miércoles, febrero 4, 2026
Inicio Blog Página 17

La nueva normalidad y sus antiguos monstruos

0
Imagen destacada Álvaro Peña
Álvaro Peña articulista La Disputa

La nueva normalidad y sus antiguos monstruos La nueva normalidad y sus antiguos monstruos La nueva normalidad y sus antiguos monstruos

Estamos en una etapa en la que no sabemos a dónde apuntar. Lo tan anhelado desde que empezó la pandemia creo ha llegado ya: la nueva normalidad y sus efectos. El poder hacer lo que nos gusta, disfrutar de unas vacaciones en la playa o en el extranjero, farrear hasta cansarnos, aventurar sin restricciones y por supuesto, reactivarnos a como dé lugar para recuperar el tiempo y los ingresos perdidos en la terrible etapa de confinamiento, figuran ahora, como los principales objetivos de todos en el mundo entero.

En el país, los asuntos políticos también son los antiguos conocidos: un presidente indolente cuya administración no tiene rumbo fijo, con colaboradores mediocres tan poco empáticos y muy arraigados a los sistemas de gobiernos anteriores, que al parecer se deleitan de su mediocridad echando la culpa a los líderes actuales y con las mismas quejas de siempre:  los problemas económicos, políticos y sociales son heredados y ante eso no hay mucho que hacer.

El asunto social en el Ecuador también va tornándose conocido, aunque con algunos matices actuales que ahora lo hacen más interesante como, por ejemplo: las masacres en las cárceles y la pugna interna para determinar quién es el líder de las bandas que gobiernan y llevan el liderato de los grupos de poder dentro del sistema carcelario.

 Mucho se ha hablado de ello y del impacto que el narcotráfico ha generado en nuestro país a raíz de las malas decisiones políticas que se han tomado a lo largo de la historia en el país, y por supuesto a la desidia de las autoridades de turno por controlar dicha situación, o quizá también, de la mucha importancia que le han dado al asunto para hacerlo ver ahora como un fenómeno social incontrolable, pero bien planeado para que se torne ahora como tal y no hacer nada.

No podríamos dejar de lado los asuntos que conciernen al pueblo y a su deleite: el fútbol y la religión. Del primero hay mucho que decir, ahora con un pie casi en Qatar, todos los fanáticos de la Tri, alegres y felices porque ha ganado, sin embargo, los vituperios y maldiciones no cesan en temporadas adversas, muchos creen que el deporte a nivel colectivo en el país no tiene resultados óptimos en comparación con las brillantes actuaciones que se han dado últimamente a nivel personal en disciplinas como el patinaje, el ciclismo, la halterofilia y demás deportes que están tomando cuerpo en el país. La religión por su parte, siempre activa y presta para actuar en todo tiempo. Es un tema delicado al menos ahora, que está tan degradada, de cuyo acápite me ocuparé en otra ocasión.

Ante este panorama actual y con la antigua normalidad en órbita, existen muchos monstruos y prejuicios que nos han acompañado desde siempre y que la pandemia no los exterminó. Uno de estos es el miedo. Cuyos efectos son devastadores para quien no lo puede controlar. El miedo como sentimiento es normal, porque forma parte de la naturaleza humana ante las diversas situaciones que vivimos a diario, el asunto se torna patológico cuando paraliza al ser humano. El miedo es enemigo de la sinceridad, de la verdad y de la libertad; cuyo efecto inmediato es la alienación en cosas que disipan y equilibran emociones muchas veces reprimidas, logrando felicidad pasajera y efímera, pero que el fondo habita la insatisfacción.

Otro de los monstruos que no destruyó la pandemia es la esclavitud. Muchos dirán que es exagerado pensar en esclavitud en estos tiempos, pero la definición del término es tan actual como en la época antigua. El hombre ha vivido esclavo en el arte de pensar y en el arte de vivir de acuerdo a su pensar. Consecuencia de ello, ha adoptado estilos de vida que hacen honor a la esclavitud y le rinden culto ¿Será acaso este asunto, la causa para que el relajamiento social frente a la pandemia esté teniendo efectos negativos, tanto a nivel nacional como a nivel mundial?, es posible que sí, como rezan los adagios populares, el hombre es el único ser vivo que se tropieza dos veces con la misma piedra. Tan necios somos que no entendemos ni discernimos los tiempos y el espacio que ocupamos. El objetivo del presente artículo es poner de manifiesto la situación que estamos viviendo, muy caótica para variar: a nivel social, a nivel político y por supuesto a nivel personal. Empoderarnos de lo que nos concierne equivale a perder y vencer el miedo para involucrarnos en los asuntos en los que podemos generar valor y sostenibilidad en todo sentido. Hombres y mujeres; padres y madres de madres de familia; hijos e hijas; amigos y amigas; profesionales, empresarios, servidores públicos, educadores, vivanderas, estudiantes y todo aquel que desee ver días mejores para sí mismos y para los suyos. Disminuir la queja e incrementar la propuesta de valor es la fórmula para contrarrestar los problemas que acontecen a diario a nivel personal y colectivo. Romper las cadenas de la esclavitud también equivale a romper estereotipos, formas de pensar, estilos de vida egocentristas, de esta forma darle paso al amor y la empatía; de hecho, el amor es el único sentimiento que rompe los miedos y las esclavitudes. Hay que apostarle a ello.

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

Diezmeros: El virus del Estado

0
Imagen destacada Alfredo Espinosa
Alfredo Espinosa articulista La Disputa

Diezmeros Diezmeros Diezmeros

La bancada de UNES salvó a un diezmero. Eckenner Recalde. ¿Sorprendidos? No. El correísmo institucionalizó durante su estancia en el poder los famosos diezmos dentro del sector público. De esta manera, cientos de funcionarios consiguieron en más de una década puestos directivos y nombramientos provisionales y definitivos al interior del Estado, incluso sin contar con estudios afines al puesto a desempeñar ni trayectoria laboral. Por fuera de la formalidad, jamás se evaluó la competencia de estas personas, sino su fidelidad al dichoso proyecto político que siempre empatizó con la búsqueda del dinero ajeno. Ellos (los correístas) y algunos asambleístas de otras bancadas defendieron al exlegislador del partido Izquierda Democrática que fue expulsado de sus filas por corrupto. Pero sobre todo, defendieron la extorción como modus operandi en el Parlamento.

De nada sirvieron los testimonios y las pruebas presentadas por las víctimas del diezmero. La corrupción cerró filas y levantó un cerco protector basado en acuerdos politiqueros que consagraron la confidencialidad como mecanismo de censura. El resultado salta a la vista. Una vez más la clase política deja en indefensión a quienes denuncian sus prácticas corruptas; dilapida los retazos de respetabilidad de la Asamblea Nacional; y, naturaliza las coimas por sobre cualquier principio ético.

Algunos defensores de Recalde sostuvieron que “no hubo o no se presentaron pruebas suficientes”. Lo que no llegan a dimensionar por sórdida complicidad con la corrupción es que basta una prueba de corrupción, una sola, para que el Legislativo –y cualquier otra institución– se depure por sanidad pública. Sin embargo, como sostuvo la legisladora de la Izquierda Democrática y ex compañera de bancada de Recalde, Johanna Moreira, de esta Asamblea Nacional ya nadie espera nada bueno.

No solo por los diezmos de Recalde o Bella Jiménez, también por los empantanamientos lingüísticos y conceptuales visibles en las acaloradas intervenciones de Darwin Pereira; el hospedaje lujoso de la Presidenta de la Asamblea; los informes –cambiados– y con faltas de ortografía de la Comisión de Garantías Constitucionales sobre los Pandora Papers para fraguar escenarios tendientes a la destitución del Primer Mandatario; entre otras desgracias estructuradas por capricho y angurria de poder. Pero hay que ser claros, esta Asamblea y las anteriores son el vivo retrato de buena parte de nuestra sociedad.

Esta es la parte más visible de un secreto a voces en el Estado. ¿Se han puesto a pensar en cuántas instituciones más funcionarios de alto nivel o sus operadores políticos solicitan diezmos en dinero o especies de alta gama como joyas de oro, comida con concierto en vivo en restaurantes de lujo y algunos otros suvenires cuyos pedidos no se registran para no dejar huella de la extorción? Algunos adornan la práctica corrupta y la denominan “muestra de gratitud”, una suerte de compensación mensual o anual decidora a la hora de reivindicar fidelidades y ensalzar falsos egos. Esta es la manifestación cruda de la corrupción socialmente aceptada.

El llamado de atención debe ser contundente para las organizaciones políticas. Deben seleccionar mejor a sus candidatos, a través de procesos de democracia interna mucho más eficientes y competitivos, para que los más capaces y probos lleguen a representar con solvencia ética a la ciudadanía. De lo contrario, aunque en el camino se logre resarcir estos errores, quedará la sombra de la corrupción, los resentimientos al interior de los partidos y el perjuicio económico para el Estado y los ciudadanos que deben pagar todos los meses el sueldo de funcionarios cuestionados por promover la corrupción.

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

La mujer y el muñeco de Pierre Louÿs

0
Imagen destacada Fernando Endara
Fernando Endara escritor de La Disputa

La mujer y el muñeco de Pierre Louÿs La mujer y el muñeco de Pierre Louÿs La mujer y el muñeco de Pierre Louÿs La mujer y el muñeco de Pierre Louÿs

La vida y la obra de Pierre Louÿs es fascinante: fue un autor polémico, maestro de la prosa y de la imaginación poética, escueto en sus publicaciones: 5 volúmenes en 12 años. Nacido en 1870 en Gante, Bélgica. Al poco tiempo se trasladó a París en donde residió por el resto de su vida, entre viajes frecuentes a Sevilla, Argelia, y El Cairo.

Pierre escribió sus primeros textos al abrigo del simbolismo y del parnasianismo, corrientes de la vanguardia decimonónica. Sus obras más conocidas, son quizá: “Las Canciones de Bilitis” (1894), colección de temas lésbicos y eróticos, presentada como una traducción de los versos de Bilitis, cortesana griega de la Isla de Lesbos, contemporánea de Safo; y, “Afrodita” (1896), novela que reconstruye la Alejandría Helenística con sus desenfrenos y refinamientos: un exceso literario calificado de inmoral, un hito que terminaría por convertirse en la obra más vendida de cualquier autor francés vivo de su tiempo.

El mismo año de la publicación de Afrodita, Pierre Louÿs escribió en Sevilla “La mujer y el muñeco” o “La mujer y el pelele”; aunque escrita y publicada en francés, se trata de una novela española de gran valor lírico y erótico que reinterpreta el mito de la “femme fatale”, que toma la moral antigua y la trae a la cultura popular.

Influida por “Carmen” de Prosper Mérimée, “La mujer y el pelele” describe el tópico del hombre que sucumbe ante la hermosura de una joven cruel e interesada, de intenciones ambiguas: un ente celestial/infernal, cuyos devotos pagan caras osadías para consumar su pasión; a la vez que desarrolla el estereotipo de la “femme fatale” o mujer fatal que, no dudará en utilizar sus encantos para conseguir sus objetivos, retardando lo máximo posible la entrega, el beso, el placer. Es más, que no se entregará a nadie, porque perderá su aura de persona inalcanzable, su estatus de oasis, de espejismo carnal que se aleja cuando se acercan sus perseguidores.

Las largas estancias de Pierre Louÿs en Sevilla le permitieron confabular un relato contemporáneo de costumbres, caracteres y paisajes españoles: “el autor conoce nuestro país (España) como un hombre que ha vivido largamente en él y ha sabido observar” (Blasco Ibáñez, 1924). La novela arranca con Andrés Stevenol, uno de nuestros protagonistas, perdido y cautivado por los carnavales Sevillanos, que alcanzan su cenit después del miércoles de ceniza, días de regocijo y de júbilo, los muchachos enmascarados se agrupan por todas partes, las muchachas morenas, las mocitas de comarca visten sus mejores y más coloridas prendas, caen papelillos como nieve, reina el griterío, el jolgorio, el bullicio.

Andrés queda cautivado por una visión femenina, la persigue, “quisiera amarla”, se encuentran; ella desaparece. Andrés retoma sus pasos hasta encontrar el caserón de su presa/ama/diosa, encuentra más preguntas que respuesta; pero halla un nombre: Concepción Pérez, Conchita, hermosa, voluptuosa, fatal. Andrés y el lector quedan prendados; por suerte, Don Mateo aparece para advertirnos, para evitarnos caer en vergüenza y humillación.

Don Mateo relata sus lances amorosos con Conchita, para evitar que, Andrés y el lector caigan en su telaraña: una narración dentro de otra, un recurso muy utilizado y estilizado en las novelas eróticas. Don Mateo conoció a la joven morenilla después de quedarse atascado en un viaje en locomotora: una nevada demoró el trayecto y permitió que la adolescente cantara cual jilguero; todos en el vagón sabían que la muchacha era Concha Pérez, que era alumna del convento San José de Ávila, que iba a reunirse con su madre y que no tenía novio. Tiempo después, Don Mateo la volvió a encontrar paupérrima en una decadente fábrica de cigarrillos, por lo que decidió ayudarla con una peseta, o ¿fue la joven la que se hizo ayudar a través de sus encantos? Don Mateo no puede escapar, comienza su drama de seducción, su captura, su amante quimérica, su castigo, pecado y tentación; un acertijo de la carne, el que debemos resolver los mortales.

A pesar de todos los intentos que hace Don Mateo por conseguir los favores sexuales de Conchita, la española le da largas promesas, no se deja poseer, pero tampoco abandonar. Conchita es una “mujer fatal”, un tópico que destila interpretaciones contrapuestas: por un lado, podría ser la mujer completa, que elige con absoluta libertad con qué hombre quiere estar, cuando y en qué condiciones; pero también podría ser una representación del odio del varón al género femenino, un estereotipo misógino que las condena, que las enlaza al demonio y a sus embustes.

“La mujer y el muñeco” recupera el mito de la “femme fatal” desde la edad antigua como una “sexual personae”, un recurso del erotismo bajo el cual se derrumban la ética y la religión, un ser que caería en lo inmoral, o que, siguiendo a Sade, sería una moral antigua, en donde se desatarían las fuerzas ctónicas de la naturaleza (Paglia, 1990). La naturaleza es caótica, incontrolable, rítmica, así son las fuerzas de la mujer; según Camille Paglia (1990).

La sociedad es una construcción masculina en un intento desesperado e inútil por vencer, por conquistar y poseer las fuerzas incalculables de la naturaleza/mujer, energías que lo sobrepasan y que le atemorizan. Energías que, desatadas, pueden convertirse en la “femme fatal”, que atrae, fascina y destruye: una transformación de la fealdad ctónica en belleza distante (Paglia, 1990).

Aunque Paglia (1990) se de bruces con las teorías de género que defienden a la mujer como una construcción social y no como un análogo de la naturaleza; su visión de la femme fatal asociada a la moral antigua, se relaciona con la poética/moral que Pierre Louÿs despliega en esta obra. Para José Luis Alvarado (2019), el mito de la mujer fatal es “un reverso actualizado del mito de Don Juan”, ambos son seductores, no tienen empatía, buscan la admiración, la rendición, la humillación de sus queridos. La diferencia está en que hombres y mujeres se conducen de distinta manera al momento de seducir o ser seducidos: en “Don Juan”, la mujer víctima desea ser amada; en “femme fatal”, el hombre quiere acostarse con su verdugo, buscando una posesión que lo llevará a sentirse prisionero; Pierre Louÿs supo dilucidar y describir esa sutil e importante diferencia (Alvarado, 2019).

Retomando a Paglia (1990): el desenfreno sexual no conduce a la libertad, conduce a la decadencia. Decadencia de la mujer que manipula a su antojo a sus queridos, que se ofrece pero no se deja poseer, que no admite ser amada, pero tampoco abandonada; y decadencia de unos pusilánimes dispuestos a rebajarse, una y otra vez, al llamado de la naturaleza (Paglia, 1990).

La influencia de “la mujer y el muñeco” en el imaginario artístico del Siglo XX es inmensa. En su momento, el libro contó con las ilustraciones de Paul-Émile Bécat. En el cine, el mito de la femme fatal alcanzó su esplendor a través de varias adaptaciones de la novela; en 1920, se rodó en Hollywood “The Woman and the Puppet” protagonizada por Geraldine Farrar; en 1929, la española Conchita Montenegro interpretó a la sevillana Conchita Pérez en la segunda adaptación de la novela; en 1935, el director Josef Von Sternberg filmó El Diablo era mujer (The Devil is a Woman), con guion adaptado por John Dos Passos y Marlene Dietrich en el papel de Conchita Pérez; en 1959 surgió la película inglesa “Juguete de una mujer”, protagonizada por  una cuasi-adolescente Brigitte Bardot; en 1977 Buñel la adaptó como “ese oscuro objeto del deseo” con una nueva lectura insólita: el ansia de posesión se ubica como algo inexplicable, obsesivo (Alvarado, 2019).

Pierre Louÿs fue un autor elegante que definió y redefinió el erotismo del Siglo XX a través de sus textos: su visión de la mujer fatal, lejos de encapsular la misoginia del varón, dibuja una moral antigua, previa al cristianismo, cuando predominaba la violencia, la fuerza, la sangre, el exceso, la naturaleza; por eso Oscar Wilde le dedicó su obra de teatro Salomé, por retratar a una mujer libre que se complace en su crueldad. Leed a Pierre Louÿs con precaución, sus caminos desatan aquello inexplicable e inaudito: la sed, la humedad, la sonrisa vertical.

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

Trabajo decente y empleo pleno

0
Luis Aguirre
Luis Aguirre

Trabajo decente y empleo pleno

Palabras claves: empleo, reactivación económica, vacunación, cifras.

            De acuerdo con las últimas cifras de empleo publicadas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) en la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo  (ENEMDU), para el mes de septiembre de 2021, “la tasa de desempleo fue del 4,9% a nivel nacional” (INEC, 2021), lo que en cifras demostraría un aumento del empleo a septiembre del 2020, esto debido principalmente al avance del plan de vacunación del gobierno.

            Estos datos no evidencian una reactivación económica real, al contrario de lo que el gobierno intenta mostrar en los medios de comunicación tradicionales, por ejemplo, “Quito sigue siendo la ciudad con más desempleo a nivel nacional con el 11,5%, y el 49,2% de personas con empleo se encuentran en el sector informal de la economía para septiembre del 2021” (INEC, 2021), la famosa reactivación económica, las fuentes de empleo, así como los créditos y la baja de tasas de intereses hasta el momento han quedado solo en ofertas de campaña.

            El plan de reactivación económica del gobierno gira en torno a la presentación de varias leyes a la Asamblea Nacional, así como, mantener la política de endeudamiento a través de los créditos con el FMI, que violentan la soberanía y ponen en riesgo nuestros recursos naturales. Con estas leyes, se da carta abierta para que los grandes empresarios obtengan mano de obra barata, eliminando los derechos de los trabajadores como son: estabilidad, seguridad social, vacaciones, organización, entre otros.

            La prometida inversión extranjera lejos de garantizar la propuesta del Presidente Lasso de generar 2 millones de empleos, a través de captar UDS 30 mil millones de dólares, se configura como una apertura total a las grandes transnacionales mineras, continuar con la explotación petrolera, así como avanzar con la privatización de las empresas públicas. La ley presentada para establecer una legislación laboral fue rechazada por la Asamblea Nacional, ya que, contiene elementos anticonstitucionales y abre la puerta a la flexibilización laboral.

            Mientras que la ley de impuestos acaba de ser aprobada a través del Ministerio de Ley, con la acción cómplice de la bancada de asambleístas del correismo, que se ausentó al momento de la votación, permitiendo que no se presente informe o rechazo al proyecto de ley y dándole paso al gobierno para que avance en la implementación de la política neoliberal en el país.

            Según la OIT en su documento “Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo” (2021), se plantea que, “en relación a 2019, el empleo total se redujo en 114 millones de trabajadores, ya fuese porque estos se quedaron sin trabajo o porque abandonaron la fuerza de trabajo” (OIT, 2021), lo que implica un reto de generación de empleo para cualquier gobierno, partiendo del respeto a los derechos de los trabajadores, y a generar un empleo pleno y trabajo decente.

“Reforzar las bases institucionales de un crecimiento económico y un desarrollo inclusivos, sostenibles y resilientes, mejorando los sistemas de protección social, promoviendo la formalización y garantizando que todos los trabajadores, independientemente de su situación contractual, gocen de los derechos de libertad sindical y de negociación colectiva, disfruten de unas condiciones de trabajo seguras y saludables, y perciban unos salarios mínimos adecuados” (OIT, 2021).

            Las organizaciones sociales y populares de estudiantes, docentes, campesinos, entre otros sectores se han movilizado en este periodo en exigencia de trabajo decente y empleo pleno. Las nuevas modalidades de trabajo deben garantizar los derechos constitucionales, la movilización social y popular expresada en las calles, serán el escenario de desenmascaramiento de las políticas que piensan aprobarse como generadoras de trabajo, cuando no son más que garantizar mano de obra barata para las grandes empresas y el imperialismo.

Referencias

  • INEC. (2021). Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU). https://www.ecuadorencifras.gob.ec/documentos/web-inec/EMPLEO/2021/Septiembre-2021/202109_Mercado_Laboral.pdf
  • OIT. (2021). Perspectivas sociales y del Empleo en el Mundo. https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/—publ/documents/publication/wcms_794492.pdf

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

25 de noviembre: El grito de las mariposas sin miedo

0
Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes
Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes

25 de noviembre 25 de noviembre 25 de noviembre 25 de noviembre 25 de noviembre

Palabras clave: violencia, femicidios, lucha, memoria, resistencia, justicia.

“Para que las mariposas vuelen libres, hay que romper las cadenas que las mantienen atadas”.

Cada 25 de noviembre, se conmemora el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, en memoria de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal conocidas como las mariposas, asesinadas en la década de los 60 durante la dictadura de Trujillo en República Dominicana.

Esta fecha emblemática se evoca con fuerza en todo el mundo, para crear conciencia sobre la problemática de violencia que afrontamos, que abarca diferentes tipos como: la psicológica, simbólica, política o física, llegando hasta el femicidio; que según el Código Orgánico Integral Penal (COIP) es el acto de “dar muerte a una mujer, por el solo hecho de serlo o por su condición de género”.

Por ello, las mujeres a lo largo de América Latina se tomaron calles y plazas para visibilizar una lucha que se ha extendido a rincones inimaginables, promoviendo algunos cambios, cuyos resultados podrían traducirse en el largo plazo como una estrategia para erradicar la violencia.

Pero la lucha no es reciente, viene de generaciones de mujeres que nos antecedieron y siguen presentes en la memoria. Aunque sin duda, una de las iniciativas más importantes fue el inicio del colectivo #NiUnaMenos que, en 2015, ante la nula respuesta del Estado frente a los femicidios ocurridos en ese momento, convocó a organizaciones, colectivos y miles de mujeres en Argentina, exigiendo justicia.

Y sólo fue el inicio de una incontenible marea de voces retumbando en esta jungla de cemento, alimentando un grito que al unísono es cada vez más fuerte y diverso, porque decidimos no callar otro segundo, ni bajar la cabeza ante la violencia estructural que nos mata todos los días, que acaba con los sueños de mujeres en nuestro entorno cercano y ha marcado el camino de la lucha en búsqueda de reparaciones, que no siempre llegan. Mientras esperamos que se respeten nuestros derechos a una vida digna y libre de violencias.

Para nosotras, bajar la voz no es una opción, ni hoy, ni nunca. Cada espacio se ha convertido en el lugar perfecto para exigir que la violencia se detenga, pues, sin importar dónde, ni cuándo, más niñas, adolescentes y mujeres viven expuestas a situaciones de violencia, en las cuales, son ellas las víctimas silenciosas de un Estado, que no termina de comprender la magnitud de la problemática que tiene entre manos.  

Y aunque el femicidio consta tipificado como delito en el Código Orgánico Integral Penal desde 2014, sancionado con penas privativas de libertad de 22 a 26 años. El peregrinar de las familias en búsqueda de respuestas parece interminable en un país con una justicia sin enfoque de género y cargada de estereotipos, con procesos revictimizantes que duran años. Es vergonzoso.

Y aunque “la justicia tarda, pero llega”, en muchos casos no es suficiente, o resulta ser tan frágil, que se rompe con el primer forcejeo, negando una reparación a las familias de las víctimas, que han dejado todos sus proyectos de lado, con tal de conseguir el mínimo de dignidad que se merecen y que debería respetarse en cualquier escenario.

En Ecuador, una mujer es asesinada cada 72 horas. Según datos de Fundación Aldea se registraron 68 femicidios sólo entre enero y junio de 2021.

No son cifras, son historias por contar….

Más allá de los números que duelen, pero que siempre me han parecido fríos, detrás de las víctimas hay historias que deben ser contadas, son sueños inconclusos, planes a medias y sonrisas que con el tiempo se desdibujan. Mientras miramos sus fotografías buscando una pista y nos preguntamos ¿por qué?

Por un momento, recordarlas nos devuelve al tiempo en que todo estaba bien, cuando no necesitábamos gritar por justicia, cuando el ir y venir a los juzgados no era parte de la rutina. Volvemos a ese último momento antes de que nos arrebaten su existencia, sin ninguna explicación.

Pienso mucho en las familias, son parte de una historia invisible que es la más difícil de escribir, muy poco se habla de los wawas que quedan en la orfandad, luego de estos actos de violencia extrema, y que, en muchas ocasiones -por no decir siempre- no reciben la atención necesaria por parte del Estado.

Me pregunto cómo continúan sus vidas con el vacío, y cómo, a pesar de haber sufrido quizá uno de los golpes más difíciles de asimilar, siguen teniendo fuerza para gritar sus nombres todos los días, siendo inspiración para más personas que como nosotros, no alcanzamos a comprender el dolor que experimentan.

En este punto solo nos queda ser resilientes, abrazar y acompañar la inmensa fortaleza de quienes, en medio de eventos de esta naturaleza, siguen de pie; y en el momento oportuno, han decidido cerrar ciclos, porque como me dijo una buena amiga, también “es tiempo de descansar”.

“Sin memoria no hay justicia”

La violencia machista nos ha quitado tanto, que también se llevó nuestro miedo, nos hizo comprender cuán importante es mantener viva la memoria de nuestras amigas, hermanas y compañeras, para que la violencia no siga repitiendo la misma historia.

En memoria de su inmensa luz que no ha dejado de brillar hasta en los momentos más oscuros, por las historias que quedaron sin contar, seguimos en pie de lucha, las marchas seguirán hasta que comprendan, que si tocan a una, nos levantamos todas.

Nos tomamos las calles porque queremos y podemos hacerlo, porque es necesario visibilizar esta lucha que nos traspasa como sociedad, que nos convoca a cuestionar posiciones, a ser reflexivos con la realidad que nos rodea, en la búsqueda de cambios profundos para construir un mundo en igualdad de condiciones para las próximas generaciones.

El 25N es una muestra del poder que tienen las luchas individuales y como llegan a consolidarse en movimientos que han trascendido, convirtiéndose en espacios sororos, donde es fácil apoyarse para transitar acompañadas, este difícil camino para exigir justicia.

Seguimos exigiendo que el Estado asuma su obligación de proteger las vidas de niñas, adolescentes y mujeres expuestas a la violencia; y, a la sociedad a participar de manera activa para erradicar la violencia de raíz, desde dónde les corresponda, recordándoles que las víctimas y sus familias merecen respeto.

“Sin justicia, no hay olvido”

Por cada una de las vidas que la violencia machista apaga a diario, seguimos gritando y pintando sus nombres a nuestro paso. Luchamos juntas, para que no nos hagan daño por separado, juntas somos más fuertes, ¡Juntas lo somos todo!

 “No te conocí, pero sentí tu historia como mía.

Y entonces decidí luchar, por ellas y por nosotras.

Por nuestro derecho a una vida digna.

Por mi hija que sigue soñando con volar,

Y por todas las mujeres que nunca pudieron hacerlo.”

Dedicado a la memoria de Andrea, Vanessa, Jensy, Nayeli, Casilda, Lidia, Juliana, Karina, Sofía, Lisbeth, Nicky, Angie, Nancy, Julia, Carla, Maribel, Katherine, Gladys, Cinthia, Jimena, Estefany, Laura, Amanda, Janeth, Ana, Cristina, Marilyn, Yomira, María, Sara, Diana, Viviana y todas las que ya no están con nosotras.

Referencias:

Código Orgánico Integral Penal. (2014).

Fundación Aldea. (2021). http://www.fundacionaldea.org/noticias-aldea/primermapa2021

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

Sociedad indígena, política y la CONAIE

0
Imagen destacada Inkarri Kowii
Inkarri Kowii articulista La Disputa

Es común escuchar que la CONAIE es la estructura de gobierno de los indígenas. En este sentido, sería la representante legítima de todos los individuos quienes conformamos la sociedad indígena. ¿Es así? ¿La CONAIE es el gobierno de la sociedad indígena?

Raymond Aron en su obra Democracia y Totalitarismo menciona que, una de las particularidades de la política es la organización del gobierno, la autoridad y el ejercicio de la misma; adicionalmente, entiende a la política como el campo de competencia por el poder. Aron delimita por un lado la política en tanto policy, entendiendo a esta como los programas, planes de acciones o acciones de un individuo o un grupo de individuos para la resolución de un problema o de la totalidad de los mismos, y como politics, el campo en que rivalizan individuos o grupos quienes buscan conseguir el poder para implementar sus políticas (policies).

En la CONAIE existe un documento conocido como el “Programa político” de 1994, ha sido completado en dos ocasiones, pero que en lo sustancial no ha sido modificado. Quien sea electo como presidente de esta organización no puede salirse de este programa (policy), ni modificarlo, sino cumplirlo y en todo caso, radicalizarlo, pero no cambiarlo.

En ese sentido, en la política dentro de la CONAIE no existe una competencia de programas, que en definitiva es una inexistencia de competencia de ideas para resolver los problemas de la sociedad indígena. Existe una competencia de personas que pelean por implementar el programa. Eso habría que analizarlo posteriormente o ¿Por qué realmente pelean los interesados en ese espacio de poder? Por otro lado, los líderes y simpatizantes de la CONAIE pretenden hacer pasar su programa político como el que deseara el conjunto de la sociedad indígena. Pero esto no puede ser, veamos por qué.

Raymond Aron para estudiar los sistemas políticos propone entenderlos a partir de regímenes de partidos múltiples y de partido monopolista. Una de las características del primero es la existencia y el respeto por la competencia. La CONAIE ha logrado confundir el debate publico y se ha posicionado como la legítima representante de la sociedad indígena y del movimiento social indígena. En realidad, es una entre varias.

Philipp Altmann en su estudio, bien señala que, a lo largo de la Historia del movimiento indígena ha existido una competencia entres tres organizaciones: CONAIE, FENOCIN, FEINE.  El mismo autor en el 2011 señala que la representación de esta organización alcanza el 45% de la población indígena, mientras que la FEINE alcanza un 30%.  Es decir que ni siquiera agrupa a la mayoría de indígenas. Sin embargo, ha logrado posicionar la idea de ser su único representante.

Aron sostiene que, lo más sano e idóneo es que exista competencia en el campo político, la cual se produce en base a las diferencias de programas (policies), intereses, y filosofías de individuos agrupados por la compartición de intereses e ideas, y por lo mismo esto queda descartado. Todos los individuos confluyen en un mismo programa, todos los grupos que se puedan aparecer de la misma manera.

En el caso de la CONAIE, los individuos interesados en hacerse del poder deben conseguir el apoyo de los representantes de las organizaciones de segundo grado, quienes a su vez representan a un conjunto de comunidades. En sí mismo, no existe una competencia de intereses de individuos o grupos de individuos. Al no existir una competencia de programas, dudo que se pueda llamar un proceso de competencias. Existe un consenso en cambiar a un representante cada cierto tiempo para la implementación de un programa. La estructura está diseñada de esta manera.

La base de la CONAIE no es el individuo sino la comunidad, y este diseño limita la competencia de ideas. Si no perteneces a una comunidad, si no cuentas con su aval o de una organización de segundo grado, entonces no puedes participar. Esta lógica se ha expandido tanto, que incluso para aplicar a fondos o becas destinados a pueblos indígenas, debes tener el aval de una organización o comunidad. ¿Qué pasa con los individuos que ya no están en comunidades, son representados bajo este esquema? ¿Qué pasa con las organizaciones que no se constituyen en base a la estructura comunitaria? ¿participan?

Parecería que el diseño elimina la competencia y que además sus líderes tienen conciencia de esta estructura para su propio beneficio. Reciéntenme, en la coyuntura de las movilizaciones indígenas del Ecuador en octubre de 2021, el coordinador de Pachakutik anunció un acuerdo con el gobierno donde lograba el compromiso de la actual administración para el congelamiento de los precios de los combustibles, a lo que Leonidas Iza, presidente de la CONAIE, amenazó con la aplicación de justicia indígena a quienes habían participado en esa negociación.  

Desde el inicio de su gestión, Iza declaró, que toda la estructura de Pachakutik debía responder al programa de la CONAIE. Además, hizo pública la intención de que la institucionalidad existente dentro del Estado este bajo el control de la esta organización, así lo dijo respecto de la Secretaría de Educación Intercultural Bilingüe. Es decir que todo espacio de representación y consecución de intereses de pueblos indígenas, bajo la lógica de Iza, debe estar bajo el control de la CONAIE. Los otros espacios no pueden tener iniciativa propia. Más allá de los deseos individuales de control de Iza, creería que esto sucede por el diseño de la CONAIE.

Existe una clara y peligrosa confusión al entender a la CONAIE como el órgano de gobierno de quienes conformamos los pueblos y nacionalidades indígenas, donde se confunde que los intereses de una organización son los intereses de la sociedad indígena.

La CONAIE poco a poco ha logrado posicionar el discurso de ser ellos la organización legitima que defiende la voluntad y deseos de los indígenas, lo cual tiene cierta similitud con lo dicho por los partidos marxistas que se auto consideran los legítimos y únicos representantes de los obreros y del proletariado. Por tal razón, quienes no confluyen con el programa de la CONAIE son traidores del movimiento. La idea de traidores o disidentes es una marca ideológica del partido monopolista, en la medida en que buscan confundirse con la sociedad misma.

Así logran posicionar la idea que estos traidores no son del partido o su programa, sino de la sociedad en su conjunto. Aron señala que el partido monopolista siempre procurara mostrarse ser uno solo con la sociedad, sin divisiones, es lo que se escucha una y otra vez dentro de la CONAIE. Y en tanto una sociedad nunca es homogénea, siempre habrá personas con otros intereses y posturas, que serán calificados debido a la estructura organizativa e ideológica como traidores.

La CONAIE es una organización, está en todo su derecho de tener un programa que la rija, sin embargo, no es la representante de la totalidad de los individuos indígenas, y funciona más bien como un gremio, pero que, en ningún caso puede representar a la compleja heterogeneidad de individuos indígenas, ni tampoco, autocalificarse como la estructura de gobierno de la sociedad indígenas, y mucho menos imponer un programa ideológico a dicha sociedad.

En definitiva, la estructura misma de la CONAIE no permite la competencia de ideas, intereses y filosofías distintas. Su manejo discursivo y político advierte de semejanzas con lo que Raymond Aron caracteriza como régimen de partido monopolista, donde el principal peligro es confundir una organización con la sociedad a la que dice representar.  

En el análisis se debe empezar a diferencia a la sociedad indígena, el movimiento social indígena, a la organizaciones y partidos de mayoría indígena, a los individuos y las organizaciones comunitarias, para comprender el complejo mundo indígena.

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

Reformas electorales. Receta perfectible para mejorar el sistema de partidos

0

Reformas electorales Reformas electorales

La Corporación Participación Ciudadana y un grupo de expertos electorales presentaron el pasado lunes a la opinión pública, una propuesta seria de “Reforma al Sistema de Partidos y Movimientos Políticos” del Ecuador, la misma que contiene doce puntos de discusión para el debate nacional.

Sin lugar a dudas, en el país urge una reforma electoral seria. Que fortalezca y delimite el ámbito de acción y participación de partidos y movimientos, y corte de raíz la dispersión y el aventurerismo político que en la actualidad promueve el Código de la Democracia bajo el argumento laxo de la promoción del derecho a la participación, que hasta la fecha deja como resultado más organizaciones políticas (250) que cantones; muchas de ellas –la gran mayoría– estructuras de papel creadas con principios filosóficos, ideológicos y programas poco ingeniosos y redundantes (parafraseados de partidos foráneos), cuyos propósitos son: adecentar las hojas de vida de sus fundadores y candidatos, y recibir recursos del Estado para la promoción de advenedizos carentes de representatividad.

Sin embargo, para conseguir esto, no basta únicamente con redefinir el alcance territorial de los partidos (ámbito nacional) y movimientos (ámbito provincial), pues el cambio en la reglamentación electoral debe ir acompañado de requisitos más estrictos para mejorar la calidad de los candidatos y, por ende, de la representación política.

A través de una nueva reforma electoral se debe exigir la permanencia (afiliación) mínima de dos años comprobados a los miembros de las organizaciones políticas, para que estos participen de manera activa en los procesos de democracia interna (elecciones primarias) y, consecuentemente, disputen un puesto en las directivas de los partidos y movimientos, así como en la conformación de las listas para las distintas dignidades de elección popular. Durante este mismo tiempo (dos años) los afiliados -y potenciales precandidatos y candidatos- deberían recibir cursos y talleres de capacitación en los que certifiquen –previa evaluación– conocimientos mínimos en temas como: democracia y régimen político, parlamentarismo, manejo de la normativa constitucional, oratoria, derechos humanos, género y diversidades, medioambiente, economía y desarrollo. Los cuáles tendrían que contar con el acompañamiento y aval del Instituto de la Democracia del CNE, pues este instituto por ley se financia con el 30% del total del Fondo Partidario Permanente de las organizaciones políticas.

¿Por qué son importantes estos cursos y talleres de capacitación para los afiliados, potenciales precandidatos y candidatos? Porque de esta manera, se podría evitar que las deficiencias académicas, la improvisación política y las interpretaciones antojadizas de la Constitución generen un ambiente de inestabilidad, como ocurrió en los últimos días con el Informe que presentaron los legisladores de mayoría (UNES y Pachakutik) que integran la Comisión de Garantías Constitucionales de la Asamblea Nacional respecto a su “investigación” sobre el caso “Pandora Papers”.

En otro aspecto, la creación de padrones de afiliados nacionales y provinciales por cada organización política resulta novedosa, pero deja algunas inquietudes. ¿El manejo del padrón será de uso exclusivo de los partidos y movimientos o también del CNE? ¿Cómo garantizar su manejo prolijo? ¿En qué medida la creación del padrón de afiliados evitará que continúen apareciendo ciudadanos que, por fuera de su voluntad, constan como miembros activos de distintas tiendas políticas? La propuesta del padrón de afiliados debe ir acompañada de un sistema en línea para que los ciudadanos no solo conozcan si están en los registros de un determinado partido o movimiento político, sino también para que puedan solicitar su desafiliación e inicien las denuncias respectivas por el uso arbitrario de su firma.

Respecto a la propuesta que plantea que los partidos políticos tengan la obligación de destinar un porcentaje del fondo partidario para la formación política de las mujeres, esta debe ampliarse a los jóvenes (hombres y mujeres) y diversidades sexuales. En el caso de la participación política de las mujeres, se debe llegar a acuerdos con las organizaciones políticas para que estas no sean “designadas” a encabezar las listas en localidades en donde sus partidos y movimientos no tienen acogida, pues se las estaría condenando al fracaso. Mientras que en lo referente a la aplicación de la cuota del 25% de jóvenes de 18 a 29 años en la conformación de las listas para las elecciones pluripersonales, se debe explicitar cómo se distribuirá ese porcentaje que –al momento- no consta en el Código de la Democracia. La propuesta de varios colectivos de jóvenes es que ese 25% se desagregue en 13% para candidatos principales y 12% para suplentes.

Los errores (conceptual y de interpretación) de la persona que leyó los resultados del conteo rápido de la primera vuelta electoral del 7 de febrero, no guardan relación con el trabajo eficiente del equipo que estuvo a cargo de recolectar y sistematizar los datos de una muestra estadística de 2.425 juntas receptoras del voto. En tal virtud, se debe debatir a profundidad sobre qué tan pertinente es quitar la responsabilidad del CNE en este procedimiento para los siguientes procesos electorales. ¿Qué hay detrás de esto? ¿Quién o quiénes están deseosos de manejar este tema? ¿Por qué no fomentar acuerdos de cooperación y alianzas entre el CNE, la sociedad civil y la academia para que el conteo rápido se fortalezca sin que el Órgano Electoral pierda esta facultad?

Esta propuesta de reformas electorales liderada por la Corporación Participación Ciudadana no es un parche ni un remiendo, tampoco un experimento o una apuesta para justificar su sola presencia. Las posibles reformas al sistema de partidos políticos son perfectibles y abren un debate nacional en el que nuevos rostros esperan involucrarse, ya que la política –como toda actividad- también demanda una renovación. No obstante, debido al momento de crisis política y económica que atraviesa el país hay inquietudes que no se pueden dejar de hacer. ¿En qué medida la propuesta de una nueva reforma electoral está dentro de la agenda de prioridades de los legisladores o incluso del mismo Gobierno Nacional? ¿Hasta qué punto el cambio parcial de autoridades en el CNE puede incidir en el tratamiento o no de las reformas propuestas por Participación Ciudadana y el grupo de expertos electorales? ¿La propuesta de una nueva reforma electoral puede convertirse en el eje de una macro reforma política o esta se verá anclada como relleno a la posible consulta popular que convoque el régimen?

La reforma electoral es un tema de fondo. ¿Será que al Gobierno Nacional, a los legisladores, al propio Órgano Electoral y a las organizaciones políticas les interesa?

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa


Reseña sobre Las cruces sobre el agua de Joaquín Gallegos Lara

0
Imagen destacada Fernando Endara
Fernando Endara escritor de La Disputa

Las cruces sobre el agua

La masacre de los obreros del 15 de noviembre de 1922 en Guayaquil es quizá, proporcionalmente, una de las mayores represiones militares en contra de civiles del Siglo XX; es también el “bautismo de sangre” de la clase obrera ecuatoriana.

Las víctimas que reclamaban mejores condiciones laborales y económicas en un contexto de pobreza y marginación no eran únicamente obreros, también había artesanos, gremios de panaderos, carpinteros, ferrocarrileros, comerciantes, cacaoteros, entre otros trabajadores.

 Este episodio histórico, uno de los más recordados en nuestro país, fue mitificado e inmortalizado en la novela “Las Cruces sobre el agua” escrita por Joaquín Gallegos Lara, integrante del famoso “Grupo de Guayaquil”, “los cinco como un puño”, uno de los grupos más importantes de la literatura ecuatoriana; conformado junto a José de la Cuadra, Demetrio Aguilera Malta, Alfredo Pareja Diezcanseco y Enrique Gil Gilbert.

Gallegos Lara nació en 1909 en el seno de una familia de clase popular; a los 13 años, en la bisagra de la niñez-adolescencia fue testigo presencial de la masacre de1922. Estos recuerdos e imágenes impregnaron su conciencia de un profundo compromiso social, que se tradujo en militancia en el partido comunista y en la publicación de varias obras literarias de reivindicación obrera/artesanal con un marcado anhelo de justicia social. 

En 1930, publicó el volumen de relatos “Los que se van”, junto a los narradores Demetrio Aguilera Malta y Enrique Gil Gilbert; obra primigenia y experimental, donde la denuncia social se cruza con las vanguardias europeas para producir cuentos violentos, realistas y maravillosos que retratan los dramas cotidianos del hambre, la injusticia y la miseria de un grupo campesino: los montubios, habitantes rurales del Litoral. “Los que se van” anuncia también la presencia de tres voces nuevas y distintas en el panorama guayaquileño. Gallegos Lara fue el menos prolífico y el que tardó más en publicar su novela insigne, quizá porque su vida fue un continuo enfrentamiento político e intelectual desde la trinchera, la barricada, la calle, el periodismo y el relato de izquierdas.

Gallegos Lara publicó “Las cruces sobre el agua” en 1946, como un testimonio de la resistencia heroica de los obreros guayaquileños, en un periodo tardío de la efervescencia del realismo socialista. Los cuentos y novelas de inicios de la década de los 30 se ambientaban en contextos rurales y campesinos, sin embargo, la ambientación fue cambiando progresivamente hasta arribar a la urbe. “Las cruces sobre el agua” es mucho más que una novela de denuncia social, es la novela del Guayaquil urbano de inicios del Siglo XX con un brote de “peste bubónica, los tranvías tirados por asnos, las primeras salas de cine, los trabajos, el desempleo” (Adoum 1984 p.45), los niños jugando entre chaparrales y morros, los astilleros, las fábricas, la desigualdad, la injusticia. Los personajes no son estereotipos, “no están hechos desde el comienzo, se van formando” (Adoum 1984 p.46).

Alfredo Baldeón, el zambo protagonista, emerge niño entre las sombras nocturnas de una covacha con vista a los cerros del Chongón. Lo acompañamos en su dura infancia: la madre Trinidad regresa a su natal Durán, dejándole al cuidado de su padre Juan Baldeón, que cae enfermo apestado; pero que, por fortuna, logra recuperarse. Juan vuelve a casarse y se establece como panadero, en tanto Alfredo crece en compañía de su mejor amigo Alfonso Cortés. Llega la adolescencia, el descubrimiento, el primer viaje. El llamado de la carne, el almizcle, la pasión; nuestros protagonistas descubren que “el mundo es maravilloso: el cuerpo de las mujeres, un misterio atrayente, cálido. Conociéndolo, acariciándolo ¿qué importaba morir?” (Gallegos Lara 1990 p.192).

Baldeón y Cortés forman una entrañable amistad, signada por la diferencia, mientras Alfredo decide ir a Esmeraldas, a combatir en las guerras civiles; Alfonso ingresa a estudiar la secundaria en el colegio “Vicente Rocafuerte”. Sus caminos, como en toda buena amistad, vuelven a juntarse una y otra vez. Comparten el trajín de la batalla y el estudio agotador hasta llegar a la madurez, hasta hacerse hombres, guayacos, hermanos.

Estos primeros capítulos, además de ser deliciosas páginas costumbristas, funcionan como una novela de aprendizaje: un Bildungsroman cuyo destino final, ejemplificado en los tres viajes de Alfredo Baldeón, es la movilización social, la consigna, la bandera roja, la bayoneta, el sacrificio y la muerte.

Al poco tiempo, Alfredo y Alfonso se descubren impotentes en medio de la depravación de la crisis política y social generalizada, agudizada por la baja de los precios internacionales del cacao y un gobierno que se negaba a negociar con su pueblo. Mientras Alfredo pasó del frente de armas a la fábrica, al taller y a la panadería como su padre; Alfonso estudió la secundaria, aprendió música y consiguió un trabajo de amanuense mal pagado. Superada la adolescencia sentaron cabeza, las pasiones furtivas dieron paso a un amor racional, responsable, que pensaba en el futuro en medio de levantamientos populares, huelgas y represión.

Una vez conocemos los dramas de los personajes principales y secundarios, Gallegos Lara introduce seis estampas o retratos de personajes nuevos que sirven para disolver a los protagónicos y conducirnos hacia un desenlace polifónico, en donde surgen diversas escenas que como en un acto coral suceden al unísono y nos precipitan al destino de cada personaje: el 15 de noviembre de 1922. Esta técnica hace que las imágenes de la matanza aparezcan ante el lector una y otra vez, “como debió haberles parecido a los testigos presenciales, repetirse a cada instante o repetirse interminablemente” (Adoum 1984 p.46).

En las “Cruces sobre el agua”, los sucesos cotidianos se conectan con el acontecer nacional, los personajes inventados se mezclan con personajes basados en personas reales como el propio Alfredo Baldeón. El panadero Alfredo Baldeón fue la primera víctima real de la masacre de 1922, cayó asesinado en medio de un disturbio en una panadería; Gallegos Lara le devolvió una vida literaria repleta de amor, humor y ternura.

Por supuesto, la novela fue motivo de numerosas interpretaciones, desde quienes la enaltecen como un ícono que rescata un episodio trágico de la clase obrera, hasta quienes la desprestigian por las convicciones políticas de su autor o por el inadecuado uso histórico de su material. Varias advertencias: a pesar de que la novela es programática, propagandística e ideológica, posee numerosos méritos literarios e incluye hermosas descripciones de los paisajes de Guayaquil, su urbe y sus habitantes de inicios del Siglo XX.

“Las cruces sobre el agua” no es un retrato fidedigno de la Historia, es una obra literaria y por tanto, toma elementos de la Historia para volverlos Literatura; si se precisa un acercamiento más exacto a los hechos de aquel 15 de noviembre, conviene indagar en datos y fuentes historiográficas. De todas maneras, se debe recordar que la historia no siempre recoge el sentir de los caídos, para eso está la Literatura, la memoria, los relatos. Que esta novela sea un contrapunto, una versión, una cara de la moneda, la más comprometida con los trabajadores asesinados.

Para Gallegos Lara, escribir, crear, pensar, era una responsabilidad política que debía ejercerse únicamente para el abrigo, amparo y protección de los más necesitados. Su postura radical, sin embargo, fue (es) un pequeño lastre para algunos de sus compañeros de generación que decantaron sus caminos por las vanguardias viscerales, por lo que, fueron duramente criticados.

Controversias aparte, nadie puede negar la calidad y el legado artístico, literario e intelectual de Gallegos Lara, en vida fue un militar constante a favor de su pueblo; aún con sus piernas inútiles y sobre la espalda de Falcón, se batió en la calle a puño limpio, a pistola y a pedradas; compartió sus sueños con Nela Martínez, quién terminó su novela “Los Guandos”. Escribió algunos cuentos memorables y una novela: “Las cruces sobre el agua”, un verdadero clásico de la Literatura de realismo socialista de nuestro continente.

Años después de la masacre del 22, Alfonso Cortés regresó a su querella, contempló el manso Guayas, divisó una serie de cruces adornadas con flores flotando sobre la ría; eran, le dijeron, ofrendas en memoria de los caídos, de aquellos sacrificados que fueron arrojados para que se los tragaran las aguas. El pueblo guayaquileño guardó luto por años, conmemorando el trágico suceso año tras año, arrojando sus ofrendas al río, recordando a los ausentes con esperanza y con el sueño eterno de un mejor mañana. Leed a Gallegos Lara, cien años después.

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

15 de noviembre de 1922- Masacre Obrera en Guayaquil

0
Ilustración de la tradición de arrojar cruces y coronas para recordar a las víctimas del 15 de noviembre de 1922. Fuente: Twitter @MarcoAnibal
Ilustración de la tradición de arrojar cruces y coronas para recordar a las víctimas del 15 de noviembre de 1922. Fuente: Twitter @MarcoAnibal
Fotografía del Río Guayas. Fuente: http: https://www.ultimasnoticias.ec/

Esta fecha conmemora a las víctimas de la masacre obrera en Guayaquil que se dio el 15 de noviembre de 1922. Hace 99 años, la historia de la lucha obrera en Ecuador se vio marcada por un trágico escenario. Varios obreros fueron asesinados, mientras reivindicaban sus derechos laborales en las calles.

Debido a la I Guerra Mundial (1914-1918), la Economía en todo el mundo había entrado en crisis y Ecuador no era una excepción. El pueblo ecuatoriano demandó al gobierno la rectificación de las medidas financieras. Sin embargo, no obtuvieron resultado alguno. En consecuencia, las movilizaciones iniciaron en octubre de 1922.

Los empleados ferroviarios de la estación de Durán salieron a las calles reclamando sus derechos por condiciones laborales dignas y mejores salarios. El punto más crítico fue la primera semana de noviembre, cuando trabajadores de la Empresa de Luz, Fuerza Eléctrica y de Carros Urbanos exhortaron al gobierno que les dieran una solución a sus demandas. Poco a poco se unían a la lucha otros sectores obreros y de trabajadores.

Entre los puntos más importantes que los trabajadores solicitaban eran: mejoras salariales, aplicación de la ley que establecía una jornada laboral máxima de 8 horas, la cuál se había aprobado en 1916, y el anuncio de 30 días previos en caso de despido.

Las manifestaciones obreras se mantuvieron, mientras en Guayaquil no había servicio de luz y los mercados se encontraban desabastecidos. La Confederación Obrera del Guayas no mantuvo el control de la situación y la huelga general se hizo más fuerte el 13 de noviembre.

Represión de la Fuerza Pública

Las cruces sobre el agua - LAPALABRABIERTA
Ilustración en representación del 15 de noviembre de 1922. Fuente: https://www.lapalabrabierta.com/

El 15 de noviembre de 1922, la situación se tornó más peligrosa, pues los oficiales de la Zona Militar de esta Plaza decidieron reprimir a los manifestantes sin haber recibido órdenes adecuadas del Ejecutivo.

El 14 de noviembre, el presidente José Luis Tamayo envió un telegrama al general Enrique Barriga Larrea, quien era jefe de la zona militar de Guayaquil. Este telegrama decía: “Espero que mañana a las 6 de la tarde me informará que ha vuelto la tranquilidad a Guayaquil, cueste lo que cueste, para lo cual queda Ud. autorizado”.

La mañana del 15 de noviembre, contingentes militares adicionales ingresaron a Guayaquil, al mismo tiempo los manifestantes iban llenando las calles. Debido a un conflicto ocurrido en una panadería donde el dueño no deseo unirse a la huelga, varios huelguistas fueron detenidos. Uno de ellos fue asesinado por la policía. La víctima fue Alfredo Baldeón y su historia se encuentra en el libro “las cruces sobre el agua” de Joaquín Gallegos Lara.

En la tarde del mismo día, los trabajadores iniciaron una marcha pacífica desde la Clínica Guayaquil. La movilización se realizaba para pedir, a través de mediadores, que se liberaran a los compañeros detenidos en esa mañana. Entre 5 000 y 30 000 personas se habían unido a la marcha y se produjeron disturbios en ciertos puntos. Con la orden del gobernador para la liberación de sus compañeros, los huelguistas se dirigieron al cuartel de policía.

Primeros disparos – Masacre Obrera en Guayaquil

Según explican los historiadores Óscar Efrén Reyes y Efrén Avilés de Pino, mientras los manifestantes avanzaban a la locación, sus ánimos se iban intensificando debido a los discursos de los líderes sindicales. Esta actitud se fortaleció cuando se masificó la noticia de que existían actos de represión por parte de la fuerza pública. De acuerdo con una carta escrita por el sacerdote Carlos D. Cobo en abril de 1923, en medio de las movilizaciones, un grupo de manifestantes en la calle Olmedo desarmó a un policía y a 14 militares, quienes custodiaban una mesa electoral. Este suceso, para Miguel Ángel Leal en su texto, produjo los primeros disparos.

Según Metro Ecuador, cuando los huelguistas llegaron al cuartel entre los que habían niños, niñas y mujeres, los policías dispararon contra ellos. pues supusieron que el pueblo planeaba tomarse el cuartel. Posteriormente, más de 2 000 militares armados se unieron a los policías y dispararon sin descanso contra los participantes de la marcha. Frente a la desesperación de los ciudadanos, varios acudieron a saquear locales comerciales con el objetivo de encontrar armas y herramientas para poder defenderse y protegerse. Mientras que otros trataban de ayudar a sus compañeros.

Muchos obreros y trabajadores fueron rodeados y asesinados alrededor de la ciudad, a las afueras de plazas, almacenes y viviendas. Los intentos de los ciudadanos por defenderse de la Fuerza Pública fueron inútiles, de tal manera que no hubo registro de bajas en el ejército.

Alejo Capelo, líder sindical y testigo de los hechos, relata que aparentemente civiles de clase alta se unieron a los militares y atacaron con disparos desde sus casas a los manifestantes. Según el relato de Capelo, estas mismas personas aplaudieron el actuar de la fuerza pública. mientras recorrían las calles marcadas con sangre de las víctimas.

Incontables víctimas

Fotografía de los pobladores colocando las cruces en conmemoración a las muertes ocurridas en la masacre de obreros.
Fotografía de los pobladores colocando las cruces en conmemoración a las muertes ocurridas en la masacre obrera.

No existe un registro oficial del número de víctimas, algunas fuentes dicen que fueron un centenar de muertos. Mientras que otras cifras más altas llegan hasta 500 personas. No obstante, historiadores y medios de prensa afirman que el número de víctimas se acerca al millar. Esta complicación se debe a que muchos de los cuerpos fueron enterrados en fosas comunes, bajo control de la misma Fuerza Pública.

El escritor guayaquileño Joaquín Gallegos Lara corroboró que los militares no permitieron el acceso de los familiares a estas fosas, por ende no hubo reconocimiento de cuerpos. Además, relata que algunas personas todavía se encontraban con vida, sin embargo, el mismo ejército impidió que se les brindara ayuda. Otros cuerpos levantados fueron arrojados en camiones al Río Guayas, así lo denunció el diario El Universo el 18 de noviembre de ese año.

Posterior a la masacre, al gobierno siguió un juicio penal en contra de los manifestantes sobrevivientes, responsabilizándolos de los actos violentos. El juicio llegó solo a etapa sumarial. Por otro lado, José Abel Castillo, director de El Telégrafo, fue desterrado y se vio obligado a exiliarse en Alemania por condenar la masacre a través de una editorial.

Importante recordar de la Masacre Obrera

Image
Ilustración de la tradición de arrojar cruces y coronas para recordar a las víctimas del 15 de noviembre de 1922. Fuente: Twitter @MarcoAnibal

Conmemorar y hablar de estos eventos históricos, brindan un panorama de todos los obstáculos que la ciudadanía tiene que superar para lograr sus derechos. Es fundamental tenerlos en cuenta, pues nos permiten ver más allá de lo que tal vez en ese tiempo se veía. Muchos de los ciudadanos desde una posición de privilegio consideraban que el actuar de la Fuerza Pública era correcto. Actualmente, se reconoce que en realidad los obreros y trabajadores exigían lo que por ley los empleadores estaban obligados a cumplir. A través de la historia, la militancia y movilización social ha trascendido a cambios dentro de las leyes. Hacen visibles las necesidades y problemáticas de una población.

Salir a las calles, es luchar por una causa, arriesgarse a una reacción por parte del Estado en contra de un derecho, que es la libertad de expresión. Han pasado 99 años de la masacre obrera, no obstante la historia de represión y el estigma hacia la militancia no ha cambiado mucho.

Para rememorar esta fecha y a las víctimas, se creó la costumbre anual de lanzar cruces y coronas en el Río Guayas.

Mi pañuelo verde hace historia

0
Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes
Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes

Pañuelo verde Pañuelo verde Pañuelo verde Pañuelo verde

El aborto en casos de violación es una deuda estatal con las mujeres, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual en el país.

El reconocimiento de derechos sexuales y reproductivos de mujeres, niñas y adolescentes avanza pausadamente en el país, siendo la sentencia emitida por la Corte Constitucional del Ecuador el pasado 28 de abril de 2021, sobre el fondo de los artículos 149 y 150 numeral 2 del Código Orgánico Integral Penal, una clara muestra de los cambios que vivimos.

Y es que, para las autoridades, resultó imposible ignorar las voces de organizaciones de la sociedad civil, mujeres, feministas, personas sexo diversas e instituciones que insistieron en el pedido de inconstitucionalidad de estos artículos, que vulneraban de frente los derechos de miles de mujeres, niñas y adolescentes, negándoles la posibilidad de decidir sobre sus propios cuerpos.

En su sentencia la Corte Constitucional del Ecuador, también estableció la inconstitucionalidad de las penas privativas que iban de seis meses a dos años, para las mujeres gestantes como producto de una violación que decidían abortar, y para quienes intervinieran en el proceso, criminalizando a las víctimas, negándoles su derecho a desarrollar una vida digna.

Así mismo, estableció que la Defensoría del Pueblo elabore una Ley para la interrupción voluntaria del embarazo por violación, documento normativo que fue construido con la participación activa de organizaciones sociales, feministas, mujeres y expertos en la materia, entregado el 28 de junio en la Asamblea Nacional.

Este órgano de justicia constitucional tomó una decisión histórica que marcará un antes y un después en las vidas de mujeres víctimas de violencia, que por largo tiempo han buscado acceder al aborto -al menos-por violación.

Esta disposición, incidirá directamente en la criminalización del aborto en el país, pues según un informe de Human Rights Watch, entre 2014 y junio de 2019, la Fiscalía General del Estado “presentó cargos por presunto aborto consentido en 286 casos”. Por su parte, el Consejo de la Judicatura señaló que contaba con 99 casos resueltos y 122 en trámite.

Los casos de las mujeres que se presentan en este informe, muestran claramente el impacto negativo en sus vidas, primero por la falta de garantías que ofrecen los operadores de salud, quienes sin lugar a dudas violaron el secreto profesional en todos los casos, sin permitirles acceder a una defensa adecuada, y levantando juicios de valor en primera instancia, aun sin conocer los verdaderos motivos por los cuales, el aborto se estaba dando.

La criminalización del aborto lo único que ha provocado es seguir estigmatizando un acto, que ocurre todos los días en lugares clandestinos, sin las debidas medidas de seguridad, poniendo en riesgo la vida de cientos de mujeres. Cuando el Estado debería brindar todas las facilidades para que se lleve a cabo el procedimiento, cumpliendo con los protocolos adecuados, pero, sobre todo, respetando el derecho de las niñas, adolescentes y mujeres al acceso a servicios de salud de calidad y con enfoque de género, conforme lo señala el artículo 32 de la Constitución de la República del Ecuador.

“Las niñas son niñas, las niñas no son madres.”

Sumado a todo ello, solo durante el 2020, 1.631 niñas entre 10 y 14 años dieron a luz en Ecuador, según datos del Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos – INEC. Estas cifras son fáciles de interpretar, si nos basamos en el artículo 171 del Código Orgánico Integral Penal que señala “todo acceso carnal con penetración a una menor de catorce años es violación”, no queda lugar a dudas, estos embarazos son producto de violencia sexual, y pudieron impedirse con la aplicación de un aborto.

Con todo esto, ¿por qué sigue siendo tan difícil comprender que el acceso a un aborto seguro y gratuito en casos de violación se trata de una medida, por más adecuada para las víctimas de violencia? Sigue siendo un misterio para muchas de nosotras que, nuestra sociedad llame “asesinas” a quienes tomaron esta decisión, pero proteja -en varios casos- a los responsables de tanta violencia.

Puede ser, porque seguimos opinando desde nuestro privilegio, sobre realidades muy alejadas de las que vivimos a diario, que ocurren en cualquier parte del país, en sectores rurales, afectados por la falta de acceso a la educación, salud o justicia; situaciones endurecidas por factores como la pobreza, marcando profundas desigualdades en entornos tan cercanos y lejanos a la vez.

“Asesinos, asesinos son ustedes, las que mueren en abortos clandestinos son mujeres.”

El Estado, tampoco ha adoptado el papel que le corresponde para prevenir la violencia basada en género, a pesar de contar con una Ley para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres promulgada en 2018, que entre otras cosas señala ejes de prevención, atención y protección, que no son cumplidas por las instituciones involucradas.

Y es que el acceso a un aborto legal, seguro y gratuito en casos de violación como primer paso permitirá que las víctimas accedan a parte de una reparación necesaria y que, además es una obligación de un Estado indolente, con una agenda lejana a nuestras prioridades; que, además, no ha encontrado el mecanismo adecuado para proteger a las niñas, adolescentes o mujeres víctimas de la violencia estructural, en ningún ámbito, ya sea este público o privado.

Hoy por hoy, las mujeres ya no tenemos miedo de denunciar, incluso a costa de dejar atrás nuestra propia intimidad, con tal de que nuestros agresores reciban condenas justas y las víctimas, un trato digno. Somos más fuertes, y ya no estamos solas, tomarnos el espacio público para visibilizar nuestra lucha fue el primer paso, ahora ¿quién puede detenernos? Seguramente nadie…

Desde el feminismo, llevando con orgullo nuestros pañuelos verdes, seguiremos exigiendo reparación y justicia para las víctimas de violencia sexual en el país, para que las autoridades recuerden para quien trabajan; y, para que la sociedad no olvide que la violencia, es el enemigo número uno.

“La maternidad será deseada o no será”.

Referencias:

Código Orgánico Integral Penal. (2014).

Constitución de la República del Ecuador. (2008).

Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Cifras – INEC. (2020). https://bit.ly/2YJkHsi

Human Rights Watch. (Julio de 2021). “¿Por qué me quieren volver hacer sufrir?” El impacto de la criminalización del aborto en Ecuador. ISBN: 978-1-62313-921-6

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

- Advertisment -