptiva frente al autoritarismo? ¿Dónde está la anunciada lucha contra la corrupción?

Estamos a pocos días de que el presidente Lasso cumpla su primer año de gobierno y la única certeza que tenemos los ecuatorianos es que al régimen no le incomoda cohabitar con el correísmo. ¿Ingenuidad? Para nada.

Contar con un ex funcionario de Correa (entre otros), el actual ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, dice mucho en política. La presencia de Jiménez en un ministerio clave es la forma con la cual el gobierno reconoce la fragilidad que tiene para preservar su existencia en lo que le resta de gestión. Y es que Lasso ha dado muestras de que administra –de tumbo en tumbo– al gobierno y al Estado; pero los hilos de la gobernabilidad, las reglas del juego político, las sigue imponiendo el correato.

 ¿Con qué autoridad moral se puede gobernar un país cuando se pretende enterrar en una fosa común la voluntad que la mayoría de los ciudadanos consignaron en las urnas? Es importante recordar –sí, recordar– que los ciudadanos votaron por Lasso en franca oposición al correísmo. No por un “encuentro” con la impunidad, mucho menos por pactar las condiciones de la gobernabilidad en el país.

El estado de descomposición institucional del Ecuador es real e incuestionable. ¿Cuál es la estrategia para remediar esto? ¿Ceder ante el correísmo y sus aliados? ¿Sacar a escena pública distractores cansinos y peligrosos como la no obligatoriedad del uso de las mascarillas o los conflictos, con un Leonidas Iza que prefiere operar a través de sus legisladores en la Asamblea? ¿Espectacularizar los dimes y diretes machistas con Jaime Nebot? El Ecuador requiere liderazgo y el gobierno del presidente Lasso necesita con suma urgencia una re-estructura no solo para re-enrumbar al país por el camino democrático que ofreció en campaña, sino y sobre todo para que este gobierno y su máximo representante no se conviertan –por sus acciones y omisiones– en los principales promotores de un posible retorno del autoritarismo correísta a Carondelet.

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1ro de Mayo: Un mar de reclamos en las calles, la posibilidad de reconstruir tejidos duraderos

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Carlos Lima

La estrategia cultural con la que los gobiernos y las élites han tratado de dividir a la sociedad consiste en construir comunicacionalmente dos sujetos diferenciados y en conflicto dentro de la clase trabajadora: los que tienen estabilidad económica vs. quienes no la tienen. Buscan que los primeros estén solamente concentrados en la urgencia de proteger los pocos derechos adquiridos y los segundos en obtener cualquier ingreso sin importar si esto implica la regresión de derechos.  

El sueño de las élites es que los de abajo sigan peleándose desesperadamente por migajas, mientras los de arriba se quedan con todo el pastel. Algunas organizaciones se encuentran levantando un proceso que permita crear una alternativa frente la lógica divisionista que desde las élites se ha buscado siempre imponer.  Dentro de las organizaciones sindicales, cada vez hay más sectores que miran como horizonte a la sindicalización por rama de producción, por ejemplo. Dentro de los sectores de la economía informal cada vez se fortalece el tejido organizativo de una economía social y solidaria, redes de comercio justo, cajas de ahorro, cooperativas, etc. Y similares experiencias en las organizaciones de mujeres, en los campesinos e indígenas.  

Poco a poco se construye un terreno fértil para la unidad de la clase trabajadora del campo y la ciudad. Sin embargo, para varios sectores precarizados durante los últimos años no es contradictorio que las élites sean las legítimas defensoras de los 6 de cada 10 ecuatorianos que se encuentran entre el desempleo y la precariedad laboral. Muchos han sido envueltos en el discurso de encontrarse perjudicados por la “rigidez” en la normativa laboral que defienden los espacios organizados de los trabajadores: “No hay mayor precariedad laboral que no tener empleo”, “los jóvenes ya no quieren estabilidad”, “se tu propio jefe”, etc., repiten en los medios hegemónicos de comunicación.  

Desde arriba se erige una estrategia que busca compensar la sistemática exclusión económica con inclusión cultural: darle glamour a la precariedad. Es una nueva manera de incrementar su poder y tasa de ganancia desprendiéndose de los gastos que implican las obligaciones laborales. Dentro de la población precarizada durante los últimos años, sobre todo en pandemia, se pueden distinguir dos corrientes respecto a las perspectivas sobre qué rumbo tomar frente a la actual crisis social y política: una seducida por posiciones de “mano dura”-al estilo Bukele o Bolsonaro-, y otra que apuesta por la solidaridad y cuestiona la desigualdad social. 

Con emprendedurismo cultural se fabrica el nuevo esclavo moderno que se siente libre, cómodo y sofisticado cuando se explota a sí mismo mientras demoniza a quienes se organizan y luchan por mejores condiciones laborales y de vida. Se siente libre cuando se somete ante un poder superior teológico que le autoexige evidenciar prosperidad y lo seduce para vivir como iniciativa propia la optimización de sus energías y emociones en función de un mayor rendimiento para el sistema. Siente su fracaso y el de las clases empobrecidas como algo personal y no estructural, no rechaza al sistema, se rechaza a sí mismo y a los dominados. En vez de revolucionario, se vuelve depresivo, con la libertad de exigir desde sus impulsos viscerales, calma sus carencias mostrando una armadura de crueldad; con el sentido emprendedurista de “no sacrificar la libertad ante la seguridad”, se está legitimando socialmente la presencia autoritaria de un Estado-delincuente, como el de México o Colombia. 

Cabe recalcar que sobre la base de esas capas radicalizadas hacia la derecha se ha legitimado la violencia política hacia las organizaciones que se han opuesto a las medidas de ajuste neoliberal.  

La marcha de este 1ro de mayo podría abrir la oportunidad de construir espacios sostenidos de resistencia a mediano y largo plazo. La lucha en las calles puede ayudar a identificarse con los sectores con los que se puede organizar una amplia unidad desde abajo, para reconstruir y fortalecer al tejido social que los tres últimos gobiernos han intentado debilitar progresivamente para naturalizar las inequidades y fragmentar los tejidos.  

Es probable que en esta movilización nacional se genere un escenario de conflictividad social similar al de octubre 2019. Se dé o no esta situación, sería importante que el mirarse cara a cara con un mar de personas vaya más allá de solo una marcha, y se visibilice la necesidad de tejer redes y sostenerlas en el tiempo, para, entre otras cosas, no permitir que se canalice los sectores precarizados hacia un rumbo neofascista como pretende hacer el emprededurismo neoliberal. 

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La vista a mitad de la caída

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Imagen destacada Álvaro Peña
Álvaro Peña articulista La Disputa
Obra: “La vista a mitad de la caída” de Johand Salazar

La inmensidad de la creación y del universo frente a la realidad humana, hace ver al hombre tan pequeño, indefenso y extremadamente vulnerable. Pensar que tan solo somos islotes en medio de la nada o del todo, lo que se considera seguro y confiable se sostiene en una base frágil y angosta que en cualquier momento se quiebra y sucumbe. Sin embargo, el misterio de la inmensidad nos incita a querer descubrirla y conquistarla, asumir los riesgos y apostar a ganar o perder; la sola idea excita los sentidos y nos empuja a actuar.   

Observar el mundo es contemplar, contemplar es adentrase, adentrarse en imbuirse en el misterio. El misterio es la vida, el mundo, mi mundo, el otro, el mundo del otro. Aristóteles decía que la contemplación es un acto de placer y felicidad que se origina al descubrir los misterios de la intelectualidad y la vida virtuosa. La virtud es un sustantivo que incita o mueve las cosas, las potencia en su máximo esplendor, perfecciona los dones y los convierte en el motor de los actos buenos de los hombres.

Hacer alusión a la contemplación implica deslindarse de las cargas que el ser humano lleva en sus hombros y en sus pensamientos. Así mismo desnudar su alma del pesado traje que el sistema obliga a vestir, para sentir la palmada y el aire que entra en los pulmones de la misma forma que lo sentimos la primera vez cuando nacimos. Contemplar es descubrir el sentido que tiene el comportamiento del ser humano. Descubrir cuál será su misión en el mundo, descubrir que más allá de cumplir con los ciclos de la vida como nacer, crecer, estudiar, trabajar, casarse, tener hijos, pagar las cuentas, celebrar fiestas, sufrir, amar, llorar, envejecer, creer, inclusive morir, existe otra razón por lo que nos ha venido bien estar presente ahora y en este tiempo.  

Lo parafraseado y escuetamente filosofado anteriormente tiene que ver con el arte y el efecto que, me generó la inspiración que el artista Johand Salazar ha plasmado en su obra: “La vista a mitad de la caída”, una ilustración digital, impresa en vinil sobre lámina de PVC, cuya imagen se muestra al inicio; y, por lo que es sabido, se inspiró en el poema de Secretariat (Bob Waksberg 2020) de la serie Bojack Horseman.

El poema aborda la humanización de la especie como seres vivos y racionales. Es una elegía. Es un lamento a lo que lo un día fue y ya no será. Es una mirada hacia atrás que nos deja perplejos por el sentimiento de culpa o arrepentimiento por lo que no hemos hecho y que se convierte en cargo de conciencia fuerte y en reprimenda de aquello fustigamos el alma y el pensamiento.

Precisamente esa perspectiva del poema permite el desarrollo de la creatividad para que el artista diseñe su obra. Me gustaría destacar ciertas líneas del poema y contrastarlas con la ilustración. Los demás efectos serán personales, dependiendo de la vista del observador. El poema completo estará al final.

“Sus pies se balancean, se detiene, ya es hora…”

En la punta del iceberg invertido o pequeño islote existe una persona que balancea sus pies. Contempla, tan solo contempla. ¿Qué ver en esta inmensidad? Si ya nada está oculto, ni la imaginación hace mucho esfuerzo por desarrollarse ante los misterios develados.

La contemplación implica beneplácito, que sólo las almas seguras y calmadas lo pueden lograr, ¿quizá sea esa la felicidad de la que tanto hablaba Aristóteles? Es un sentimiento resiliente, frente a lo que está hecho y en curso. En la otra punta, irónicamente, existe un ancla a mitad de la caída ¿acaso la contemplación y felicidad no suelen quedarse a medias o verse irrumpidas por los sueños truncados? Las limitaciones y el miedo a lo desconocido siempre serán el ancla más pesada que haya en las mentes humanas.

Una inundación de endorfinas trae una calma sin igual.

Ahora estas volando. Ves todo más claro que desde tierra firme.

Todo está bien. Lo estaría si no estuvieses en medio de la caída.

Golpeas para frenar la gravedad”

El festín de endorfinas aplaca la mitad de la caída, eleva el pensamiento y lo sitúa donde se encuentra ahora, en la cima que es sinónimo de felicidad. Su antípoda es el dolor y la frustración.

Maquiavelo decía que la ciudad se la contempla mejor desde la cima; en este caso no queremos ver la ciudad, sino la realidad. Pero contemplarla desde todas las perspectivas que no se pudieron ver por el éxtasis del momento. La funesta realidad impulsa a reaccionar fuerte y violentamente a la gravedad que nos arrastra y atrae. Tolerar lo intolerable, amar lo que no se debería, soportar lo insoportable. 

¡No! Debí haber pensado en la vista en medio de la caída.

 ¡Sí solo hubiese sabido cómo era la vista en medio de la caída!

La vista a mitad de la caída no es más que la tibia actitud ante la realidad que nos condena, o al menos que creemos que nos condena y frustra frente a lo que soñamos algún día o hasta hoy anhelamos. No es un lamento a la vida. Tampoco una versión pesimista de la misma. Se refiere más bien a un estado contemplativo del resultado de las decisiones que se han tomado.

La cima es el resultado de haber tomado decisiones que marcaron el punto de inflexión en el curso de la vida: preparación, camino y perseverancia. El fracaso de la misma forma es el resultado de haber tomado las decisiones quizá correctas, pero sin la preparación, ni el emprendimiento ni la perseverancia que se merecían pese a tener proyección exitosa.

En fin, de esto se aprende aún más. El fracaso permite tomar nuevas decisiones, que no son más que nuevas oportunidades para rediseñar un nuevo plan, unos nuevos objetivos, una nueva vida, un nuevo ciclo, nuevas formas de ser felices y una nueva razón para vivir, de hecho, incrementar nuestra fe.

Poema “La vista a mitad de la caída”

“La débil brisa no susurra nada.

El agua grita sublime. Sus pies, se balancean.

Respira profundo, se detiene, ya es hora.

Sus dedos ya no tocan el puente, pronto estará bajo el agua.

Con los ojos cerrados, pero espiando la vista en medio de la caída.

Una ventisca, sol de verano. Un río rico y majestuoso.

Una inundación de endorfinas trae una calma sin igual.

Ahora estás volando. Ves todo mucho más claro que desde tierra firme.

Todo está bien. Lo estaría, si no estuvieses en medio de la caída.

Golpeas para frenar la gravedad. ¿Que podría detener la caída?

Daría todo porque mis dedos tocaran de nuevo la cima. Pero ya está, es un hecho.

El silencio ahoga el sonido. Antes de saltar, ¿por qué no vi la vista en medio de la caída?

¡No! Debí haber pensado en la vista en medio de la caída.

¡Si solo hubiese sabido cómo era la vista en medio de la caída!”

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Los platos en el lavabo

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Gabriela Celorio

Laura con la mirada perdida observaba los platos en el lavabo. En esos tres años, había lavado 4360 veces los platos, había cambiado muchos pañales, cocinado los mismos 10 platillos repetida y constantemente durante su matrimonio. Pero ese día era diferente, volvería a aquel pueblito que había dejado hace 5 años junto con su hijo.

Laura cursaba el primer año de universidad cuando conoció a su esposo José, ella adoraba todo de él, claro, la colmaba de flores, de dulces, de amores infinitos. Ella se fugaba de una que otra clase para sus encuentros.

Laura se quedó embarazada, su sueño era tener una familia, cumplir con el mandamiento de su papá Dios, eso incluía amar al ser que estaba en su vientre, entregar su vida devota a sus hijos y a su futuro esposo. Porque el matrimonio era eso, un lazo para siempre. La ley de Dios tutela a la mujer a llevar una vida doméstica y feliz al lado de su marido.

Laura dejó de estudiar y se dedicó a tiempo completo a su quehacer doméstico, José se graduó y consiguió un trabajo. Nació su hijo con la bendición de Dios, como ella decía: le salió sanito.

El tiempo pasaba como pasaba la rutina del matrimonio, Laura ya no era tan joven, José ya no la miraba, ella se daba cuenta, pero claro la vida de casados es para siempre, se decía.

Una mañana rutinaria, Laura sin querer, al acomodar la ropa de José encontró un pendiente. Miró que era muy hermoso, se lo probó con lágrimas en los ojos, sabía que le pertenecía a alguien más.

Esa tarde inolvidable para Laura, José llegó de su trabajo, besó a su niño en la mejilla, la miró con ese desprecio que ya era costumbre. Laura habló.

– José encontré este pendiente, ¿De quién es?

-¿Qué insinúas Laura?

Él se acercaba a Laura, por primera vez ella retrocedía, sentía como su ombligo se oprimía en su estómago, como la sudoración la poseía, como el miedo recorría su cuerpo lánguido y flaco. José la miraba fijamente, empalidecía cada vez, al fin Laura pudo pronunciar palabra.

-No te molestes, no insinúo nada.

-Claro que lo haces Laura, lo tienes en la punta de la lengua, dilo

-No diré nada, no me sigas José por favor.

-Crees que tengo a otra ¿verdad?

-Te digo que no me sigas por favor

-Sí Laura, tengo a otra y tienes que aceptarlo, mírate no eres nada de lo que conocí de ti, ¿Qué esperabas?

-Tus palabras me lastiman, deja de seguirme.

Laura con sus manos delgadas, empujó a José. Vino el primer golpe en la cara de Laura, luego uno en el estómago, Laura cayó al suelo.

-Ahora ya sabes las reglas Laura. Si quieres que te siga manteniendo, no te toca más que aguantar, al fin y al cabo, sabemos que no te irás. Ahora, dame la comida y arregla a ese niño que anda harapiento.

De esas peleas, fueron varias, Laura empeoraba de salud. La maestra de su hijo se dio cuenta, la convenció de ir a trabajar al colegio por las mañanas para que ahorre un dinero.

Laura se levantaba muy temprano para hacer los quehaceres domésticos, para que José no note que ella se iba a trabajar. Al principio, su miedo a estar sola, al fracaso marital, a llegar a la casa de su madre con un divorcio, le impedía irse, pero su situación de salud con cada golpe empeoraba. Su hijo amanecía empapado cada mañana y se escondía al ver a José.

Ese día que miraba los platos en el lavabo, Laura lloraba, pero de emoción, cogió a su hijo, lo arrulló, lo subió al cochecito. Abrió la puerta del que había sido su hogar hasta ese día para irse y no volver.

Cuando la puerta se abrió por completo, miró a José estaba parado frente a su casa. Se acercaba lentamente, muy lentamente. Laura intentó huir, él la tomó del brazo, dos bofetadas y cayó en el suelo, comenzó por ella. El cuchillo filoso entró en el estómago de Laura, luego en su espalda, luego en su pecho. Luego fue por el niño, lo arrojó con la pared y subió las gradas iba a la recámara. Lo último que recuerda Laura, fue oír varios gritos en la calle.

Laura despertó en una cama de hospital, la profesora la mira con lágrimas y le dice: Laura, José se mató, se lanzó desde la azotea, por fin eres libre.

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Sensibles no invisibles

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Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes
Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes

El 8 de marzo mientras salimos a las calles a manifestarnos, fuimos reprimidas violentamente por la policía. Lo seguiré repitiendo las veces que sean necesarias, porque decir que solo había policías mujeres; y, que lo sucedido fue producto de nuestro exceso de sensibilidad, está fuera de contexto.

No sorprende que un mandatario afirme su apoyo a la Policía Nacional; perder su respaldo, sería condenar su Gobierno, es comprensible. Solo espero que la próxima vez, guarde un poco las formas, como nos han pedido hacerlo varias veces.

De cualquier manera, ante la afirmación de Lasso: “me parece que hay un exceso de sensibilidad cuando la policía tiene que advertir riesgos y actuar frente a estos”, me pregunto: ¿A qué tipo de riesgos se refiere el presidente? Cómo podrían considerarse riesgo, a un grupo de mujeres desarmadas, niñas y personas adultas mayores, incluso wawas pequeños. Puede ser que no viera algo, o ¿los perros serían un riesgo? No lo sé, podría consultar con expertos en seguridad.

Pero bueno, no esperaba que Lasso diga: “la policía tenía que reprimirlas, porque son más fuertes que nosotros”. Claro, debía justificar su accionar de alguna manera, refiriéndose a nuestro exceso de sensibilidad como un motivo para gasearnos y botarnos la caballería.

Está demás decir que, esta sensibilidad nos ha llevado a defender los derechos de las niñas, para que tengan una infancia libre de violencias, o de las mujeres, para decidir con libertad sobre sus cuerpos.

Ser sensibles, nos permite ser más humanas, mirar desde otras perspectivas el mundo que nos rodea, y sí, salir a las calles sintiendo cada lucha como propia, incluso por encima de nuestros propios privilegios.

Ese exceso de sensibilidad es más una fortaleza que una debilidad, dicho en un lenguaje comprensible, significa sentir las injusticias en todo el cuerpo.

Pero ¿por qué tan sensibles? Pues motivos nos sobran.

Estamos sensibles por la insensibilidad del Gobierno, su falta de empatía y humanidad. Somos sensibles porque aprendimos a gritar de rabia por la indignación, y resulta que les molesta escucharnos.

Por una justicia lenta y deficiente, que pretende garantizar nuestros derechos a cuenta de migajas, dejando libres a los agresores y culpando a las víctimas.

Sensibles por el dolor ajeno, por las miles de mujeres víctimas de femicidios, porque hay cientos de mujeres y niñas que viven en medio de la violencia, sin que las autoridades muevan un dedo para cambiarlo.

Sensibles porque todos los días existe otra noticia sobre un femicidio, una persona desaparecida, un niño violentado, nos parte el alma, para los medios es una noticia más, pero se suma a la cifra de pérdidas, que enluta familias y desbarata sueños.

Nos llaman sensibles con un atrevimiento y una facilidad que supera mis límites. Pero hay otra cara de la moneda, cargada de sensibilidades desbordadas a las que nadie pone reparo alguno.

Nos tildan de sensibles, pero ustedes lloran por las paredes pintadas y los monumentos grafiteados. Ustedes que, en su ignorancia desmedida, detallaron cada centavo que pagarán para arreglar sus bienes, pero les importa nada cuando golpean a mujeres en espacios públicos. 

Sensibles los funcionarios públicos que, sin tener un ápice de conocimiento sobre género o derechos humanos, pero que además, no les importa aprenderlo, asumen cargos para los que no están listos, y se molestan cuando los encaramos por su desconocimiento.

Ni que decir de los machitos-misóginos que nos insultan en redes sociales, y que, cuando respondemos, nos bloquean. Nos dicen de todo, pero son ellos los ofendidos. ¡A eso le llamo ser sensible!

Sensibles los que defienden agresores, los que olvidaron a las familias destruidas por la violencia machista, y se rasgan las vestiduras por fetos; mientras niñas violadas dan a luz sin recibir un poco de su empatía.

Señoras y señores, hay muchas maneras de ver la sensibilidad. Desde donde estoy escribiendo con la seguridad de que nadie puede atacarme, ni va a golpearme porque digo lo que pienso, les aseguro que mi sensibilidad es la mejor compañera.

Dígame sensible, pero prefiero llorar por las compañeras víctimas de violencia, que por las paredes rayadas de la ciudad. Prefiero gritarles que las niñas no son madres, a quedarme callada por miedo a lo que piensen de mí.

Prefiero estar presente en las calles, hacerme sentir, hoy estoy más sensible y fuerte que hace diez años. Nos han dicho tantas veces que las mujeres somos seres sensibles, que olvidaron que cargamos un wawa por nueve meses, y luego parimos.

Resistimos a cada paso, sin chistar, seguimos siendo sensibles, porque sentir no es malo, sentir nos hace diferentes a los que nos gritan asesinas en las calles, y vaya que se siente bien.

Mil veces sensible, en exceso y sin medidas.

Nota aclaratoria: este artículo no promueve un lenguaje sexista y está de acuerdo con el uso del lenguaje inclusivo. Pero no utiliza los pronombres el/la los/las o les, para evitar posibles confusiones.

Referencias:

Swissinfo. (22 de marzo de 2022). Presidente de Ecuador apoya actuación policial contra marcha feminista del 8M. https://www.swissinfo.ch/spa/ecuador-mujeres_presidente-de-ecuador-apoya-actuaci%C3%B3n-policial-contra-marcha-feminista-del-8m/47455080

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Reseña de la última tentación de Cristo de Nikoz Kazantzakis

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Imagen destacada Fernando Endara
Fernando Endara escritor de La Disputa

“La esencia dual de Cristo, el anhelo tan humano, tan sobrehumano del hombre para llegar a Dios ha sido siempre un profundo e inescrutable misterio para mí. Desde mi juventud, mi angustia primera, la fuente de todas mis alegrías y amarguras ha sido ésta: la lucha incesante e implacable entre la carne y el espíritu. Llevo en mí las fuerzas tenebrosas del Maligno, antiguas, tan viejas como el hombre y aún más viejas que este; llevo en mí las fuerzas luminosas de Dios, antiguas, tan viejas como el hombre y más viejas que éste. Y mi alma es el campo de batalla donde se enfrentaban ambos ejércitos”. Nikos Kazantzakis

Publicada en 1951 y prohibida por el vaticano en 1954, “La Última Tentación” es un libro de ficción histórica, que explora los acontecimientos relacionados con la llegada y la misión del “Mesías Judío” durante la dominación Romana de Judea hace 20 Siglos.

El escritor griego hilvana una versión libre de la vida de Cristo haciendo énfasis en la doble naturaleza de su persona: humana y divina, desde un punto de vista adopcionista. El adopcionismo es una doctrina que afirma que Jesucristo -en cuanto hombre- no era hijo de Dios por naturaleza sino por adopción. Es decir, fue un hombre común y corriente que, en un determinado momento de su vida, fue poseído por la gracia divina que lo condujo a una tarea superior a sus fuerzas.

Jesús de Nazaret es hijo de José, el carpintero paralítico y María, “la virgen embarazada”. Niño inteligente y audaz, se esperaban grandes cosas de él; sin embargo, a sus 30 años, es un vago bueno para nada, que defraudó a su tío el rabino, a su madre María y acarreó a Magdalena a la prostitución.

Y lo que es peor, es el único carpintero en toda Judea que fabrica cruces para que los romanos crucifiquen a los judíos agitadores: es un judío que mata judíos, y es vilipendiado por su pueblo.

Confundido y solitario, desde joven fue cautivo de la voluntad de Dios que se manifiesta en forma de violentas garras, que aplastan su cabeza evitando que se una a la mujer, que tenga una familia, que ame intensamente. Débil, vagará por los campos implorando al altísimo que le quite sus cargas, que escoja a otro, que le deje en libertad. Resistiendo y resignándose, deambulará por el desierto para enfrentarse al Diablo y a Dios. ¿Cómo saber que quién habla no es el demonio, disfrazado de Dios?

La región de Judea fue una de las zonas más conflictivas del Imperio Romano, debido a su arraigada religión monoteísta y a cierto “orgullo de pueblo elegido” que no podía soportar un yugo pagano. Fueron esclavos en Egipto y Dios los liberó a través de Moisés. Cuando estuvieron presos en Babilonia, la conquista persa les permitió volver a la “tierra prometida” y respetó sus creencias.

Ahora bajo la opresión romana, esperan la llegada del Mesías prometido en las escrituras, que los liberará y liderará en la consolidación del Nuevo Reino de Jerusalén. Son tiempos revueltos; los falsos mesías se hacen crucificar por doquier. Los zelotes, guerrilla fundamentalista judía, siembran el terror y la muerte según sus dictámenes y su ley. Los publicanos cobran los tributos al César que los demás se niegan a pagar. Los sacerdotes preocupados temen por sus puestos de autoridad. Los ricos explotan a los pobres sin importar su raza o nacionalidad; y los pobres, los enfermos y menesterosos son los pecadores esperanzados, los redimidos, los bienaventurados pisoteados de siempre.

Con ese telón de fondo se desarrolla una magnífica trama, el protagonista va tejiendo sus dudas desorientado, preso de deseos carnales y atormentado por la voluntad de Dios. A la vez que se presenta un abanico de personajes interesantes: María, Barrabás, Magdalena, Zebedeo, Judas Iscariote, Mateo, Juan, Andrés, Pedro, Santiago, Martha y su hermana María, Lázaro el resucitado, Rufos el centurión, Tomas, Natanael y Felipe, por citar unos cuantos.

Las acciones de los personajes se cruzan con la versión oficial de los evangelios canónigos de forma peculiar, puesto que el orden cronológico es distinto y se presenta los acontecimientos previos y posteriores a los citados en los versículos, descifrando algunas de las motivaciones, causas y consecuencias de las palabras y actos de Jesús.

Estas interpretaciones difieren de forma abismal con las interpretaciones tradicionales de las religiones y cultos, un ejemplo es la resurrección de Lázaro. En la Biblia se olvida mencionar la putrefacción del organismo; la imposibilidad de revivir un cuerpo humano, aun cuando el alma haya regresado; el hedor y la pestilencia.  Lázaro resucitado es un homúnculo que apenas puede sostenerse en pie, que no puede hablar, reír o bailar; es un ente: mitad vivo mitad muerto.

 Otra situación diferente es el apedreamiento a Magdalena, Recién se empiezan a vislumbrar ligeros resplandores de divinidad en un Jesús que pronuncia: “el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”, la mañana siguiente de salir de los aposentos en donde la puta más afamada de la región ejerce su oficio cargado de afeites y perfumes.

De las historias secundarias, quiero destacar a Judas Iscariote, el pelirrojo. Zelote hijo del desierto, desde el primer momento empuñó su daga para liberar a los judíos y castigar a quién ofenda la Ley. Fue el primero en seguir a Jesús imaginando su glorioso destino. El más fuerte y leal de todos soportó la peor de las cargas: la traición.

Mateo el publicano fue redimido y dejó de cobrar impuestos para seguir al Mesías y escribir las crónicas de su vida. Periodista intrépido y hábil, no sintió ningún reparo en deformar los acontecimientos históricos para que coincidan con las profecías antiguas. Con descaro, magnificó y agrandó la divinidad; a la vez que omitió y eliminó la humanidad del hijo de María.

Pedro el veleta siempre cambió de rumbo según lo marcara el viento. Martha y María, las hermanas que amaron y desearon carnalmente a Jesús. Zebedeo, el rico miserable que no entraría al Reino de los Cielo o ¿si?.

La doctrina predicada por Jesús se oponía a la Ley Judía y a la lógica de entonces y de ¿ahora? “Vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres”, “si te golpean en una mejilla, ofrece la otra”, “el que se humilla será glorificado”, “amanse los unos a los otros”, “el Reino de Dios es para todos, porque el sol sale para todos en la mañana, para el judío y el Pagano”, “todos somos iguales ante los ojos de Dios”.

Esas ideas inconcebibles en la época, lo llevaron directamente a la cruz, al amenazar el Statu Quo, no del Imperio Romano, sino de la moralidad imperante. Una moralidad que destacaba a los héroes, los triunfos militares y la sangre de la raza enemiga, que fue sustituida, gracias a su mensaje por una nueva moralidad que destaca el amor al prójimo, la ayuda al necesitado, el perdón de las ofensas, el espíritu sobre los bienes terrenales, entre otras cosas.

Un libro fascinante y polémico al cual vale la pena acercarse. Se adaptó al cine de forma magistral por Martín Scorsese en 1988, contando con la participación del músico Peter Gabriel en la banda sonora. Muy recomendable.

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Multiculturalidad de semana santa en Ecuador

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Lenin Carrera Editorial
Lenin Carrera editorialista de La Disputa

Una de las mayores expresiones de devoción y fe es la Semana Santa o también denominada Semana Mayor, espacio que inicia con el domingo de ramos y culmina con el domingo de resurrección y da paso a la visualización de la diversidad étnica, cultural y religiosa en Ecuador.

En este espacio que es resultante de el choque civilizatorio entre España y América, se suscitan diversas manifestaciones por parte de la comunidad católica en cada una de las regiones del país.

Desde multitudinarias peregrinaciones, hasta rictus particulares; son actividades que concitan la atención colectiva, como es el caso de las procesiones: Cristo del Consuelo en Guayaquil, Jesús del Gran Poder en Quito y Señor del Buen Suceso en Riobamba.

Entre los ritos más llamativos se pueden destacar: El Arrastre de Caudas-Quito, El Baño de la Cruz-Santa Elena, La Fiesta del Kasama-Santo Domingo de los Tsáchilas, El Vía Crucis-Tanicuchí, El Descendimiento de Jesús-Salinas de Ibarra; actos que conmemoran la pasión de Cristo desde las diversas cosmovisiones que convergen en nuestro territorio, es así que comunidades negras, montubias, indígenas y mestizas manifiestan su fervor religioso en cada actividad.

Asimismo, la gastronomía de temporada posee un protagonismo especial, pues la fanesca denota la amalgama culinaria de culturas prehispánicas y europeas con una historia de más de 5 siglos.

Tradicionalmente en este guiso que coincide con la Fiesta del Florecimiento “Pawkar Raymi”, en la cosmovisión Andina; se utilizan 12 granos que representan a los 12 apóstoles: arvejas, arroz, chochos, Choclo, fréjol (tierno/seco), garbanzo, habas, lentejas, maní, melloco y mote. Además de incorporar en la preparación bacalao seco, zapallo y zambo, entre otros ingredientes, que hacen de este platillo una experiencia única.

Más allá de la expresión de sabores que convergen en el platillo, es preciso destacar la comunión familiar derivada de su preparación, pues aún se acostumbra reunirse para poner a punto todos sus componentes en un ambiente de expiación, reflexión y cercanía con la familia y con Dios.

Es así, que la Semana Santa es un momento de recogimiento, pero también de afirmación de la diversidad socio-cultural ecuatoriana, pues en cada rincón del territorio nacional las costumbres y la gastronomía se manifiestan de formas tan disímiles y originales.

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El escaparate de libros viejos

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Álvaro Peña

Los días siguientes fueron terribles ¿qué hacer con el tiempo que tenía destinado para alguien cuando ya no está? Era la pregunta que retumbaba en mi cabeza, quizá direccioné mal las atenciones que realicé a aquella mujer que había robado mi ser. Sin embargo, su recuerdo me mantenía feliz, era como un remedio de aquellos que dicen que proviene de la misma enfermedad, y que solo ella me lo podía dar.

Siempre quise saber e identificar qué fue realmente lo que me impactó, si desde el primer instante sabía que más de allá de un pasatiempo y sexo fortuito, no pasaría. Empecé a mirar atrás con lujo de detalle.

Dicen que Shakespeare es el escritor más romántico que existe en la Historia – preguntaba ella al viejo vendedor de libros antiguos y usados, que tenía su puestito en el lateral de la iglesia – él, como viejo zorro y experto en enamorar inexpertas, lo corroboró. Por supuesto, con el objetivo de darle la razón a su potencial clienta y también porque había visto en ella esa debilidad por la Literatura Romántica y presa fácil para cualquier hombre versado, pensando que podría caer sin menor esfuerzo ante sus artilugios amorosos.

Aunque pensándolo bien, yo era igual a él -que el vendedor de libros-, porque sabía el arte de amar, de enamorar. Desde el instante en que la escuche, pude deducir que sería la próxima víctima de este juego macabro en el que conseguiría lo que quisiese. Su voz era débil e insegura. Tan solo ahora, después de experimentar en carne propia lo que había hecho con tantas experiencias fallidas, puedo decir lo que se siente ser engañado con tanta alevosía.

En fin, no sabía si era amor o un ego herido, creo que era la combinación de las dos cosas, porque no hay nada peor que la vanidad humillada, y en los hombres es peor.

Yo creo que más que romántico, es el más trágico y violento- respondí yo- a la pregunta que ella hacía al vendedor, ojeando algunos libros destartalados que estaban justo en el escaparate de la sección romántica.

Recordemos la historia de Romeo y Julieta – continué – ese fugaz y efímero amor que termina en una ridícula muerte, o a Macbeth, cuya ansia de poder lo llevan a la tumba. Que decir de Otelo, a más de los celos, la envidia y el poder, su historia termina en tragedia.

Aunque me gusta mucho su estilo – proseguí – porque su pluma y mi historia tienen mucho que ver. Al final siempre le pongo mi estocada personal – concluí -. Ella sonrió un tanto avergonzada, no sé si por su ignorancia develada o porque formaba parte de su estrategia muy bien planeada.

Cuando fui estudiante, en la clase de Literatura nos habían hecho leer algún compendio de Shakespeare, formaba parte del proceso pedagógico del sistema de educación que había en ese entonces, y como trabajo final tuvimos que hacer la representación teatral de Romeo y Julieta. Trabajo que me encantó porque siempre me gustó combinar el verbo y el amor, porque con el verbo se puede enamorar. Digamos que es una fórmula que no falla y en eso, siempre me distinguí de los demás. Representar la obra me ayudó a espabilar los miedos.

De hecho, si hubiese vivido en la época de Shakespeare – repliqué a mi nueva conquista- me hubiese encantado recomendarle que le baje el tono trágico a las novelas y obras de teatro y se concentre más en el romance y en los finales felices. Al menos, en este tiempo nos encanta eso, el amor y los finales felices – concluí mi segunda réplica con un pícara sonrisa -.

Tal fue el asombro de la chica al ver la seguridad con la que hablaba, que se quedó muda; tan sólo allí pude comprender lo bien que me hicieron las clases de Literatura, al fin, le había encontrado sentido tanta lectura y bagatela literata. Me regodee en el fondo, como quien se alegra de que su forma de ser, agrade al resto y te vean interesante. En realidad, era orgullo nocivo de mi picardía.

¡Qué ironía de las circunstancias! A ese puestito siempre iba a buscar libros que me despejasen las dudas que el mundo me planteaba todos los días. ¿Quién soy? ¿Qué hago en este mundo? ¿Qué sentido tiene luchar por un ideal o un sueño? Pensando que los libros tienen las recetas mágicas que adormecen las historias personales y las mantienen en una caja de cristal, para verlas desde afuera, pero sin poder tener acceso a ellas, y ante esta desventaja, amoldarlas a ciertos estereotipos de vida que anhelemos o que vemos en otros de la misma forma, desde fuera.

¡Qué ironía! Los libros no me dieron la respuesta, ella lo hizo. Lo irónico es que me dio tantas respuestas sin decir ni una sola palabra, solo con su sonrisa y su arte de saber escuchar.  

Sin darme cuenta empezaba una nueva historia, a diferencia de las anteriores es que ésta, sí sería de amor. Después de unas miradas que comen y desnudan, ella alabó su suerte de haber encontrado a alguien que le ayude con el trabajo que venía a hacer a esta ciudad, con una mañana de sol lluvioso y nubes prometedoras.

Me pidió que le contase el final alternativo que hubiese escrito yo para la tan famosa Romeo y Julieta. Jamás en mi vida imaginé que alguien me daría la oportunidad de dar rienda suelta a mi imaginación. Ella fue.

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Brecha de género y tecnología: perspectivas futuras

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María Paula Espinosa
María Paula Espinosa

La COVID-19 potenció el desarrollo tecnológico y marca un antes y después de la situación laboral a nivel mundial, así, el informe Future of Jobs 2020 (WEF, 2020) reveló que el 84% de los empleadores están acelerando su agenda de digitalización y el 50% de los empleadores tienen la intención de acelerar la automatización de puestos de trabajo: tema de vital importancia a la hora de hablar sobre la brecha de género y la presencia de la mujer en tecnología.

Para contextualizar la situación actual de las mujeres con relación a la brecha de género, me referiré al Índice Global de Brecha de Género propuesto por el Foro Económico Mundial, el cual señala que al mundo le tomará 135.6 años cerrar la brecha de género. Algunos años más de lo que se proyectaba antes de la pandemia.

El índice basa su análisis en cuato dimensiones claves

Empoderamiento político es la mayor de las 4 brechas estudiadas y se ha cerrado a la fecha en únicamente un 22% a nivel mundial. Participación económica y Oportunidades, la segunda brecha y que se ha cerrado en un 58%. Educación que ha cerrado su brecha al 95% con 37 países que han logrado paridad y la cuarta dimensión de Salud y Supervivencia cerrada en un 96% a nivel mundial (WEF, Global Gender Gap Report, 2021).

Como se puede observar, si bien en Educación y Salud, los logros son importantes, el mismo estudio señala que estos tienen una fecha de cierre de brecha indefinida, así como posibles variaciones debido al impacto que generó la COVID-19. En el caso de América Latina y el Caribe, el puntaje regional ponderado es de 72.1%, lo que significa que el 28,9% de su brecha de género aún no se ha cerrado. A este ritmo el cierre de la brecha le tomará a la región 68,9 años.

Al explorar con mayor detalle los indicadores, se observa que Ecuador está ubicado en el puesto 9 a nivel regional con algunos datos relevantes: la tasa de participación de las mujeres en la fuerza laboral es del 58.2%; el 36.4% de mujeres son visibles en puestos altos o directivos; el 22.9% de firmas tienen a mujeres en la alta dirección; y, en el ámbito de educación, las carreras STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y las de tecnología e informática tiene baja demanda: 8% y 2.8% respectivamente.

Estos datos se ratifican al analizar la participación de la mujer en Educación Superior por área de conocimiento. De acuerdo con los datos reportados por  (Senescyt, 2021) en el Ecuador, durante el período 2015-2020, los campos con mayor participación de las mujeres fueron Ciencias Sociales, Educación y Educación Comercial (61%), seguida de Salud y Bienestar (18%), mientras que las carreras de Artes y humanidades; Ciencias naturales, matemáticas y estadística; e Ingeniería, industria y construcción representaron el 3%, 4% y 4% respectivamente.

Además, de acuerdo con el Sistema Integral de Información de Educación Superior (SIIES), entre 2015-2020 la participación de la matrícula en tercer nivel del género femenino fue del 23% y en estudios de cuarto nivel, la participación de la mujer fue del 21% (Senescyt, 2021). Es imprescindible entonces, equilibrar la formación de las mujeres, logrando su vinculación en distintas ramas del conocimiento y con ello su participación en la solución de diversos problemas sociales, aspecto que se señala como relevante incluso ante el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en el que la perspectiva de género permite una visión integral sobre las estrategias planteadas (Verdiales, 2021).

Las cifras citadas previamente, propician una importante reflexión respecto al futuro laboral de la mujer, pues según el informe elaborado por el Foro Económico Mundial sobre el futuro del empleo, tan solo el 26% de los puestos de trabajo en el sector tecnológico están ocupados por mujeres. Además, la disrupción del trabajo por la digitalización y automatización implica nuevos retos para la equidad de género, debido a la segregación ocupacional por género. Solo 2 de los 8 trabajos del futuro han alcanzado equidad de género (WEF, The Future of Jobs, 2020).

Asimismo, este gap es más probable en sectores que requieren habilidades técnicas disruptivas, por ejemplo: en computación en la nube, las mujeres representan el 14% de la mano de obra; en Ingeniería: 20%; y en Datos e Inteligencia artificial: 32%. Si a estos datos sumamos el que los mercados laborales continúan exhibiendo persistentes tendencias hacia la segregación de ocupaciones a lo largo de las líneas de género, es altamente posible que las futuras brechas se vayan intensificando. Pues, las diferencias ocupacionales son un factor explicativo clave de la desigualdad salarial especialmente en los roles emergentes que tienen como hemos visto, menor representación femenina.

Estamos ante un problema social que requiere que las mujeres asumamos un rol mucho más protagónico, así como el desarrollo de diversas estrategias con la participación y articulación de todos los sectores involucrados. Es necesario, impulsar la vocación en STEM en las primeras etapas de educación de los niños y que las mujeres continuemos la lucha por la transformación cultural, que nos ayude a romper el techo de cristal, siendo protagonistas de la nueva realidad, no espectadoras, lo cual requiere en muchos casos salir de la zona de confort.

Se vuelve fundamental que desde las empresas y organizaciones se ponga en valor el talento femenino, el aporte que significa tener mujeres en funciones de liderazgo, dada la diversidad de equipos que se puede lograr y con ello la integralidad de perspectivas en la toma de decisiones, lo que implica el desarrollo de mecanismos adecuados de conciliación y otros aspectos que faciliten la participación femenina.

Aporta significativamente dar mayor visibilidad a mujeres referentes en carreras o proyectos tecnológicos, así quienes vienen detrás tendrán modelos a seguir. Además, se debe apostar por la formación y capacitación digital del talento femenino, si no hay más profesionales en las áreas requeridas, los datos no cambiarán.

Finalmente, y como lo señala (WEF, Global Gender Gap Report, 2021), “los líderes tienen una oportunidad sin precedentes para construir economías más resilientes y con igualdad de género, invirtiendo en lugares de trabajo inclusivos, creando sistemas de atención más equitativos, avanzando  en el ascenso de las mujeres a posiciones de liderazgo, aplicando una perspectiva de género para la reconversión profesional, la redistribución e incorporar la paridad de género en el futuro del trabajo”.

Referencias:

WEF. (2020). The Future of Jobs. Switzerland.

WEF. (2021). Global Gender Gap Report. Switzerland.

Verdiales, D. M. (2021). La mujer: pieza clave en el desarrollo sostenible. Estrategias contenidas en la Agenda 2030. Espiral, XXVIII(82), 145-171.

Senescyt. (2021). Diagnóstico de la Mujes en Educación Superior.

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