miércoles, febrero 4, 2026
Inicio Blog Página 23

El coleccionista de expresiones

0
Imagen destacada Edu Guanoluisa
Edu Guanoluisa escritor de la Disputa

Coleccionista Coleccionista Coleccionista Coleccionista Coleccionista Coleccionista

Xavo solía sentarse a mi lado en la oficina de tesistas. No diría que fuésemos amigos. Antes de coincidir en el laboratorio, apenas nos habíamos cruzado un par de veces en la Facultad. Ahora, sin embargo, antes de empotrarnos frente a los respectivos computadores y no levantarnos hasta redactar al menos un mínimo párrafo de la tesis infinita, intercambiábamos algunas impresiones variadas de música, cine, literatura y hasta comida. Esas charlas matutinas se extendían durante los primeros minutos de la jornada, acompañadas por un café que me apresuraba a preparar antes de que llegaran los demás. Se volvió casi una rutina que hacía más llevadero el tedio de un trabajo incesante y aligeraba el ambiente viciado de aromas químicos (al que ya estábamos acostumbrados después de largos años de carrera, pero que alguien externo no podía dejar de comentar mientras arrugaba la nariz). Descubrimos así que teníamos muchas cosas en común, desde nuestra mutua admiración por Cortázar hasta la repulsión por esos ritmos primitivos de acordes monótonos, que parecían nunca pasar de moda. Leonardo debió notar algo más, algo que a mí se me escapaba con la facilidad con que la lluvia resbalaba por las ventanas en esos días de noviembre.

Joven Leo se autodefinía como terraplanista, homofóbico y correista, cualidades que no dejaban de sorprendernos y extrañarnos. Pero más fascinante era su secreta afición por coleccionar expresiones. Recurría a preguntas embarazosas, juegos de verdad o reto, forzar situaciones incómodas para capturar el momento exacto en que los rostros de sus compañeros se desencajaban, se distorsionaban en muecas de perplejidad: cejas arqueadas en interrogantes perpetuas, bocas semiabiertas esperando una exhalación profunda, un segundo eterno antes de que alguien se atreviese a romper esa tensión artificial. Era increíble la facilidad con que podía manipularnos.

Pensé que debía ser muy observador para analizarnos, en grupo o individualmente, y muy paciente para esperar el momento adecuado en que embestía con toda su astucia. Noté que prefería hacerlo en las tardes, cuando ya nos disponíamos a salir del laboratorio, con las batas sucias y los guantes corroídos, las defensas bajas y un agotamiento extremo. Y aunque sabíamos de antemano que terminaríamos envueltos en uno de sus juegos truculentos, no podíamos dejar de prestarle atención. ¿A tal grado llegaba el morbo en nuestro grupo? ¿Acaso nuestras vidas eran tan tediosas y aburridas que necesitábamos condimentarlas con las vergonzosas revelaciones colectivas? ¿Una patológica necesidad de sentirse un poco mejor a costa de la humillación del otro, de la degradación del otro?

Casi me avergüenza decir que fue divertido al inicio. Recuerdo la vez en que Leonardo capturó el rostro de Troya al enterarse de que su novia estaba embarazada. Ese mismo día, el jovenzuelo se encargó de demostrar que las cuentas no cuadraban, pues Troya se hallaba haciendo un trabajo de campo fuera de la ciudad en los meses de la probable concepción. Soltó su hallazgo en el aire y esperó a que hiciera su efecto, como si de un reactivo de alta volatilidad se tratara. Nunca más volvimos a ver a la novia de Troya por el laboratorio.

Muy pronto me harté de ese ambiente cáustico y, mientras los demás formaban un corro alrededor del joven Leo, yo aprovechaba los últimos minutos de la tarde para buscar alguna información complementaria o preparar café. Una tarde, mientras esperábamos que dejara de llover, el coleccionista formuló su pregunta:

–Xavo, ¿con quién de los de aquí presentes te gustaría follar?

Un breve silencio se instaló en la sala, antes de ser interrumpido por la risilla de la Maga y las mofas del resto.

–¿En serio, David? –dijo Leonardo, dirigiéndose a mí. 

Yo no había apartado la mirada de la pantalla; no entendí lo que había pasado. Solo entreví que Xavo cogía su maleta y su paraguas, y salía sonrojado, perseguido por irónicos aplausos. Farid tuvo que explicármelo luego: Xavo no había dicho nada, pero sus nervios debieron traicionarlo porque, involuntariamente, había regresado a verme.

–Hágale, David, sin miedo –se burló Fardi–, ya que lo tuyo con Gaby no funcionó.

Otro silencio más profundo, más oscuro, prosiguió a ese comentario. Y vi salir a mi ex sin despedirse de nadie. El juego había terminado, pero el coleccionista ya había obtenido lo que buscaba.

El rumor de la aparente homosexualidad de Xavo se dispersó por todo el laboratorio, permeó por todas las aulas de la Facultad y se integró en la Universidad como si fuese una verdad absoluta.

Pasó muchísimo tiempo antes de que Xavo volviera a hablar conmigo o a dirigirme la mirada. Yo también salí salpicado, claro, pero a mí me daba igual, o eso pensaba. Pero, entonces, ¿qué era ese rencor que sentía? Venganza, una venganza necesaria por todas las víctimas del coleccionista.

La oportunidad perfecta se presentó un día en que Leonardo nos propuso un juego. Esa tarde, además de él, solo estábamos la Maga, Gaby y yo; Farid había salido hace poco. Nos sentamos alrededor de un punto imaginario, mientras cantábamos una rima mientras y nos pasábamos un marcador. El participante que lo tuviera al momento de terminar daría un beso a quien deseara; con cada ronda la pasión iría en aumento.

Empezó Gaby rozando sus labios en mi mejilla (cuánto la extrañaba, pero no podía distraerme); la Maga se arriesgó con un piquito a Leo; mi ex sorprendió a la Maga (y a todos) con un contacto labial de diez segundos. El siguiente debía ser un beso con lengua. El marcador terminó en mis manos.

–Maga –empecé, y ella se alistaba, entrecerraba los ojos–, ¿crees que debería besar al joven Leo?

–Loco, ¡qué te pasa! –rugió este.

–Tu juego, tus reglas –dije.

Antes de que pudiera argumentar algo más, me lancé hacia él. Pero apenas percibí su lengua tuve que salir corriendo hacia el baño, las arcadas llegaron como truenos en plena lluvia. Casi no tuve tiempo para escuchar las burlas de las chicas, mientras me imaginaba la perplejidad de Leonardo, obligado a incluirse entre su repugnante colección. Doble venganza para mí: ya me imaginaba la mañana siguiente, frente a todos, preguntándole a un joven abiertamente homofóbico qué se sentía besar a un hombre…

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

¿Pecado o enfermedad?

0
Imagen destacada Vanessa Puruncajas
Vanessa Puruncajas editorialista La Disputa

Homosexualidad Homosexualidad Homosexualidad Homosexualidad Homosexualidad

#DictaduraDeGénero #HombreyMujer #SaludMental #MujeresEnfermas, #BastadeMentiras #AtaqueSatánico #IdeologíaDeMuerte son algunos de los enlaces que usa Amparo Medina, presidenta de la red pro vida en el Ecuador, su discurso está enfocado en la lucha contra el aborto, el desacuerdo ante la ley de Salud Sexual y Reproductiva que promueven los Gobiernos en los países de América Latina. Su Postura de odio es evidente, y refleja la sociedad ambigua que la historia ha marcado y con la que hemos crecido.

La globalización y con ello la llegada de las virtualidades hace que este tipo de mensajes se viralicen, que se visibilice una comunidad abatida por la homofóbia, el racismo, la xenefobia, el machisto. Precisamente, las redes sociales son utilizadas estratégicamente por grupos antiderechos y pro vida, que buscan generar opinión pública a las grandes masas, evidentemente lo que hace Amparo Medina.

Su posición en redes sociales es clara, sus publicaciones, conferencias y charlas orientadas a “favor de la vida” apoya la “familia tradicional”; su postura hegemónica se logra evidenciar en sus posts de Facebook  y Twitter, mismos que tienen por encabezado:  “La doctrina está clara *los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados*” o comentarios en twitter como  “Vivir en familia no es lo mismo que vivir en relación homosexual, la iglesia ama al pecador pero detesta el pecado. Claro que cada uno interpreta lo que quiere para justificar lo que quiere”.

Por su parte, el líder de la iglesia católica Jorge Bergoglio causó una tormenta de emociones tras sus declaraciones en el documental titulado “ Francesco”, pues dejó en evidencia su postura frente a la comunidad LGBTIQ+;  “Las personas homosexuales tienen derecho a estar en una familia. Son hijos de Dios”. “Lo que tenemos que tener es una ley de unión civil de esa manera están legalmente cubiertos”.

A pesar que en la Consitución del Ecuador del 2008 Art. 11, numeral 2, especifica: “Nadie podra ser discriminado por razones de (…) identidad de género (…) orientación sexual”, no están legisladas las sanciones al respecto. La Corte Constitucional del Ecuador (CEE) aprobó en mayo del año 2019 el matrimonio igualitario, conquista de los colectivos que buscan la igualdad de derechos y de género en nuestro país. Sin embargo, no es la suerte de otros países, pues aún existen alrededor de 72 países en los que ser LGBTIQ+ es un crimen según la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA).

Aunque los avances son notorios para la sociedad, aun existen generadores de odio con discursos fuertes que han usado las herramientas tecnológicas para llegar a más personas con aquella “única verdad” de la “la familia tradicional”. Esta proliferación de odio puede llegar a ser tan nociva como la pandemia que vivimos actualmente y que la situación que vivimos en cuanto a derechos y educación no permite que esos discursos conservadores (pandemias más graves que la que vivimos con la COVID 19) sean deslucidos. 

Estas pandemias que han perminanecido por años, la homofobia, el machismo, el feminicidio, la xenofobia entre otras deben ser erradicadas, es importante que no se deslegitimen los discursos de inclsuión, que sean llevados a la reflexión, pues romper con el prejuicio de que una orientación sexual diferente a la heterosexualidad es un pecado o una enfermedad, debería ser un objetivo colectivo y para ello requerimos un cambio de mentalidad profunda y un entendimiento desde la otredad.

El encuentro

0
Imagen destacada Gabriela Celorio
Gabriela Celorio escritora de La Disputa

Encuentro Encuentro Encuentro Encuentro Encuentro Encuentro Encuentro

Sentada en la biblioteca, paseaba mis ojos por esas hojas finas del libro de Filosofía, había salido de la casa con el firme propósito de terminar un ensayo pospuesto. Él entró en la sala, traía su cabello mojado y alborotado, sus labios gruesos entreabiertos que adornaban su rostro claro, sus cejas negras, pulcras, llenas de asombro.

Sus ojos ciruelas fulminantes buscaban un puesto libre para sentarse, llevaba simplemente un lápiz y un cuaderno en la mano. No lo había visto desde hace diez años, cuando dejé la casa de mi abuela y lo dejé a él que lo había ofrecido todo, pero para mí no era suficiente. Nos despedimos con un besó aquel día y nunca lo volví a ver, yo decidí estudiar la universidad en la capital, él decidió quedarse para trabajar en la panadería de su familia, lejos de un futuro convergente. Viajé por ocho horas que duró el trayecto en los brazos de su mejor amigo que también entraba a la universidad, dejando atrás mi pasado y el pueblo que me acogió en mi niñez y una adolescencia a su lado.

Preguntándome del porqué se encontraba en esa biblioteca, lo miré por mucho tiempo. Se sentó en una mesa frente a mí, al notar que lo miraba, sus mejillas enrojecieron y me saludó con la mano. Respondí de inmediato, quiso acercarse, para que no lo haga, me puse audífonos y seguí con mi lectura, a pesar de que mi corazón se movía como un gato que va a tomar un baño…

Al cabo de una hora que me pareció eterna, se levantó y vino directamente hacia mí con una hoja en la mano. Sentía que mi cabeza hervía, de repente dejó la hoja en la mesa y se marchó de la biblioteca. La hoja tenía dibujado mi rostro con la mirada perdida en un libro, la dirección de un lugar y un texto que decía “Te espero ahí en una hora”, supe de inmediato que nunca dejó de dibujar.

Tomé mis cosas y luego de tantas interrogantes, decidí ir. Cuando llegué a la dirección, se encontraba en la puerta de aquella casa roja, esperando expectante y guapo, su manera de vestir no había cambiado en absoluto, llevaba un buzo con capucha color azul marino, jeans y zapatillas de montaña, abrió la puerta y dejó que entre yo primera.

Él a mis espaldas, me abrazó de la cintura con esos brazos fuertes que en un pasado me habían acogido para bailar en mis juventudes, el corazón brincaba con prisa y mi entrepierna palpitaba. Esos labios se encogían en mi cuello, rodando y rondando en un abismo infinito. Violentamente di la vuelta y me encontré con su rostro, era el mismo que había abandonado y extrañaba tanto, mordí su labio inferior suavemente, mientras mi mano se deslizaba frenéticamente en él y la otra tomaba su rostro carrasposo por esas barbas de pocos días.

Me tomó de la mano y me llevó a la recámara, yo me senté en la cama, él se acercó a mí y prontamente se sacó el buzo, su cuerpo no había cambiado en nada: su espalda ancha, un abdomen sin perfecciones y sus brazos sin tantos músculos y sus manos… esas manos largas y suaves desabrochaban mi blusa, mientras yo zafaba su correa y el único botón de su pantalón. Cuando me sacó la blusa, se apartó un momento de mí y me miraba agitado, me levanté y lo encaminé hacia su cama.

Cuando estuvo encima de mí, sus labios caían en mi pecho, en mi vientre y se encaminaban al espacio de mi máxima intimidad, yo por supuesto, acariciaba su cabello encrespado, extasiada de su hedor, cerraba los ojos y entreabría mi boca por el disfrute…

Tomé su rostro y lo subí para mirarnos cara a cara y besé su mejilla, seguí besándolo hasta llegar a su boca, su lengua áspera se movía con la mía en conjunto con sus dedos que encajaban perfectamente en mi interior, todo era muy armónico y triunfal. Su otra mano profanaba mis pechos, ellos totalmente a la expectativa se endurecían al igual que lo hacía su íntimo miembro, mientras yo lo acariciaba.

De pronto tomó mis caderas, cuando estuvo dentro de mí; en completo frenesí, entraba y salía, con esa costumbre y cotidianidad que lo hacía hace diez años, su aliento embriagaba mi espacio y mi tiempo. Aquella danza interminable, perpetuaba la grandeza de su esencia y me partía el cuerpo, yo solo disfrutaba y jadeaba, mi entrepierna se erizaba cada vez más…

En poco tiempo, se escucharon dos gimoteos paralelos, los dos mojándolo todo, nos dejamos caer sin fuerza y embriagados, estuvimos durante mucho tiempo en silencio, me dio un beso y yo me levanté de la cama… Pronto, el teléfono que estaba dentro de mi cartera sonó, contesté, era mi esposo, su mejor amigo de juventud, con quién me casé hace ocho años…

La Disputa

Jóvenes, democracia y elecciones. Tareas pendientes

0
Imagen destacada Alfredo Espinosa
Alfredo Espinosa articulista La Disputa

A los jóvenes sí les interesa la política. Es más, buscan involucrarse activamente en ella a través del pleno ejercicio de sus derechos y obligaciones. En este sentido, el voto facultativo es el primer acercamiento de la juventud hacia la participación política y el quehacer responsable de la cosa pública. Lo cual es un hecho importante, pues se rompen barreras de exclusión etarias y falsos estereotipos que asocian a los jóvenes de 16 a 17 años con una inmadurez casi generalizada. Pero también es la oportunidad para reconocerse a sí mismos como ciudadanos (en todo su estatus) con capacidad para incidir con su voto en la agenda política del país y, por ende, en la toma de decisiones.

Esta ampliación de la ciudadanía por medio del sufragio es significativa. Según datos oficiales del órgano electoral, desde el año 2009 hasta el 2019, cerca del 61% de jóvenes con voto facultativo en todo el país acudió a las urnas en los seis procesos electorales que se llevaron a cabo durante ese periodo: tres elecciones generales (2009, 2013 y 2017); dos elecciones seccionales (2014 y 2019); y una consulta popular (2018). La mayor participación electoral de jóvenes de 16 a 17 años, se registró en el balotaje presidencial de 2017, pues el 78,4% de jóvenes (530.019 de un total de 676.147) ejerció su derecho al voto. Mientras que la elección con menor porcentaje de participación de este grupo etario fue la del 2018, en ella solo el 60,9% de electores (407.594 de un total de 669.348) sufragó.

Pese a que hasta el momento no se conocen los resultados que arrojó el último proceso electoral de 2021 en cuanto a la participación de los 633.044  jóvenes con voto facultativo y la incidencia que pudo o no tener la pandemia en el comportamiento de este electorado. Los resultados de los procesos anteriores revelan que los jóvenes se legitiman como ciudadanos por intermedio del ejercicio electoral y, en consecuencia, que sí les interesa la política y sobre todo la democracia.

Esta destacada participación electoral no se ve correspondida con la aplicación eficiente de la cuota del 25% de jóvenes de 18 a 29 años en la conformación de las listas para las elecciones pluripersonales. De hecho, el mismo Código de la Democracia (reformado en 2020) y las organizaciones políticas tienden a cosificar e instrumentalizar la participación activa de la juventud en el quehacer político y electoral. Uno de los inconvenientes es el vacío que existe en la norma, pues no se explicita si ese 25% de jóvenes deben integrar las listas como candidatos principales o suplentes, situación con la que jugaron los partidos y movimientos políticos para cumplir con la ley, a costa de enviar a los jóvenes a las suplencias.

El último proceso electoral de 2021 da cuenta de ello. De un total de 2.247 candidatos entre asambleístas nacionales, provinciales, del exterior y parlamentarios andinos (incluido el binomio presidencial), tan solo el 21,5% estuvo integrado por jóvenes de 18 a 29 años que participaron como candidatos principales. Este porcentaje se incrementó casi al doble (41.3%) para los candidatos suplentes a las dignidades citadas. Cabe preguntarse. ¿Qué tipo de inclusión y participación política es la que promueve el Estado con los jóvenes? ¿Una participación meramente cuantitativa? Si bien es cierto, existe un incremento en el porcentaje de jóvenes que integraron las listas para las elecciones pluripersonales de 2021 con relación a las del 2017 (13,73% fueron candidatos principales y el 23,97% suplentes), la tendencia es siempre a favor de que estos ocupen un rol secundario.

Lo expuesto arroja otras inquietudes. ¿Hasta qué punto la cuota del 25% de jóvenes en la conformación de las listas para elecciones pluripersonales logró cumplir con las expectativas de los colectivos juveniles y de la sociedad civil que la promovieron? ¿Si la aplicación de esta cuota no cumplió con las expectativas de quienes la impulsaron se podría hablar de un perjuicio a los jóvenes en la reforma al Código de la Democracia de 2020? Por otra parte. ¿En qué medida es posible cualificar la eficiencia de los nuevos cuadros políticos en la administración de la cosa pública si los propios partidos relegan a la juventud y la utilizan como figura de relleno en la conformación de las listas?

Urge una reforma e incluso la formulación de un nuevo Código de la Democracia que depure estas y otras anomalías, y libere de trampas la aplicación de la legislación electoral. Por ejemplo, al llenar el vacío que tiene la ley en la cuota del 25% con la delimitación explícita del porcentaje de jóvenes que deberán participar como candidatos principales y suplentes en las listas de las distintas elecciones pluripersonales (13% para candidatos principales y 12% para suplentes). Esto impedirá que los caudillos (hombres y mujeres) de las organizaciones políticas sigan sub-utilizando a los jóvenes con candidaturas suplentes. Lo cual se debe complementar con el requisito de una militancia comprobada en los partidos y movimientos –posiblemente no menor a dos años– para que estas nuevas figuras, forjadas en las canteras y escuelas de formación política de cada organización, lleguen con mérito propio a disputar su presencia en las listas electorales y no por parentesco, amistad, condición económica o incluso por ser émulos de sus máximos dirigentes.

Finalmente, la democracia interna de los partidos y movimientos tiene que ser repensada y junto con ella, la presencia de los jóvenes al interior de las organizaciones políticas. No puede continuar el viejo esquema en el que se agrupa a los jóvenes como núcleo para que estos traten únicamente temas relacionados a nuevas reivindicaciones, por ejemplo, los problemas medioambientales, del ecosistema, las nuevas tecnologías y demás, porque esto puede ser una forma moderna de estereotipar a la juventud para que hable de unos temas y no de otros. Un verdadero ejercicio de la democracia interna haría que la presencia de los jóvenes permee dentro de todos los espacios directivos de las organizaciones políticas con puestos de incidencia y en igualdad de condiciones.

El tiempo apremia para cumplir con las tareas pendientes que demanda una democracia moderna con mínimos de calidad. ¿Será que hay voluntad política para hacer los cambios necesarios?

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

EL TÚNEL

1
Imagen destacada Álvaro Espinoza
Álvaro Espinoza escritor de la Disputa

Túnel, túnel, túnel, túnel, túnel

Amanecía como de costumbre; con fúlgidos rayos de sol ensombrecidos por errabundas nubes que, asustadas, aceleraban su paso por el ruido del agua asperjada a uno tras otro coche en la mecánica de atrás. Debían ser las once o quizá las doce ¿Eso importaba? No realmente. Tras haber estado conectado al tiritar de pensamientos y temores durante tanto tiempo, por fin he logrado hacer las paces con mis almohadas en una tierna y romántica escena de ojeras desvanecidas y cobijas arremolinadas. Pero hoy no he debido despertar a estas horas, ni a ninguna otra. La mente humana es brillante y sabe cómo interpretar los sentimientos del espíritu. En el fondo, mi ineluctable reunión con el médico en su consultorio aumentó el lastre de mi sueño, así que antes de que renunciara por completo a mi cometido, caminé directo hacia el pasillo con dirección a la ducha sin volver la mirada.

Odiaba profundamente los hospitales, esos bastiones de atmósfera fúnebre henchidos de llantos y alaridos de dolor. Todo estaba diseñado con aciaga pulcritud; el remusgo que choca contra paredes y camillas, las enfermeras que transitan por cada pasillo dejando la estela de la descortesía a sus espaldas, el siniestro orden de la lista de espera para ser atendido y la inescrutable mirada de esos seres revestidos de blanco. Recuerdo que hubo una época en la que todo esto era uno de mis mayores sueños. Ayudar a los enfermos y desvalidos, operar a un paciente de un tumor en el cerebro, vencer el tránsito implacable de un cáncer terminal, o simplemente curar las varices de las piernas de mamá, todas ellas valerosas empresas que solo quedaron escritas sobre el papel. El costo por querer ayudar a unos cuantos lo debía reponer castrando mi propia sensibilidad, un precio que no estaba dispuesto a pagar. No entiendo en que estaba pensando. Pero ese no soy yo, sino aquel que me espera a las tres de la tarde para una sencilla revisión de muelas. Como si lo de “sencilla” fuese un gran consuelo para este miedo cerval.

¿Alguna vez se han subido a un taxi temiendo lo peor? Creo que cualquier miedo mundano palidece junto al temor de las más sórdidas sospechas en el asiento de atrás. Cualquier desvío, cualquier atajo, curva o reversa la asumimos con total fatalidad. No era la primera vez que un viaje a bordo de uno de estos cacharros me inquietaba. Hace unos años, la que pensé sería mi última noche con vida se transformó en una anécdota graciosa digna de ser contada a más de un amigo; pero uno no corre con la misma suerte dos veces, o eso dicen.

Un inane gesto grave recorre detenidamente el retrovisor para enfrentar al ejecutor. Este no responde; sospechamos que finge su sordera. Madre hace presión sobre mi brazo hasta dejar sus huellas impresas como surcos que recortan mis venas. Con tono engolado y haciendo acopio de valentía prorrumpo en interrogantes, pero el conductor mantiene fija su mirada en el volante y la lobreguez de un túnel cercano oscurece la cabina del taxi. Algo no va bien. Nos dedicamos miradas abatidas que no tardan en extinguirse, presas de las sombras de aquel pasadizo. La espera para llegar hasta el final parecía eterna.

Las manos sudan, rosetas de arrebol brotan en las mejillas, y una repentina cerrazón en el pecho dificulta la respiración. Hemos llegado, pero no estamos solos; a los costados de la calzada yacen tres hombres no mayores a mí. Sus risas son interrumpidas por nuestro paso, como si nuestro arribo significara algo. Uno de ellos hace una señal ladeando la cabeza en dirección a nosotros y los tres se levantan con predecible malicia. Nuestro cochero permanece en silencio y no atiende a nuestra visible desesperación.

Algo le ocurre, parece que un ribete de compasión toma posesión de él y acelera sin titubeos. Las figuras de nuestros verdugos se pierden a la distancia. Ahora un inefable alivio nos devuelve a las cotidianas tragedias del mundo.

Ni mi madre ni yo entendemos bien lo sucedido, el chofer solo alega que tomó ese atajo para evitar un rodeo de tráfico. Poco importa si dice o no la verdad. El mismo hado que me resguardó en el viaje en taxi del pasado, así como de mi contienda con Narciso y mis encuentros subrepticios con la muerte, había asegurado de nuevo: mi vida y la de mi madre.

Hemos llegado al hospital y el hombre se estaciona en el mejor lugar que su pericia le permite. Le abono lo pactado y me precipito hacia la puerta. Me bajo, ayudo a mi madre a apearse del auto y echo un último vistazo al taxista bajo sus gafas oscuras. Sé que me mira, lo ha hecho todo el tiempo. Desde que subí, no me ha quitado los ojos de encima ¿Qué habrá visto? Supongo que miedo, eso debió saciar su apetito. Mi recorrido termina con una sonrisa de complicidad reflejada en el retrovisor. Creo que quiso perturbarme hasta el final de mi recorrido o quizá esperaba un agradecimiento del otro lado del espejo.

Ya en el hospital, todo lo que antes parecía estar hecho para atormentarme no podía ser más reconfortante. La seguridad de aquella nívea fortaleza me garantizaba el resuello de la tarde. Las palpables huellas de la reciente desazón se reflejaban en mi macilento rostro con gélidas gotas de sudor rezumando sobre mi frente. Un ensordecer ruido blanco enmudecía a los llamados que brotaban de la enfermera. Chasqueando los dedos, mi madre me alerta. Era mi turno, hora de enfrentar a quien tanto temía. A paso de tortuga crucé las puertas del que ya no era un infierno y lo siguiente transcurrió casi mecánicamente. El que hasta hace unas horas era el heraldo de calamidades y espantos, no era más que una broma de mal gusto comparado al cochero perverso. Salimos del hospital y era momento de regresar a casa. De nuevo, un taxi se encargaría de llevarme a mi destino. Un repentino escalofrío recorre mi espina y la sola idea de que la vida me reúna con aquel sinvergüenza hace que no dude en compartir el viaje con otros diez reclutas de la peste sentados en el autobús. De todos modos, la muerte vendrá, quizá por un carraspeo esa misma noche, o en un viaje a bordo de un taxi. Solo espero que su visita no me conduzca de vuelta al viejo túnel.

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

Efecto Gravitacional

0
Imagen destacada Álvaro Peña
Álvaro Peña articulista La Disputa

Efecto, Efecto, Efecto, Efecto, Efecto

En la incesante melomanía pueril que ahora me caracteriza, descubrí una canción que me pareció excelente, no sólo por la consonancia en los acordes y su melodía ecléctica, sino por su letra. Me imagino que el autor tuvo su musa inspiradora, sea persona o situación, que acertó totalmente en escribirla y por supuesto en cantarla. En esta etapa de transición que el mundo está viviendo con los efectos pos pandemia, hacer observaciones sobre la conducta de las personas frente a esta crisis que nos golpeó ineludiblemente a todos en nuestros campos, me ha robado tiempo y espacio, tratando de evaluar la actitud y el comportamiento ante la indolencia, la necedad y la necesidad de los seres vivos llamados humanos. La canción se llama Gravity, de John Mayer. Gravity es un sencillo del álbum Continuum, perteneciente al género blues rock y soft rock. Quienes gustan de este tipo de música podrán darme la razón, porque desde el primer instante en que se la escucha, se siente como la melodía te transporta a entrar en esa espiritualidad inmanente de los humanos

Sabemos que la gravedad es meramente una fuerza de atracción —es decir, que únicamente atrae, nunca repele— y que es generada por cualquier objeto con masa[1]. La fuerza de atracción de la tierra, la gravedad y la gravitación, están definidas por la Ley de la Gravedad, esta determina que dos cuerpos con masa, sean los que sean, se atraen uno hacia el otro con una fuerza[2].Dentro de mi limitadísimo conocimiento de Física teórica y experimental y mucho más de Astrofísica, entiendo que, la gravedad es la fuerza que atrae a los cuerpos y los ubica firmes y seguros en un lugar estable. Partiendo de esta definición y haciendo una analogía en relación al modus vivendi de todos los seres humanos en el planeta Tierra, subrayo básicamente dos características principales, firmeza y seguridad. La firmeza de que todo estaba en órbita y marchaba sobre ruedas, y seguridad de que nada podía interferir esta órbita.

La canción empieza formidablemente: “La gravedad está trabajando en mi contra”. No les ocurre que hay días en que la fuerza con que el mundo se mueve o los fines que incentivan a las personas a vivir, trabajan en su contra; en contra de aquellos que vemos la vida como un milagro y decidimos vivirla de manera diferente, no atraídos por la masa, ni movidos por la codicia, ni por el sistema que te absorbe y te impulsa a vivir y a trabajar con sentido y objetivo capitalista; fuerza muy difícil de repeler ante el desmedido nacimiento de nuevas necesidades. Es inmenso el play list de la música que hace alusión a este tema. “Twenty One Pilots” ese dúo insurgente que ha acertado en casi todo lo que canta, también ha hecho su aporte con su canción “Stressed out” cuando dice que, a diario implícitamente el ser humano se levanta de la cama para hacer dinero, cuyo pago es el estrés; olvidándonos de lo que realmente importa: una vida con sentido y trascendencia…

“Sueño con maneras de tirarlo todo por la borda”, quizá ese es el sueño de quienes solo queremos respirar y disfrutar del don llamado vida. Trabajar y vivir de manera frugal y modesta, porque al final del día los afanes y las preocupaciones traen sufrimiento y enfermedad. Qué difícil ser normal en un mundo que no lo es. Como dice la canción… “la gravedad quiere derribarme”, y lo ha hecho; ha hecho que me una a este sistema, ha hecho que me acople a la forma de vivir y de ver el mundo por el común de los mortales, ha hecho que sienta frustración por lo soñado y no logrado, la gravedad ha cumplido su objetivo.

 “Nunca sabré lo que hace este hombre con todo el amor que su corazón puede soportar”,
hay tanto amor para dar y desperdiciado en minucias, tanto sentimiento guardado que expresar, tanto perdón que ofrecer y recibir, tanta afectividad que mostrar, tantas heridas que sanar, tantas brechas que acortar, tanto que hacer y tan poco tiempo para empezar a hacerlo realidad, ¿Por qué? Porque la gravedad me está absorbiendo, esa atracción de las masas representada en los grupos poderosos, que, como diría Gustave Le Bon (1841-1931), hace que la personalidad individual consciente del hombre se esfume, y que sus sentimientos e ideas de todos sus componentes se orienten en una misma dirección[3], a la que quiero imitar y recibir aceptación: en los medios de comunicación que no hacen más que mentir, en las redes sociales que me tienen cabizbajo, en las vanidades y en los deseos desordenados que solo me llevan al punto de equilibrio que es la concentración de las masas, a la mediocridad donde todo es normal y en donde la gravedad hace lo suyo, atraer con firmeza y seguridad a lo que no llena ni satisface.

La gravedad ha tomado mejores hombres que yo, prueba de ello es ver todos los espacios vacíos dejados por la pandemia de gente ilustre y honorable que ha partido ya, gente que ha valido la pena y ha valido la vida, inmisericordemente perdieron la batalla en este “bárbaro matadero que una vez se llamó humanidad” (Gran Hotel Budapest).

El doble no es el doble de bueno, porquees querer más lo que me va a poner de rodillas, que lo que me va a permitir elevar los ojos al cielo; donde el firmamento confirma la inmensidad de la bondad y de la libertad que hay frente a la sumisión y renuencia de lo que la mayor de las veces me repugna, ser absorbido por la gravedad.

Sólo anhelo que la misma gravedad me mantenga, como dice la canción, donde está la luz. La luz que viene de lo alto y que me inspira a luchar. Apelo a la gravedad, a la firmeza y seguridad que me ofrece su inexorable naturaleza y me mantenga equilibrado, armonizando el estatus quo: ¿Hasta dónde es posible darlo todo a cambia de nada? ¿hasta dónde es tolerable donar tiempo y espacio por unos cuantos dólares? ¿cuál es la medida del amor ante el desamor? ¿cuál es el punto muerto entre el sufrimiento y la resignación?, ¿hago lo que tengo que hacer o hago lo que quiero hacer?

Ahora entiendo el don del arte, hacer de él un reflejo donde podamos ver desnuda nuestra alma, desnudez del artista que ha plasmado en una obra, en este caso, una canción. Sin la gravedad, el mundo sería un caos, flotaríamos como globos a merced de un pinchazo de desaparecer. No hemos desaparecido aun, la pandemia ha sido benévola con muchos, pero letal con otros tantos. Mantener el equilibrio es ahora nuestro objetivo mayor: firmes y seguros, un tanto más equilibrados.

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.


[1] http://www.esa.int/Space_in_Member_States/Spain/Que_es_la_gravedad

[2] https://espaciociencia.com/que-es-la-gravedad/

[3] Le Bon, Gustave, (1895), Psicología de las masas, http:// www.ultimoreducto.com

La plaga

0
Imagen destacada Margarita Morales
Margarita Morales escritora de La Disputa

Plaga

A la mañana siguiente abrió los ojos y esos pequeños defectos que tenía le parecieron magnificados: el rastro de saliva en la almohada, los ronquidos prolongados por horas y esa manía suya de sacar la pierna derecha fuera de la cama, la suma de todo le pareció insoportable, intolerable, detestable y no, no era la exacerbación que producen la monotonía, simplemente el detonante de esa espontánea repulsión. Aquel blanco cuerpo inmaculado había sido corrupto por la sombra tenue de la perfidia.  

Lo contempló dormir pasivamente, teniendo dentro una guerra sin tregua, entre sus ganas de abrazarle y sus ganas de verle muerto… Él abrió los ojos, ella se avergonzó de ser pillada, se levantó en furia, le gritó que se levantara, retiró las sábanas, las puso a lavar. Él todavía atolondrado por los restos de sueño que tenía en el cuerpo, no respondió; ella aplicó sobre el colchón algún aerosol que desinfectaba.

– ¡Qué ofensa! ¡Qué desgracia! Como si yo fuera una plaga, dijo él.

No podía fingir, ni entender que los pecados no se lavan con legía, los pecados se lavan con sangre…

plaga, plaga, plaga,

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

¿Posible fin a la pandemia de plásticos de un solo uso?

0
Imagen destacada Amanda Bravo
Amanda Bravo articulista La Disputa

El pasado 6 de noviembre de 2020, se aprobó la prohibición del uso de plásticos, es un paso significativo y una decisión compleja si tomamos en cuenta que en la sociedad moderna en la vivimos, resulta muy difícil imaginar una vida sin plásticos. Pero, por otra parte, resulta aún más difícil vivir en un mundo en donde los plásticos, en especial los de un solo uso, resultan tan contaminantes y peligrosos para las especies marinas, pues al haber un control incorrecto de los desechos, estos terminan en ríos, lagos, mares y océanos.

En mayo de 2018 al sur de Tailandia se encontró una ballena, que a pesar de los esfuerzos que hicieron por salvarla, falleció el 1 de junio debido a una obstrucción intestinal ocasionada por un aproximado de 80 bolsas de plástico, sin contar las que expulsó cuando agonizaba.

Pero no sólo la fauna marina se ve afectada, pues, sólo en Quito se generan alrededor de 2100 toneladas de basura diarias, sin embargo, no existe un tratamiento adecuado sobre esta cantidad de basura, ya que, no se realiza separación de los desechos y mucho menos el reciclaje de residuos plásticos. A pesar de ello, en el relleno sanitario del Inga se procura dar un tratamiento adecuado de la basura que ayuda a disminuir el impacto ambiental, pero eso no evita que se produzcan gases que son aún más contaminantes que el dióxido de carbono.

No obstante, se podría dar un mejor tratamiento a la basura, pues, cerca del 60% es de origen orgánico, tomando en cuenta que para el Distrito Metropolitano de Quito existe una política de reducción, reutilización y reciclaje de dichos residuos, recolección y disposición final ecológica de estos. Aun así, no se cumple a cabalidad lo propuesto, pues, aunque existen ecotachos, no existen tachos en donde se pueda clasificar la basura y que los recolectores de basura puedan recogerla de esta forma. El problema no radica únicamente en la existencia o no de contenedores que clasifiquen los desechos; la otra cara del problema es que tampoco existe una cultura de reciclaje y preocupación por el medio ambiente por parte de la población.

Posiblemente, a simple vista la prohibición no sea una solución sostenible, hay quienes piensan que por el contrario esta es la solución que el planeta necesitaba para paliar los daños. Pero que Ecuador se sume a la lista de países Latinoamericanos como Panamá, Perú, Honduras, Uruguay, etc. que han prohibido la fabricación y distribución de plásticos de un solo uso, es un gran granito de arena en contra de la pandemia de contaminación por plásticos.

A pesar del surgimiento de ideas y leyes ambientalistas, el cambio no es inmediato, tomará tiempo adaptarse a un nuevo estilo de vida más saludable y amigable con el medio ambiente; además de que el respeto ambiental, la cultura de reciclaje, tratamiento y reducción de desechos deben priorizarse en la Educación de los niños, que en el futuro serán el pilar de una nueva sociedad, pues, aunque han existido esfuerzos para cuidar el medio ambiente, aún hay personas que botan la basura por la ventana de los carros, en las calles, en terrenos baldíos o en jardines, etc…


El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

La izquierda burocrática, cinismos y rabietas

0
Imagen destacada Alfredo Espinosa
Alfredo Espinosa articulista La Disputa

La izquierda burocrática y patrimonialista del Ecuador. La que en su afán de no desaparecer coaligó su partido –y por ende sus luchas– a Rafael Correa para que compita en las elecciones de 2006. La que asesoró a Lenín Moreno dentro y fuera de la gubernamentalidad con la pretensión de controlar la transición a la democracia desde el CPCCS Trujillista. La que aportó con funcionarios de alto nivel y operadores políticos al descalabro de la seguridad social y a la falta de credibilidad en el órgano electoral. Sí. Esa misma izquierda de “alcurnia”, la de apellidos icónicos, jurásica en sus retóricas y remozada por conveniencia publicitaria es corresponsable (culpable) de la grave y profunda crisis ética que arrastró al país por el camino del autoritarismo e incluso, por el de la institucionalidad fallida.

Aunque no lo admitan públicamente, la historia no miente. Los dirigentes de esa izquierda cogobernaron con Rafael Correa y Lenin Moreno desde distintas entidades y puestos, pero como nada es eterno, tras catorce años de usufructuar inmisericordemente del Estado, hoy se quedan sin posibilidad de retorno con el ascenso al poder de Guillermo Lasso.

Es ahí, en medio de la ausencia de cargos públicos, que sus líderes empiezan a desempolvar –en el único espacio en el que operan visiblemente como partido: las redes sociales– consignas y berrinches de calle emparejados con la lingüística y el accionar de los trolls correístas, para deslegitimar cualquier consenso propuesto por el nuevo gobierno. ¿Para qué? ¿Con qué objetivo? Para exhumar ideas, personajes y retazos del Socialismo que en la práctica ya no defienden, pero que son útiles para encubrir cualquier incoherencia con narrativas histéricas y falsas radicalidades.

¿Dónde queda entonces la sindéresis política de los militantes de esta izquierda? ¿Acaso creen que los ciudadanos no los identifican como ex colaboradores de Correa y Moreno por el simple hecho de autocalificarse de analistas y expertos en diversos temas? No basta con declararse socialista, anticapitalista y ahora feminista, cuando los acercamientos hacia el poder producen lesivas crisis de identidad política, rupturas, reacomodos que se ventilan por fuera de la estructura partidaria y sororidades en complicidad con la ineficiencia, la corrupción y el hipresidencialismo. Toda prédica, por más rimbombante que esta sea en 280 caracteres o menos, queda reducida al ámbito del cinismo.

Esa es la élite política, la “izquierda revolucionaria”, que gobernó durante catorce años. La que, sin asumir su alta dosis de responsabilidad con los problemas del país, cuestiona de forma nociva todo lo dicho por Guillermo Lasso desde el momento de su posesión. Incluso hablan de “resistencia” a un gobierno con escasos días de gestión. ¿Resistencia a qué? ¿A la lucha contra la corrupción? ¿Al peculado? ¿A que funcione el plan de vacunación? ¿A que retornen la educación bilingüe y las ONG´s? ¿A combatir la violencia de género?

La conclusión es una sola. Esta izquierda teme que el Gobierno de Lasso cumpla con sus propuestas de campaña, porque su existencia como oposición dependerá del fracaso del régimen e incluso de la democracia.

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

Del emprendimiento, Bioeconomía y otros demonios

0
Imagen destacada Jessica Narvaez
Jessica Narvaez articulista La Disputa

Palabras Claves: emprendimiento, Ecuador, pandemia, trabajo, mujeres, empresarias, stevia, bioeconomía, economía, comunidad

¡Emprender es cool!, ser tu propio jefe o jefa, tomar las riendas de tu vida, decidir sobre tu tiempo y espacio. El mundo necesita más gente que decida hacer lo que ama. Las ideas son un multiplicador de la ejecución, pero estas ideas llegan a cristalizarse gracias a la colaboración de un equipo, por lo tanto, este es el encargado de dar ejecución a la idea y transformar al mundo.

Ecuador fue reconocido a nivel de América del Sur, como uno de los países con los porcentajes de emprendimiento más altos de la región (Revista Líderes, 2013). Conforme a la información del estudio Global Entrepreneurship, este dato se mantuvo hasta antes de la pandemia y post de la misma. Según reporte del Monitor de Emprendimiento Global (GEM) en el 2019 determinó que nuestro país tiene una tasa de Actividad Emprendedora Temprana del 36,2 % y en su mayoría son mujeres de las diferentes urbes del país, con una edad menor a 35 años quienes lideran las cifras, además, resalta la formación como una ventaja competitiva en este arte de emprender (Revista Líderes, 2019).

Con la pandemia muchos negocios cerraron, pero nuevas oportunidades se abrieron. Desde mi análisis el mundo digital y el e-commerce se aceleró unos 10 años, porque las circunstancias nos obligaron a recuperar la confianza en las compras virtuales como medida de protección y es así, que durante la primera etapa de COVID_19 según datos de la ESPAE, el emprendimiento en el área de comercio ha alcanzado el 2% del Producto Interno Bruto (Revista Líderes, 2019). La verdad son datos muy alentadores, pero es importante alertar que muchos de estos emprendimientos nacieron desde la emergencia y es aquí donde empieza el dilema del emprendimiento y otros demonios.

¿El Ecuador es un país emprendedor o le toca? Sea cual sea su posición frente a esta premisa, es importante recalcar que, las y los emprendedores deberíamos ser reconocidos por llevar una idea y ponerla en marcha frente a un mercado monopolizado por unas pocas corporaciones, empezando por enfrentar un millar de tramitología pesada, pero, sobre todo, por hacer uso eficiente de los recursos monetarios y humanos.

En este artículo quiero dejar escrito parte de nuestra trayectoria, que no es más que una historia cualquiera dentro de esta aventura increíble de emprender. Si es verdad que muchas veces se ha romantizado el emprendimiento, pero que emprender es una decisión de todos los días, que aquellas y aquellos que lo hagan, deberían estar conscientes de no hacerlo por la premisa fácil: “de no tener que recibir órdenes”, por ejemplo, o llevar un “horario establecido”, sino más bien, por un llamado a cambiar la forma en la que el mundo “funciona”. Y estas alternativas deberían ir de la mano de un Desarrollo Sostenible, de la Economía Circular, de la Agroecología, de la Bioeconomía; conceptos que deberían estar en boca de todas las empresas de nuestros países como un motor económico diferente.

Tenemos muchos problemas y pocas soluciones planteadas, ejecutadas y en progreso. Un cambio de mentalidad es importante, pero un cambio de políticas de Estado es urgente. El cambio de un uso insostenible de recursos (minería a gran escala, petróleo, deforestación, monocultivos) es primordial. Hay que entender los problemas ambientales como conflictos de desarrollo no solucionados. Toda actividad genera un impacto y nuestro objetivo hoy por hoy debería ser que, nuestro impacto sea mínimo y el beneficio para la comunidad máximo.  

Entonces ¿Por dónde empezar? Existen muchas alternativas pensadas desde la conservación de la Biósfera, usando como herramienta la Bioeconomía (Chavarría, 2020), pensada como un nuevo modelo de desarrollo socio-económico que reduzca la dependencia de los combustibles fósiles y promueva la producción, uso y conocimiento de los recursos dentro de procesos y principios biológicos, que permitan suministrar de manera sostenible los bienes y servicios dentro de todos los sectores de la economía; entiéndase entre otras a la Bioenergía, Agricultura, alimentos, elaboración de productos para la salud, bioproductos para la industria como bioplásticos (CEPAL, 2017). Pero por qué buscar este tipo de alternativas, si podemos seguir explotando y perforando… Simplemente porque los recursos son limitados y el crecimiento sigue siendo infinito.

Las empresas comunitarias combinadas con la innovación rural, deberían ser la prioridad del Gobierno de turno. El fortalecimiento de la Ciencia y la Tecnología para innovar los procesos dentro de la Agroecología deberían estar en la agenda de gestión de las empresas privadas y públicas.

Es necesario crear y potencializar un Sistema Económico Comunitario, al cual nosotros le hemos llamado SEC, que con sinceridad es ¡fregado!, pero hermoso, porque permite crear un ecosistema de pertenencia al proyecto y asegura su sostenibilidad a largo plazo entre las diferencias y fortalezas de los individuos de la comunidad. Lo más preciado de la metodología de la Bioeconomía es que se potencializa acorde a un sector, es decir, cada comunidad podría generar su propia Bioeconomía, a partir de la riqueza de sus recursos (Chavarría, 2020).

Es así, que desde las empresas comunitarias soñamos con volver los ojos al campo y no con la idea antropocentrista de urbanizarlo, sino amarlo, cuidarlo y protegerlo. Creemos que un cambio de paradigma económico es posible si lo hacemos juntos y generando valor agregado a los productos propios desde la zona; en nuestro caso (Stevida), el uso consciente de las hojas de stevia, nopal, aloe vera, flor de Jamaica, moringa, neem, tuna que puedan solucionar un déficit en la salud, pero también sirven como sustento económico para muchas familias y el camino aún es largo, es importante desarrollar una industria sostenible a partir de una Biotecnología ética de los recursos genéticos de nuestro país, respetando su concepto ancestral.

Como consumidores deberíamos sustentarnos mutuamente en nuestros consumos diarios, saber quién cultiva nuestra comida y cómo lo hacen tiene una magia excepcional, porque no sólo se intercambia un valor establecido sino experiencias, historias, esfuerzos y se expande la abundancia entre todos los miembros de la cadena productiva.

Talvez sea necesario repensar a diario nuestras empresas, qué estamos haciendo, cómo podríamos seguir mejorando y fortaleciendo una economía global desde abajo, protegiéndonos, cuidándonos.

Imagino muchas empresas generando propuestas de valor para el manejo de residuos, investigando propiedades medicinales dentro de la medicina ancestral, bosques preservados y comunidades agroecológicas que protegen a todos sus miembros, que se educan y se fortalecen rural y urbanamente juntos.

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

Bibliografía

Alvarez, J. (2014). Gramática histórica del castellano . Obtenido de https://www.delcastellano.com/etimologia-hombre/

CEPAL. (2017). Comisión Económica para América Latina y el Caribe . Obtenido de https://www.cepal.org/es/publicaciones/42427-bioeconomia-america-latina-caribe-contexto-global-regional-perspectivas

Chavarría, H. (2020). LA BIOECONOMÍA: UN MODELO DE DESARROLLO PARA RESPONDER A LAS NECESIDADES DEL FUTURO. . Obtenido de http://www.redinnovagro.in/pdfs/BioeconomiaHugo.pdf

Perú, C. (febrero de 2019). 12 datos que debes conocer sobre el cambio climático. Obtenido de https://www.conservation.org/peru/novedades/2019/10/29/12-datos-que-debes-conocer-sobre-el-cambio-clim%C3%A1tico

Revista Líderes. (2013). https://www.revistalideres.ec/lideres/ecuador-lidera-tasa-emprendimiento-necesidad.html. Obtenido de https://www.revistalideres.ec/lideres/ecuador-lidera-tasa-emprendimiento-necesidad.html

Revista Líderes. (2019). Obtenido de https://www.revistalideres.ec/lideres/millones-personas-emprendieron-ecuador-cifras.html#:~:text=%E2%80%9CEn%202019%2C%20Ecuador%20present%C3%B3%20una,a%C3%BAn%20no%20est%C3%A1%20en%20funcionamiento.

Slavin, P. E. (2012). Derecho Político. Obtenido de ANALES 42: http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/27014/Documento_completo.pdf?sequence=1

Wikipedia. (2021). https://es.wikipedia.org/wiki/Emprendimiento. Obtenido de https://es.wikipedia.org/wiki/Emprendimiento

- Advertisment -