jueves, febrero 5, 2026
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Emprendedurismo cultural: la “libertad” al servicio de un neofascismo social

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Carlos Lima

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Desde el 2015, con la caída del precio de los combustibles y las materias primas en el mercado internacional, se puede observar cómo se acentúa en las cifras un progresivo y sostenido deterioro multidimensional en las condiciones objetivas y subjetivas de vida de la mayoría de la población, acompañado de una creciente desigualdad, hasta llegar a la actual situación de crisis social.

Los grupos económicos de poder no solo no se han visto afectados, incluso han aprovechado la “oportunidad histórica” de la pandemia para acelerar la implementación de medidas que los consoliden como elites.

A medida que los ingresos del Estado se han ido reduciendo, las medidas de ajuste neoliberal que se han impuesto son más drásticas y las campañas político-culturales más intensas que, en conjunto, buscan naturalizar las inequidades y fragmentar los tejidos sociales. Todo esto independientemente del tinte político del gobierno de turno.

Frente a esto, pareciera que en el sector popular se ha instalado un ambiente de desesperanza, que se rinde ante esta imponente ola de dominación que avanza sin ningún obstáculo, pues hasta parece haber disgregado la fuerza del más importante hecho de resistencia plebeya de nuestros tiempos, como fue el paro de Octubre del 19. Donde la lucha entre las clases dominantes y las dominadas se había expresado con mucha claridad.

Pareciera que, a un importante sector de los dominados les hace mayor sentido práctico el proyecto histórico de las cosas y el capital, que en la actualidad se vende como única opción, para el cual no importa si las necesidades son creadas, si ante las carestías se justifica una lucha a muerte por la sobrevivencia, si las personas y la naturaleza son convertidas en una mercancía más, si la libertad es instrumentalizada, etc.

Es así como el esclavo moderno se siente libre, cómodo y sofisticado cuando se explota a sí mismo y estigmatiza a quienes podrían exigir mejores condiciones de vida. Se siente libre cuando se somete ante un poder superior teológico, que le autoexige evidenciar prosperidad y lo seduce haciéndole vivir como iniciativa propia: la optimización de sus energías y emociones en función de un mayor rendimiento para el sistema; que a su vez le implica rendirse en el ejercicio de la vitalidad de su propia libertad: una verdadera terapia de shock sobre la salud mental de la sociedad.

Siente su fracaso y el de las clases empobrecidas como algo personal y no estructural: no rechaza al sistema, se rechaza a sí mismo y a los dominados. En vez de revolucionario se vuelve depresivo, con la libertad de exigir desde sus impulsos viscerales. Calma sus carencias mostrando una armadura de crueldad.

Por odio a los empobrecidos, siente que puede ejercer su libertad, justificando y exigiendo el asesinato de ladrones comunes, para complacer su deseo de seguridad y exige la protección de una autoridad anónima, que le implica una superioridad moral conservadora.

Es quién exige que se garantice la criminalización de las mujeres empobrecidas que deciden abortar y el asesinato a las personas empobrecidas que han cometido un delito. Demanda que un presidente, que impunemente delinque evadiendo impuestos, sea quién indulte a un policía que asesinó con más de 12 tiros por la espalda a dos ladrones comunes.

Si le parece que un robo es causal de asesinato, es porque ha interiorizado radicalmente un mundo que pone al capital y a las cosas por sobre la vida y los vínculos. Con el sentido emprendedurista de “no sacrificar la libertad ante la seguridad” se está legitimando socialmente la presencia autoritaria de un Estado-delincuente, como el de México o Colombia, justamente sacrificando la libertad ante la seguridad.

La extrema derecha siempre ha buscado instrumentalizar las pulsiones viscerales, proponiendo algo que sólo da la apariencia de solución, frente a problemas profundos que ellos mismos han causado. Lo más cercano a esto es lo que ha hecho la política socialcristiana en Guayaquil (Durante el gobierno de León Febres-Cordero, por ejemplo).

Implementan/ron políticas neoliberales (ajuste a la inversión social, privatización de bienes públicos, flexibilización laboral, liberalización de la economía, cultura consumista, banal, del “sálvese quien pueda”, etc.) que, por ejemplo, convirtieron a Guayaquil en el cantón con mayor desigualdad social y mayor índice delincuencial.

Crean desigualdad, esta a su vez aumenta la delincuencia, ganan elecciones con un programa neoliberal y populista punitivo, y se repite el ciclo. Con el discurso de ‘abatir a la ínfima porción podrida de la población, se legitimó la violencia política a los dirigentes y al tejido de organizaciones sociales que se opusieron a las medidas neoliberales.

Asimismo, con un discurso populista punitivo, que instrumentaliza una sensación visceral de la “libertad”; actualmente, se busca legitimar una futura violencia política a la protesta social. No perdamos de vista cómo a las múltiples masacres en las cárceles le sucedieron los decretos de estado de excepción cuando se avecinaban protestas ante la creciente precariedad en las condiciones de vida.

Para quienes estamos construyendo un proyecto histórico de los vínculos y la vida; la instrumentalización de la libertad desde un neofascismo cultural, territorial y mediático debe implicar también un auto llamado de atención.

No podemos poner todos nuestros esfuerzos libertarios en una vía democrática electoral, sino ante todo en la construcción de tejidos sociales de democracia viva, pero además descolonizando nuestras interrelaciones de poder. Debemos modificar dinámicas de funcionamiento que impliquen castigo, temor, manipulación, culpa, centralización de información y decisiones, barreras a la autocrítica y a los diálogos asertivos, medidas punitivas, etc. Sin reproducir una epistemología patriarcal y reactualizando a nuestros tiempos una ética matrifocalizada.

La historia de la pérdida e instrumentalización de libertad es a la vez la historia de la pérdida de la ética y los valores sociales del orden matriarcal, que no permitían la concentración de los bienes, ni las decisiones comunes y de cómo la mujer ha perdido su posición en la Historia. Abriendo camino para la colonización y dominación de más sectores, esferas y relaciones de la sociedad.

El capital no es resultado natural del desarrollo económico, es resultado de un proceso histórico – político de cosificación de las relaciones de poder (que inicia con el paso de una sociedad matrifocalizada a una patriarcal), sin el cual no hubiese sido posible que en un momento determinado el capitalismo, gracias a su fuerza concentrada y jerárquica de poder, utilice la economía para apropiarse del plusvalor y los excedentes socialmente producidos.

La institucionalidad del sistema económico del capitalismo fue posible porque, ya se habían establecido reglas y normas que ya no se basaban en las de la ética de la sociedad matrifocalizada.

El Capitalismo no es solo Economía, es ante todo poder. Para quienes pugnamos por un proyecto histórico de los vínculos y la vida, es igualmente importante tanto la repartición equitativa de los bienes comunes, como la manera en que libremente se elige la satisfacción de las necesidades: libertad-igualdad como un solo cuerpo.

Debemos evidenciar, como desde este lado (nosotros) se construyen los tejidos colectivos que hacen realmente posible la expansión de la propia libertad; y necesitamos programas, organización y los mecanismos para desarrollarla.

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

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La taza de café

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Álvaro Peña

La taza de café La taza de café La taza de café

El gélido viento de la fría mañana irrumpía la rendija de mi ventana como quien, invitándome a levantarme para empezar con la tediosa tarea de trabajar y entender el sentido que tenía este afán en mi cerrado y aislado mundo -producto de la excesiva soberbia que circundaba mi corazón, herido por tanto desamor-.

Eran las seis de la mañana, el sol tardaría ese día en salir, quizá porque los enamorados disfrutaban más aquel catorce de febrero con un tenue y sombrío día y él para no dañar aquel romántico espectáculo se mantenía oculto como testigo fiel de aquel sentimiento. En mi caso, era como un presagio que sentía cada vez que algo en mi vida iba a cambiar de manera rotunda y contundente.

De lo que sí estaba seguro es que ese día no sería como todos, porque no era un día cualquiera, era día de los enamorados y yo como loco enamorado de todo y de nada a la vez, sabía que ese día sería diferente. Esperaba el milagro, el que siempre ocurría cuando se presentaba esa fuerza regurgitante que encendía y quemaba mis entrañas que sólo los enamorados pueden dar fe sabiendo que algo va a pasar.

El olor a café mañanero que provenía de afuera hacía que mi mente divague la elección si tomar el mío propio o seguir a merced de esa penumbra y desazón que solo tu recuerdo me traía y con él, una gran desilusión. Sabía que estarías allí y que también el café formaría parte de ese romántico encuentro, como cada semana. Según lo acordado y que coincidentemente esta vez, sería un catorce de febrero. Que ironías de la vida. La distancia geográfica se hacía corta ante el deseo fulgurante y la pasión desorbitada, que despertaba el solo sentir tu aroma cerca.

Vanos fueron los intentos que realicé por describir tu meliflua presencia y plasmarla en un papel. La sensatez me instaba a que sólo la disfrute, pero yo quería hacerla inmarcesible con un poema, una carta o un signo, que llenen el vacío que dejaban tus días de ausencia hasta el próximo encuentro.

Decidí no trabajar ese día, me declaré enfermo. De verdad lo estaba, infortunadamente no había medicina que me curase, tu sola presencia espabilaba el desdén de vivir y de soportar esa vana ilusión. Seguir durmiendo fue la mejor opción. El día transcurrió como lo esperaba, con parsimonia y expectativa; las radios se empeñaban en romantizar el día al son de balada y bolero. Los saludos y mensajes para los enamorados solo prefiguraban mi encuentro contigo.

La tarde fue el espacio imaginario donde no habría más tiempo de espera sólo el tiempo de contemplar tu insólita belleza y de disfrutar del sabor de tus labios, que al igual que tu belleza, me fue imposible describirlo en palabras. Recordarlo solo incitaba mis deseos, que se veían ofuscados por la ironía de este furtivo encuentro es que dada su corta duración no podía ser disfrutado en su totalidad, porque la idea de pensar cómo soportar los siguientes siete días, hacía que todo se torne inútil. Ni lo uno, ni lo otro, no se podía vivir a plenitud, o sería tal vez porque se trataba de un amor prohibido cuyo precio era este.

Me arreglé sin vacilar y salí a tu encuentro. Las calles estaban copadas de rosas, regalos, globos y toda una gama de detalles que hacen del día de los enamorados una fecha especial. Las parejas de enamorados desfilaban las calles, todo era risas y algarabía.

Pasé por la chocolatería buscando tu chocolate favorito. Se había agotado. No tenía más opciones, porque los detalles conmigo, casi no se daban, opte por comprarte flores y llevarlas bajo el brazo, mientras el viento frío chocaba en mi cara y consumía muy a prisa mi cigarro. Tenía la confianza que el sabor amargo de la nicotina desaparezca con uno solo de tus besos, aunque sabía que odiabas que haga eso, sin embargo, la ansiedad me mataba y prefería correr ese riesgo.

Llegué al lugar de siempre, la misma mesa del fondo, donde la luz tenue hacía del lugar más romántico, la verdad era un escondite, no podíamos darnos el lujo de exhibirnos. El mesero como siempre llevó mi café, que era como el preludio de este encuentro, sin imaginar que esta vez sería más amargo que de costumbre.

Una nota en la servilleta junto a la taza de café terminaría con toda esta falacia llamada amor y de la cual me había estado alimentando muy mal las últimas semanas. – ¡se acabó, no más! – decía y como fondo de aquel tétrico mensaje, el rojo carmesí de unos labios que jamás volvería a besar, porque se terminó de una vez para siempre… 

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En la puerta

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Gabriela Ponce escritora de La Disputa

Sostengo los tambores,

con los latidos del corazón.


Camino en llamas,

coplas de fuego

wayra es la danza.


En la puerta,

tres noches y dos días

piedras de flama

susurran sus cantos de cuna.


El espíritu abuelo

trenza la historia

con coros de sol.


Mama quilla

cuenta cuentos

escondidos en la hoguera.


La semilla peregrina

en la puerta,

los guijarros son templos

que guardan los secretos de las lenguas perdidas.


En la puerta,

sostengo los tambores

sostengo los latidos del wayra corazón.

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La Disputa

Consulta popular. Tiempos inadecuados para el gobierno

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Alfredo Espinosa articulista La Disputa

Consulta popular. Tiempos inadecuados para el gobierno Consulta popular. Tiempos inadecuados para el gobierno Consulta popular. Tiempos inadecuados para el gobierno

Sería preocupante y peligroso que el presidente Guillermo Lasso circunscriba su intención de convocar a una consulta popular el mismo mes y día en que se realizarán las Elecciones Seccionales de 2023 y de consejeros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (tentativamente el 5 de febrero 2023).

Algunos dirán que este es el tiempo preciso para debatir la pertinencia o no de los temas y las preguntas a consultar. Incluso que puede resultar más económico para el Estado usar el contingente logístico que se tiene previsto para las seccionales e incluir una papeleta con las preguntas del gobierno.

Pero, lo que probablemente ocurra es que, más allá de la oposición legítima, los detractores de la democracia encuentren el momento oportuno para utilizar las elecciones como plataforma política en su afán de deslegitimar al régimen. Si esto es así, la esencia de la consulta y sus temas –todavía inciertos en su totalidad– quedarían relegados, sujetos a la manipulación de los candidatos de tarima y a los vicios propios de una campaña electoral con un vasto número de participantes (potencialmente 80.000 candidatos). De esta forma –sin que sea un juego de popularidad en términos formales– el mecanismo de la democracia directa se podría convertir –como ha ocurrido en consultas anteriores – en un espacio de aceptación o rechazo al presidente.

¿Se requiere una reforma al sistema de justicia del país? Por supuesto. Pero este cambio no debe ser sinónimo de un nuevo “manoseo al sistema judicial” para crear un traje a la medida de quien gobierna, sus potenciales aliados o de quienes aspiran gobernar. Lo imperioso es garantizar la independencia de la justicia con jueces probos y eficientes.

¿Se debe eliminar la facultad del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social para designar a las autoridades de control? Sí, pues el CPCCS no ha cumplido a cabalidad con esta función, la mayor muestra de ello es que ahora tenemos autoridades prorrogadas y procesos de renovación a medio camino. Una cosa es clara, el Consejo de Participación Ciudadana pasó de ser la agencia de empleos del correísmo a una institución prácticamente fallida. Para corregir esto se requiere de un cambio constitucional.

¿Es necesario reinstitucionalizar el régimen de partidos en el Ecuador? Sí. Participación Ciudadana presentó una propuesta sólida que posiblemente sumará nuevos respaldos de la sociedad civil y ojalá de las organizaciones políticas. La reforma al Código de la Democracia es un tema de fondo, al igual que limitar el número de partidos políticos y su proliferación. ¿Conviene incurrir en la bicameralidad? Habrá que analizarlo, porque una Cámara Alta (el Senado) compuesta bajo los parámetros actuales de la ley electoral sería un fracaso prematuro y una nueva desilusión para sus promotores, además trasladaría la fragmentación política y falta de gobernabilidad a un nuevo espacio.

A través de la consulta popular, posiblemente el gobierno logre baipasear temas como la reforma laboral y otros más que por la composición propia del parlamento son de nulo análisis, debate y tratamiento. Sin embargo, esto no garantiza el éxito y la aprobación del pueblo en las urnas. ¿Es conveniente abordar o no estos temas en una consulta popular? Si el gobierno llegara a perder su consulta, se estaría jugando demasiado, incluida su propia gobernabilidad y supervivencia.

¿Es conveniente arriesgar tanto cuando las condiciones políticas para hacerlo son poco favorables debido, entre otras razones, a que en la institucionalidad del Estado central permea con sumo beneplácito la presencia del correísmo? La reforma debe ser radical. La reingeniería del Estado es un proyecto necesario y ambicioso que no se puede contaminar con las lógicas propias de la elección de candidatos (nacionales o locales), muchos de ellos –la gran mayoría– con mínimos niveles de preparación política y más aún académica.

Si lo que se pretende es que los ciudadanos debatan a profundidad sobre la importancia de la consulta popular y el contenido de cada una de sus posibles preguntas, así como también que este anunció del gobierno salga del enclaustro del Palacio de Carondelet hacia la ciudadanía; el régimen tendrá la obligación de tender puentes de diálogo (abierto y público) con la sociedad civil y, desde luego, con las organizaciones políticas, sin que esto signifique sumar apoyos a la consulta a cambio prebendas, impunidad o incluso la formulación de preguntas confusas que promuevan la regresión solapada de derechos.

Para evitar escenarios adversos que desdibujen el espíritu de la consulta popular, el gobierno debe tener presente que este es un derecho político, que se ejerce cuando el Estado -al ser consciente de sus falencias- intenta solucionar temas de vital importancia para la institucionalidad del país, con el objetivo de enrumbarla democráticamente a través de la promoción y progresividad de derechos para el cumplimiento de los propósitos económicos, sociales y políticos de los ciudadanos.

Es ahí cuando el pueblo reafirma su autodeterminación en las urnas para construir con su criterio políticas públicas. Por ende, todo anuncio o iniciativa de consulta popular no puede ni debe estar sujeto a especulaciones, más aún cuando estas se generan a causa de las tendencias de Twitter y Tik Tok; ya que ninguna red social debería marcar la ruta para la formulación de la política pública en el país.

Si el anuncio de una posible consulta popular impulsada por el gobierno del presidente Lasso no es un distractor político y social, el régimen debe impulsar la suma de voluntades y acuerdos entre una multiplicidad de actores políticos, pero principalmente sociales; pues la consulta debe ser la máxima expresión del pleno ejercicio de una democracia deliberativa, no excluyente, libre de vicios autoritarios y republicana.

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Reseña de “Tras las huellas de Rumiñahui”

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Imagen destacada Fernando Endara
Fernando Endara periodista de la Disputa

Rumiñahui, formidable, aguerrido y valeroso es un mito patriota asociado a la resistencia indígena frente a la conquista española. La tradición, la pedagogía, el civismo y el indigenismo contemporáneo asignan un lugar importante al “Cara de Piedra”, en el panteón de héroes nacionales: pillareño, nacido en Huaynacurí, nieto del Ati-Pillahuazo, hijo de la Choasanguil y de Huayna-Capac, hermano de Atahualpa, general en la Guerra Civil del Tahuantinsuyo, bastión de la defensa del Reino de Quito.

Se cuenta que una erupción del Cotopaxi desbandó sus huestes en plena batalla en el páramo del Tiocajas, lo que le obligó a retirarse a Quito cargando los tesoros incaicos previstos para el rescate de Atahualpa, para después de prender fuego a la localidad, esconder las fortunas en algún inhóspito e inaccesible lugar en las faldas del monte Rumiñahui o en algún sitio de los misteriosos Llanganates.

Numerosas leyendas se tejen en torno a estos acontecimientos: mito, tradición e historia se juntan para producir una amalgama difusa y caótica. Es por eso que, el libro “Tras las Huellas de Rumiñahui” escrito por Tamara Estupiñán, especialista en Historia Republicana y Colonial del Ecuador, y publicado en 2003 con el auspicio del “Banco General Rumiñahui”, es un faro a la hora de analizar la producción histórica e historiográfica sobre este personaje para evitar caer en errores previos: descontextualizar al líder indígena mitificándolo en héroe o tirano.

La obra de Estupiñán tiene varios aciertos: 1) utiliza una estrategia metodológica mixta que combina la reconstrucción cronológica con el análisis riguroso de cada una de las fuentes e informantes para evaluar el conocimiento y la veracidad de los textos producidos por conquistadores, cronistas e historiadores en su contexto temporal, social y político; 2) una revisión profunda y crítica de fuentes documentales, de archivo y representaciones visuales; 3) la cronología, que en sí misma es una labor exhaustiva y un aporte valiosísimo a la historiografía nacional; 4) la definición del espacio geográfico de actuación de Rumiñahui y la creación metodológica de las categorías: Quito-aborigen para referirse al sitio actual de la ciudad de Quito, Quito-inca, para aludir a las naciones y pueblos bajo el régimen de Atahualpa, y, Quito-Chinchaysuyo para hablar de la parte norte del Tahuantinsuyo; y, 5) una interpretación crítica de los acontecimientos que contrasta con la historiografía previa, y que busca desmitificar al héroe (o traidor), sentando las bases para un debate de amplio espectro, alejado de intereses políticos partidistas, pueblerinos y/o patrioteros.

La tesis que defiende “Tras las Huellas de Rumiñahui”, como estudio historiográfico, es que: “Rumiñahui, como hecho histórico, fue un evento (y personaje) importante en la guerra que sostuvieron Atahualpa contra Huáscar y en la posterior conquista española de Quito; […] en la historiografía, en cambio, se trata de entender cómo funciona la tradición escrita” (Estupiñán, 2003, pág. 15), es decir, cómo cambia y como se constituye la imagen contemporánea que tenemos de Rumiñahui. El capítulo primero nos lleva a la génesis histórica del “Cara de Piedra”, en un ambiente de guerra, conquista y desintegración.

La autora nos presenta algunos de los textos más antiguos en donde se menciona a Rumiñahui: el testimonio de Cristóbal de Mera de 1534, resulta la primera fuente documental que lo menciona. Para Estupiñán, la figura de Rumiñahui, desde su origen, estuvo desproporcionada, se le atribuyeron destreza y valor en las batallas; pero también se le imputó de sanguinario y de comedor de carne humana. Esta primera historiografía americana, generada por los testigos presenciales (iletrados quizá) de la conquista, fue conformada en el clima de la guerra: los acontecimientos se sucedieron de forma violenta, rápida, imprevista e imprevisible ante unos observadores intrépidos, alucinados y enceguecidos por el oro, que escribieron y/o narraron con el ánimo inflamado por la avaricia y las pasiones, con poca dimensión histórica, dejando un mar de confusión, desconocimiento y contradicciones.

El capítulo segundo analiza la producción historiográfica generada durante la colonia. En esta etapa se produjeron a grandes rasgos dos corrientes distintas: por un lado, los cronistas oficiales que se interesaron en justificar y legitimar como hazañas las acciones de los conquistadores para gloria de España y su Rey, esta tendencia fue duramente criticada por Bartolomé de las Casas; por otro lado, los cronistas de la cronología inca que, preocupados por la pérdida de la memoria colectiva en torno al pasado andino, recogieron y reconstruyeron el origen, el desarrollo y la expansión del imperio de los Incas.

Por supuesto, también existieron cronistas enfocados en describir las maravillas de la naturaleza del ande y/o enfocados en estudiar las costumbres y las lenguas de los amerindios. A estas investigaciones históricas, se suman los registros y los archivos del cabildo de Quito, entre los que se cuentan diversos juicios y testimonios de los pobladores que piden o justifican haberes en virtud del servicio prestado a la corona durante la conquista. Un panorama complejo de fuentes que Estupiñán ordena y escudriña con esmero para ofrecer uno de los argumentos que sostiene su tesis: durante la colonia, la historiografía convirtió a Rumiñahui en tirano, perdió su dimensión histórica y terminó por conjurar los peores vicios y maldades.

Para Tamara Estupiñán, los cronistas oficiales: Fernández de Oviedo, López de Gómara, y el contador Agustín de Zárate -en tanto hombres de Estado al servicio del Rey- justificaron y legitimaron la conquista española, dignificando a los conquistadores al revestir su accionar de valores morales y religiosos, en tanto que la resistencia, encabezada por Rumiñahui, fue planteada como la antagónica presencia del maligno en forma de actos crueles y fratricidas.

Para estos 3 autores, en la visión de Estupiñán, Rumiñahui encarnó al diablo, puesto que cometió atrocidades contra los de su propia estirpe y contra los españoles, se negó a entregar el supuesto tesoro recogido en el Reino de Quito para la liberación de Atahualpa, secuestró a los hijos de Atahualpa para exterminar la descendencia real y erigirse desde la tiranía, como el líder de un imperio derrotado antes de la batalla. Engañó a Illescas (Quilliscacha), y a traición, después de un banquete, lo asesinó a sangre fría y fabricó un tambor con su piel para intimidar y consolidar su dominio. Según esta versión, la conquista española se realizó para castigar al tirano Rumiñahui y socorrer a los Cañaris que pedían ayuda.

Otro cronista oficial fue Pedro Cieza de León, cuya historia: “La Crónica del Perú”, recién se encontró y divulgó completa en 1979. Esta obra supera con creces a las anteriores, la narración no está encaminada a demostrar la superioridad moral y religiosa de los españoles, sino que indaga en las consecuencias de un conflicto bélico y cultural caracterizado por las diferencias en la otredad. En ese sentido, Cieza de León incorporó más datos sobre los actores indígenas, nombres, costumbres, la geografía andina, entre otros.

En estos textos de Cieza de León se aprecia una dimensión humana de Rumiñahui, es un tirano sí, por asumir el poder de manera ilegítima; pero es también un diestro cacique con altos dotes de inteligencia en estrategias militares, un valiente soldado que defendió con su vida lo que creía justo: su tierra y sus costumbres. Cieza de León leído desde Tamara Estupiñán, buscó la conciliación resaltando lo mejor de ambos bandos, por eso en su relato de la batalla del Tiocajas no hubo vencedores ni vencidos, por eso destacó la ambición desmedida de los extranjeros que los llevó a guerrear entre sí, y planteó como salida: la rendición de los locales en virtud de la superioridad tecnológica de los invasores.

Sin embargo, pese a este intento por recobrar el personaje de Rumiñahui en su contexto histórico, los cronistas de la cronología india lo mitificaron de nuevo al construir una visión distorsionada, perversa, negativa y exagerada del líder. Tamara Estupiñán centra su análisis en el inca Garcilaso de la Vega, en Juan de Betanzos y en Felipe Guamán Poma de Ayala. Estos cronistas enfocaron sus escritos en los incas y en otros pueblos que habitaron los Andes. Por ello, el énfasis de sus relatos está en la guerra civil del Tahuantinsuyo más que en la conquista española, se dignifica a los líderes y a los guerreros incas menos a Rumiñahui.

Los “Comentarios Reales”, toda vez que su autor el inca Garcilaso de la Vega se consideraba heredero cuzqueño, se ensañó con Atahualpa y los quiteños. Las acciones de Rumiñahui se perfilaron como una carnicería humana que incluyó a vírgenes, poblados inocentes y niños. Asimismo, Guamán Poma de Ayala ilustró y describió a quince heroicos capitanes indígenas a quienes revistió de uniformes e implementos militares, con excepción de Rumiñahui, a quien tachó de traidor y fue dibujado con mirada sedienta, mientras abría el estómago de una víctima.

Juan de Betanzos, cuya obra recién se descubrió y publicó en 1987, por otro lado, ayuda a esclarecer algunos acontecimientos en torno al conflicto entre Huáscar y Atahualpa y a la conquista española. Toda vez que encontró una fuente inmejorable, su propia esposa: doña Angelina Ocllo, que cuando fue adolescente fue seleccionada para ser la piviguarmi (mujer) de Atahualpa y estuvo presente en el momento de su captura y ejecución en Cajamarca. Doña Angelina -cuyo nombre indígena fue Cuxi Yupangue- fue tomada por Francisco Pizarro como concubina y a la postre terminó casada con Juan de Betanzos.

El tercer capítulo del libro: “Tras las Huellas de Rumiñahui” analiza la historiografía producida en los Siglos XIX y XX, en donde la  visión negativa y exagerada de caudillo persistió gracias a las investigaciones del Padre Juan de Velasco. Su obra: “Historia del Reino de Quito en la América Meridional”, retrató el comportamiento aborrecible de Rumiñahui quien, teniendo ocasión de ayudar y salvaguardar la vida de Atahualpa, decidió traicionarlo con la intención de usurpar el trono.

Velasco escribió en el contexto de la ilustración, cuando la Revolución Francesa puso en tela de juicio el sistema político vigente, por eso su obra respaldó a la monarquía. Por eso para Tamara Estupiñán, Velasco se empecinó en probar que antes de la llegada de los españoles al Reino de Quito, las civilizaciones andinas vivían en una monarquía legítima (la de los quitus y los shirys), que se fusionó con otra monarquía legítima, la de los incas; y que fue, violentamente interrumpida, no por la llegada de los españoles, sino por la traición de Rumiñahui que rompió la línea de sucesión ocasionando un vacío en el poder, que permitió la sucesión de los españoles por vía de la Realeza.

Con la independencia y la creación del Estado-Nación, la obra de Velasco se convirtió en la fuente autorizada sobre el pasado aborigen y colonial del Ecuador, los siguientes historiadores siguieron fiel o parcialmente su versión. Pedro Fermín Cevallos redimió levemente al “Cara de Piedra” y lo ascendió al grado de General; Federico González Suárez, aunque atacó desde la arqueología la existencia del Reino de Quito, siguió los datos de Velasco y repitió las crueldades imputadas a Rumiñahui añadiendo un dato que sería de vital importancia para el futuro.

Siguiendo como fuente a Juan de Castellanos, el único que había escrito que Rumiñahui tenía un gran peñol en Píllaro por fuerte, González Suárez asoció la resistencia indígena al poblado (cantón) de Píllaro, lo que desató la conversión del traidor en héroe. En el cuarto capítulo de su obra, Tamara Estupiñán desarrolla otro de sus argumentos: la metamorfosis que transformó al tirano en General, al comedor de carne humana en defensor del suelo patrio.

Fue José María Coba Robalino, historiador pillareño, quien propuso por primera vez para la historia y la historiografía en su “Monografía General del Cantón Píllaro”, publicada en 1929, una línea materna de ascendencia para Rumiñahui enfocada en los líderes aborígenes pillareños: el Ati-Pillahuazo y la Mama Choasanguil, cuya hija, Nary Ati habría contraído nupcias con Huayna-Capac, siendo por tanto, Rumiñahui medio hermano de Atahualpa, legitimando así la sucesión de la monarquía y exaltando la heroica resistencia indígena.

Coba Robalino utilizó como fuentes la obra de González Suárez y los relatos orales del cacique Pablo Tituaña de Huaynacuri(Píllaro), que alegaba ser descendiente del Ati-Pillahuazo, y que sus abuelos habrían escrito una obra sobre los Reyes de Píllaro que se quemó porque unos enemigos incendiaron la casa. Aunque la veracidad de la fuente oral de Coba Robalino es dudosa, esta propuesta histórica fue aceptada porque respondía a dos demandas sociopolíticos de su época: la inclusión de los pueblos indígenas/aborígenes/andinos en la construcción nacional (y la visibilización de las injusticias que muchos de estos hombres y mujeres sufrían), y la defensa de la soberanía estatal, que se veía amenazada por las diferencias limítrofes con el Perú, que en contraste, se abría al mundo con el reciente  descubrimiento de Macchu Picchu.

Tamara Estupiñán entiende que Coba Robalino, al construir la historia de su pueblo Píllaro, de mi pueblo Píllaro, “puso sobre el tapete el drama que vivían los ecuatorianos a inicios del Siglo XX y forzó una genealogía local para exaltar a nuestros indios aborígenes”  (Estupiñán, 2003, pág. 82). Aunque Coba Robalino falsificó la estirpe de Rumiñahui, lo hizo para responder a una cuestión urgente: ¿Qué podía hacer Ecuador, ante la imagen de grandiosidad étnica peruana, cuando para el mundo nuestro país era algo ficticio? Podía volver a los orígenes más remotos y erigir un nuevo símbolo que represente una revaloración de lo étnico e infunda sentimientos patrióticos: Rumiñahui, héroe en la defensa de la soberanía nacional frente a la avaricia extranjera/cuzqueña/peruana/española.

La metamorfosis de Rumiñahui fue aceptada con vítores y aplausos, fue reproducida por los siguientes historiadores: Óscar Efrén Reyes, Gonzalo Rubio Orbe, que escribió una biografía sobre Rumiñahui, y la Enciclopedia de Historia del Ecuador de Salvat Editores. Únicamente Jacinto Jijón y Caamaño manifestó sus reservas a la versión de Coba Robalino. Lo cierto es que Rumiñahui se convirtió en héroe nacional y al poco tiempo se escribieron biografías y se estipularon fechas conmemorativas, se difundió su figura y sus hazañas hasta estampar su rostro y su nombre en billetes, ciudades, municipios, colegios, instituciones, bancos, entre otros.

Estupiñán critica la lectura de Rumiñahui como héroe nacional porque es excluyente con las mujeres, con los cañaris, con los pueblos de la Amazonía, de la Costa y de otras regiones no asociadas con el Quito-inca. Estupiñán demuestra que el personaje fue subordinado a los intereses particulares de los autores o de sus patrocinadores, primero se lo atacó en nombre de ideas religiosas y después se lo sacralizó por afanes políticos en función de la patria. Por supuesto, la historiadora propone su propia versión de los acontecimientos, cotejando datos y fuentes, y elabora, como ya se dijo, una amplia y detallada cronología a tener en cuenta al momento de abordar estos tópicos históricos.

El Rumiñahui histórico (de Estupiñan) no fue un tirano que se alzó traicionando a Atahualpa, pero tampoco fue un héroe nacional que peleó en defensa del suelo patrio, debido a que el Ecuador como Estado-Nación es una creación del Siglo XIX. Rumiñahui no nació en Píllaro, ni fue hijo de Hayna Capac, ni nieto del Ati-Pillahuazo, puesto que no existen documentos fidedignos que respalden esta genealogía, lo más probable es que haya sido de origen o ascendencia cuzqueña y que él o sus padres hayan llegado a Quito en calidad de mitimaes durante la invasión de Huayna Capac.  

Rumiñahui no defendió la patria, pero si resguardó a Atahualpa, a sus hijos y a su familia en la guerra contra Huáscar y en la defensa del Quito-inca. En ese proceso, se convirtió en el líder más representativo de la resistencia aborigen contra la conquista española. Rumiñahui no se resguardo en Píllaro, sino en los Sigchos, ni escondió ningún tesoro en los Llanganates en razón de que el oro, las joyas y los bienes recogidos de la recámara personal de Atahualpa fueron arrebatados por Ruy Díaz, uno de los colaboradores de Benalcázar.

Más allá de que varias ciudades y pueblos -en Ecuador y en Perú- se disputen el sitio de nacimiento de Rumiñahui, la obra de Tamara Estupiñan desmitifica al personaje y a la Leyenda del tesoro de los Llanganates, y en su proceso, arremete sin querer contra lugares como Píllaro, que forjaron su identidad local en torno a estos mitos.

¿Qué respuestas encontraremos como pueblo para resguardar y/o transformar nuestra identidad local? Como Pillareño, no me siento obligado a salvaguardar el historicismo del Rumiñahui pillareño, más bien soy partidario de la desmitificación, del debate amplio y de la contrastación de fuentes y criterios porque, en última instancia, el relato de Coba Robalino, certero o no; es mágico y envolvente, es Literatura, es mitología, es, por tanto, una piedra angular de la identidad pillareña.

Más importante que comprobar la veracidad de los relatos históricos, es el uso que se les da a estos relatos en el presente. Es por ello que considero peligrosa una visión mitificada e idealizada de Rumiñahui que, en el derrotero de la postmodernidad, puede encausar ideas y/o proyectos políticos exagerados, fanatismos e incomprensiones que a la postre, polarizan la sociedad y nos conducen al campo de batalla.

Que la obra de Tamara Estupiñán: “Tras las huellas de Rumiñahui” sea la primera piedra para un encuentro historiográfico que se interese en desentrañar nuestra historia, más que en implantar proyectos ideológicos, políticos y/o localistas.

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

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El séptimo arte y sus efectos

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Álvaro Peña articulista La Disputa

El séptimo arte y sus efectos El séptimo arte y sus efectos El séptimo arte y sus efectos

Fuente: Netflix

Censurar o ridiculizar la política, la sociedad, los personajes de la Historia o los acontecimientos de la vida diaria a través de la sátira hoy es una tarea bastante arriesgada, por un lado, el gusto por el arte no es el mismo que antes, y por otro lado, se ha desarrollado un sentido de susceptibilidad muy fuerte en las personas que frenan la libertad de expresar lo que sientes y piensas, en todo el sentido de la palabra. Tal es el caso del cine, de las historias que nos muestran o de la forma en que nos la cuentan.

El año 2021 fue muy bueno para el séptimo arte. “Dont look Up” o “No mires arriba” en español es una de las películas de las que se ha hablado mucho, ya sea por la forma en que satiriza la política internacional y la postura de los países dominantes y sus gobernantes frente a la calamidad social o, porque toca ese punto en el que el ser humano se ve atacado por su aletargamiento como especie racional con relación a su alteridad.

En esta ocasión me gustaría abordar algunos aspectos que el director y guionista Adam McKay toca en la película o que al menos, quiere captar en los espectadores. La historia narra el potencial choque de un cometa con el planeta Tierra y su extinción inminente ante tal evento, y cómo los entes de poder, tanto los gobiernos, políticos y empresarios poderosos pueden convertir de esta desgracia una oportunidad de ganar adeptos y dinero.

En política hay asuntos prioritarios: salvaguardar el bienestar colectivo y hacer de la justicia una práctica diaria, a través del poder público otorgado por el pueblo. La película muestra el empoderamiento de la mujer y sus efectos en la política, con humor y sarcasmo cómo llegar al poder y ganar adeptos por las decisiones que toman.

La campaña política generada en la historia es por determinar quién tiene la razón, si los que miran la verdad frente a los hechos que están ante sus ojos o, los que miran la verdad desde los ojos de quienes los gobiernan y esperan algo de ellos. Mantenernos cabizbajos, sin mirar más allá de nuestras narices es el objetivo de todo gobernante que quiere al pueblo ignorante para disfrazar la corrupción de un falso altruismo a través de los medios de poder.

En este sentido, los medios de comunicación juegan un papel muy importante en la película y en la vida real, porque son una muestra clara de la actual desinformación que está viviendo el mundo, dando a conocer lo que les conviene, disfrazando la verdad con toques humorísticos, falsos positivismos y una romantización de la vida real, que realmente dan pena. El objetivo por el que fueron creados ha cumplido su efecto, mantener al televidente alienado en lo que ellos quieren dar a conocer: la vida es una telenovela donde hay un príncipe azul y una princesa que se aman y se juran amor eterno. ¿No les parece conocido el escenario? En los medios de comunicación de nuestro país abundan las caras bonitas y los populistas ignorantes, pero muy poca calidad periodística. En eso la película tuvo muy acertada perspectiva, con las luces y los flashes que nos obnubilan el sentido común.

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Sumando a lo anterior, viene la parte que nos corresponde a todos los comunes mortales, los ciudadanos de a pie, y los que vivimos somnolientos ante la magia de la tecnología y el encanto del metaverso. Estamos más preocupados por el concierto de un reguetonero (Bad Bunny), por copiar el modelo de negocio de un magnate o admirando a los nuevos mesías que tienen alardes por vivir de forma extraterrestre (Elon Musk), o por poner el mejor filtro a nuestra foto y así ganar seguidores en las redes sociales (Influencers), que por hacer algo realmente que valga la pena y pueda ayudar al mundo a ser más sostenible, resiliente y empático.

La película muestra la mercantilización de la desgracia, la materialización del poder y la encarnación del ego en su máximo esplendor. No es de extrañar que en la pandemia se incrementaron los millonarios: los que vendieron y los que robaron a causa de la muerte y de la desgracia; como tampoco es de extrañar que la nueva normalidad esté plagada de escépticos y de crédulos: los que promueven la vacunas para salvaguardar la vida, y los que las detractan pensando en que nos hackearán nuestros sistemas por la introducción de chips cerebrales.

En fin, quizá la idea del director, guionista o productor de la película era sólo entretenernos sin aludir al sistema, porque se convertiría en su propio autocrítico al formar parte de la ingente industria cinematográfica y el streaming, pero los efectos que generó fueron realmente interesantes. Algunos catalogan la película como extremista, otros como aburrida, unos tantos como utópica y cómica; yo la catalogo como una historia interesante que te llama a pensar y a ubicarte en qué plano estás, si en los que defienden o en los que detractan.

Siempre lo he dicho, el arte -en este caso el cine- genera efectos y como diría Oscar Wilde: “Allí donde el hombre culto percibe un efecto, el inculto coge un resfriado”. Adicional al gusto cinematográfico que cada uno tenga, hay efectos que son muy difíciles de eludir, pero muy fáciles de escapar.  

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Ciudad azul

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Gabriela Ponce escritora de La Disputa

Poema Ciudad Azul Poema Ciudad Azul Poema Ciudad Azul

Azul

de acordes salvajes

la ciudad se imagina,

inagotable y legendaria.


Los dioses negros del Delta  Misisipi

cantan en las cantinas,

los hombres míticos de la Storyville

inventan con sus carraspeadas voces,

la blue note que trasmuta entre  humedad y  tabaco.


Este, su canto.

Esta, es su historia

es su caminar, sin pisarse

es su acople, sin tropiezos

cadencia y delirio

rito  y tono.


La disonancia es el culto

a los dioses errantes

que improvisan

en medio de una ciudad melancólica.

Aborto en casos de violación: por un derecho sin plazos

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Imagen destacada Gabriela Vivanco Collantes

Aborto en casos de violación: por un derecho sin plazos Aborto en casos de violación: por un derecho sin plazos Aborto en casos de violación: por un derecho sin plazos

Esta Ley construida por la Defensoría del Pueblo en conjunto con organizaciones de la sociedad civil, colectivos, mujeres, disidencias y otras actoras, tiene como principal objetivo: proteger los derechos de las niñas, adolescentes y mujeres víctimas de violencia sexual en el país.

Sin lugar a dudas, uno de los nudos más críticos ha sido la definición de plazos, que en su último borrador establece, para niñas y adolescentes menores de 18 años la interrupción voluntaria del embarazo podrá realizarse hasta las 22 semanas; y, para las personas gestantes mayores de 18 años, el plazo máximo sería de 20 semanas.

En el caso de niñas, adolescentes y mujeres con discapacidad mental víctimas de violación, se aplicará lo señalado en la Guía de Práctica Clínica “Atención del Aborto Terapéutico” del Ministerio de Salud Pública.

Las semanas de gestación serán verificadas por un profesional de la salud y si cumple con el plazo establecido, se procederá a realizar la interrupción del embarazo.

En otras legislaciones, no se establecen plazos, precisamente para no vulnerar aún más los derechos de las víctimas, quienes, en muchos casos, como ya ha sido comprobado, no se dan cuenta de su embarazo hasta que está muy avanzado, esto sucede con las niñas, adolescentes y mujeres más empobrecidas, habitantes de zonas rurales, sin acceso a servicios de salud y/o justicia, adecuados a sus realidades.

Establecer plazos anula la autonomía de las niñas, adolescentes y mujeres víctimas de violencia, limita su derecho a decidir sobre su propio cuerpo, y las orilla una vez más, a abortos clandestinos que ponen en riesgo sus vidas.

Es necesario aclarar que el aborto en casos de violación está despenalizado en nuestro país, conforme lo señala la sentencia No. 34-19-IN/21 y acumulados de la Corte Constitucional del Ecuador; así que, el debate no busca determinar si el aborto es permitido o no en casos de violación, sino, a establecer una ley libre de plazos, pues los acordados por la Asamblea, difícilmente se acoplan al contexto actual.

¿NO abortas? NO opines

En las últimas semanas, el debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo en casos de violación, ha estado cargado de imprecisiones y desinformación, que caen en lo absurdo, buscan silenciarnos y una vez más decidir por nosotras.

Escuchar a un Asambleísta, mientras desacredita a una compañera especializada en el tema, porque según él, su título de tercer nivel no está relacionado, es una muestra de la atrevida ignorancia de nuestros legisladores, que han puesto por delante sus creencias religiosas, cuando el debate sobre el aborto en casos de violación es técnico, de salud pública y no dogmático.

Y no solo nos desacreditan, también infantilizan nuestras opiniones, y llaman a conformar coaliciones por la vida, nada más absurdo en un país que defiende fetos, pero olvida que hay niños y niñas viviendo en la calle; y, cientos de ellos a espera de ser adoptados.

Del otro lado, están quienes detrás de un computador, nos juzgan solo porque sí. El “mansplainning” superó el límite, me han explicado más de mil veces, sobre las terribles consecuencias de un aborto, de cómo es posible que apoye el aborto cuando es matar a un ser humano, y me pregunto ¿Qué pasa con las víctimas? ¿y sus vidas? ¿y sus sueños?

Es incomprensible escuchar a hombres que desconocen sobre el tema, referirse a nuestros úteros como si se tratara de una competencia por demostrar quien sabe menos. Si bien, el debate debe ser diversificado, debe nutrirse con voces expertas, con mujeres que conozcan la problemática de cerca, y con hombres, aunque en menor medida, especializados en medicina, o teólogos con visiones más amplias.

Aún más doloroso, es que las propias mujeres, quienes en mi imaginario deberían sentir algo de empatía por las situaciones de violencia que viven nuestras hermanas, amigas y compañeras de lucha, defiendan una posición “provida”, o más bien “antiderechos”, basada en datos imprecisos o investigaciones no comprobadas.

Pero claro, hablar desde el privilegio, desde su burbuja de desconocimiento es mucho más fácil que investigar a profundidad las secuelas de la violencia sexual, señalar estadísticas claras sobre el número de víctimas en América Latina; o al menos, por decencia, tratar de comprender lo que significa para las víctimas, contar con una opción como el aborto, que les permitiría de alguna manera luchar con su dolor, mientras superan la tortura a la que fueron expuestas por sus agresores.

No estamos dispuestas a callarnos nunca más, ningún político o coalición por la vida limitará nuestras acciones por una ley que debe ser reparadora, enmarcada en la garantía del derecho a vidas dignas de las víctimas, quienes al final de cuentas reciben el golpe más duro, al ser revictimizadas sistemáticamente una y otra vez.

Convocadas en defensa de nuestros derechos

El 25 de enero los Asambleístas no estarán solos. Organizaciones de mujeres, colectivos, individualidades feministas y disidencias se convocaron en las afueras de la Asamblea, para conocer de primera mano lo que sucede en este segundo debate.

Esperamos que las y los Asambleístas recuerden su obligación de legislar en favor de los grupos más vulnerables, con quienes el Estado mantiene una deuda histórica.

Nosotras no le debemos nada a la Asamblea, pero ellos nos deben una Ley Justa y Reparadora, capaz de garantizar el derecho de las niñas, adolescentes y mujeres víctimas de violencia sexual a decidir sobre sus propias vidas.

No tenemos miedo a luchar por las víctimas aquí y allá, por nuestras muertas en abortos clandestinos, por las mujeres que no pudieron decidir. Por todas ellas, este es el momento preciso para cambiar la historia…

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

Referencias:

  • Defensoría del Pueblo. (2021). Proyecto de Ley Orgánica para garantizar el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en casos de violación. https://bit.ly/33BjmGN
  • Ministerio de Salud Pública. (2015). Atención del aborto terapéutico. Guía de Práctica Clínica. chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/viewer.html?pdfurl=https%3A%2F%2Fwww.salud.gob.ec%2Fdoodojyh%2F2016%2F09%2FAborto-terap%25C3%25A9utico.pdf&clen=707458&chunk=true
  • Observatorio Legislativo de Fundación Ciudadanía y Desarrollo. (2022). https://bit.ly/3K5D3GM 

El cuerpo

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Gabriela Celorio escritora de La Disputa

El Cuerpo

Leticia despertó, se encontraba atrapada en una habitación, un blanco monocromático invadía todo el espacio. Mientras varios cables estaban conectados a su cabeza; sentía sus pies y sus brazos, estaban helados, pero no los podía ver de ninguna forma…

Divisó una cámara que grababa su rostro desde el techo, sentía como el sudor bajaba por su cuello hasta su espalda, los escalofríos se apoderaron de ella sin cesar. La luz iba apagándose de a poco y gritó pidiendo auxilio.

Lo último que recordaba de la noche anterior era que Roxana -su colega y amiga- la bajó del taxi y la dejó en la cama. Roxana que era su mano derecha en el centro de investigación donde trabajaban, quería que esté cerca en ese momento de miedo…

Una voz de mujer empezó a hablarle, preguntó su nombre, su edad, su profesión, de pronto se veía contestando todo lo que le preguntaba.

Con los ojos desorbitados y en llanto preguntó ¿Por qué se encontraba en ese lugar?

-Leticia estás aquí porque fuiste elegida, todas las personas talentosas como tú deben ser inmortales y lo podemos lograr, ¿No te parece una genial idea?

-Quiero irme de este lugar, no quiero ser elegida para nada. Por favor suplicó.

-Lo sentimos Leticia, por favor relájate, esta es la última prueba.

En ese momento, un hombre se acercó a ella y le inyectó en el cuello, volvió a quedar inconsciente… Cuando despertó nuevamente en esa recámara cúbica, sintió que podía moverse, sus pies ya no se encontraban fríos, tampoco sus brazos. Aunque su cuerpo pesaba más de lo habitual, logró levantarse.

Primero levantó su torso para sentarse, la cabeza le daba vueltas, una manta cubría sus piernas y otras sus brazos. La puerta se abrió y entró Roxana -su amiga-.

-Roxana sácame de aquí por favor ¿Cómo me encontraste?

Pudo levantarse para ir a abrazarla, Roxana se apartó de ella, aunque tenía una gran sonrisa en el rostro, dijo de inmediato: ¡Esto es una maravilla! Por favor reúnan a todo el equipo, lo hemos logrado.

La cabeza de Leticia daba vueltas, porque no entendía que sucedía. Entraron al cubo cinco doctores y la miraban de pies a cabeza.

De pronto, Leticia se observó lenta y detenidamente, cada extremidad, cada parte de su cuerpo, y las lágrimas salieron. Sus piernas y brazos eran unas prótesis de hierro, estaban conectadas con sus arterias, tendones, huesos y músculos…

De inmediato, sintió mucho dolor en varias partes de su cuerpo, los objetos extraños que tenía como extremidades, se desgarraban, la sangre salía a chorros de la parte de su cuerpo que todavía seguía siendo humano, se torció y cayó al suelo. Leticia gritaba de dolor y espanto, lo sentía todo, sus sentidos recibían cada gota de sufrimiento y padecimiento…

Dos doctores levantaron lo que quedó del cuerpo de Leticia y ella escuchó cada una de las palabras que dijo Roxana: ¡Es un espécimen fracasado! Las pruebas fueron vagas, desechen el cuerpo…

Roxana se acercó al cuerpo destrozado y le dijo Adiós Leticia…

Incomodar por vidas dignas

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Incomodar por vidas dignas Incomodar por vidas dignas Incomodar por vidas dignas

“El amor que nos negaron, es nuestro impulso para cambiar el mundo”.

Lohana Berkins

Es difícil comprender algo, cuando decides ignorarlo o hacer de cuenta que no existe, sucede muy a menudo con temas considerados “tabú”, como cuando hablamos sobre las personas trans (transgénero, transexuales y travestis). 

Desde que tengo uso de memoria, resulta incómodo para más de uno, ya sea porque nos construyeron como parte de un sistema binario; o, porque nos resistimos a aceptar lo innegable; existen y siempre existirán.

Muchos ni siquiera comprenden a fondo quiénes son, las luchas que han emprendido en defensa de sus derechos; y, como en la actualidad, siguen incomodando a quienes perciben su libertad de ser, como un mero capricho, algo fuera de lo común, que les resulta molesto. 

Vivimos en un mundo que nos etiqueta desde que nacemos, eres hombre o mujer, rosa o azul, no hay términos medios, ni espacio para matices, pero en la práctica, al menos para quienes intentamos comprender de qué se trata, nos encontramos con un espectro mucho más diverso, con espacio para tantos géneros como sean necesarios, dónde las diferencias no tienen importancia; y el paraguas de igualdad nos ha puesto un reto aún mayor, hacerles entender de una u otra manera que su libertad no limita la nuestra.

Hablemos de derechos….

 “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Así lo señala el artículo Nro. 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, pero más allá de lo que dice el papel y de los avances innegables para garantizar los derechos de todos y todas, la realidad pinta muy diferente, más aún, si no cumples los parámetros de lo “aceptable”.

Y precisamente para garantizar el respeto a los derechos de cada persona, ha sido vital considerar la identidad de género como eje fundamental para su aplicación. Término que según los Principios de Yogyakarta es “la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento”.

Acá, encontramos la categoría trans o transgenerismo que de acuerdo con la OEA se refiere a “la no conformidad entre el sexo biológico de la persona y la identidad de género que ha sido tradicionalmente asignada a este. Una persona trans puede construir su identidad de género independientemente de intervenciones quirúrgicas o tratamientos médicos”.

De hecho, a nivel internacional reconocen el derecho de las personas a “reivindicar la identidad de género, el derecho a la libre expresión de la identidad y el papel del género, el derecho a determinar y modificar el propio cuerpo, y el derecho a un servicio médico competente y profesional”, como lo afirma la Declaración Internacional de los Derechos de Género.

Por su parte, los colectivos y movimientos trans en Ecuador han realizado un amplio trabajo para lograr el reconocimiento de derechos para la comunidad. La despenalización de la homosexualidad en 1997 es un hito importante dentro de su lucha, que les permitió ser reconocidos como sujetos de derechos.

Es así, que, al llegar el referéndum a la Constitución en 2007, los movimientos trans centraron su lucha específicamente en el derecho a la identidad de género, a la libertad estética; y, en la búsqueda de una legislación adecuada a la realidad actual que sancione la discriminación y los delitos de odio por razones de orientación sexual e identidad de género.

Pero, la nueva Constitución expedida en 2008, no desvanecería la discriminación contra las personas trans en sus hogares, lugares de trabajo o centros educativos; para lograrlo se requiere un trabajo mucho más profundo, encaminado a fortalecer –o construir de cero- políticas públicas con enfoque de género, y a transformar el “chip” conservador tan arraigado en nuestra sociedad.

Lamentablemente, en Ecuador no existe información actualizada sobre sus condiciones de vida, acceso a cupo laboral, educación; mucho menos, estadísticas sobre casos de discriminación o violencia.  

Las diversidades son parte de la realidad, llenando cada espacio, siendo protagonistas de sus propias vidas, escribiendo otras historias, aun así, siguen negándoles acceso a espacios públicos, generando eventos discriminatorios y con una carga de transfobia que, para mí, es difícil de explicar.

Transfobia que incomoda

En 2013, la Convención Interamericana contra el Racismo, la Discriminación y toda forma de Intolerancia, por primera vez “reconoce, garantiza, protege y promueve el derecho a la no discriminación por identidad y expresión de género”.

Al parecer nuestra capital avanza en el reconocimiento de derechos, pero ciertos hechos que ocurren más seguido de lo que parece, siguen reforzando esta idea negativa sobre las personas trans, colocándoles en el centro de una discusión que nunca termina: ¿garantizar sus derechos o vulnerarlos? Pues aparentemente, vulnerar sus derechos es mucho más fácil, que intentar siquiera conocerlas.

Una clara muestra de aquello fue lo ocurrido en los exteriores de la Basílica del Voto Nacional en Quito, que dan cuenta de la absurda ignorancia de quienes se llaman a sí mismos por sus títulos académicos, pero son incapaces de comprender que las personas trans existen y seguirán existiendo a pesar de su limitada manera de ver el mundo.

Este acto de transfobia que no es nada más que el miedo, odio o incomodidad que provocan las personas trans -bien sea en un espacio público o privado-, generó como era de esperarse una ola de comentarios a favor y en contra que, alimentadas por la mirada sesgada de algunos fundamentalistas, destilaron odio puro a través de redes sociales.

La respuesta fue enérgica, el colectivo trans desplegó la bandera del arcoíris con todo orgullo en la Basílica, no como un acto de irrespeto, sino más bien de reivindicación de sus derechos, haciéndose notar. Recordándonos que su presencia siempre retumba, siempre vive.

Después de todo lo ocurrido, lo que más llama la atención, es que, en un estado laico como el nuestro, asuman que ese porcentaje que profesa la religión católica tiene más peso -independientemente de la cifra- que quienes fueron discriminadas solo porque a alguien (x) le pareció que no podían estar en ese lugar.

El exigir sus derechos, no las convierte en delincuentes, créanme cuando digo que no lo son, por el contrario, las hace más fuertes, son voces potentes que no callarán nunca más, decididas a mostrarse con furia. 

Rebelarse al sistema, ser parte de las disidencias, las hizo incómodas a las miradas incrédulas que colmaron la marcha trans del 20 de noviembre, y que por años las han invisibilizado a plena luz del día.

Pero se veían tan cómodas consigo mismas, parecíamos no estar aquí, sino en algún otro lugar, donde nadie -por al menos unas horas- se atrevía a decirles quienes debían ser. Sus voces son poderosas, hacen que su lucha se sienta con fuerza.

Caminar a su lado, me permitió verlas diferente, sus demandas son tan justas como las de cualquier otra persona, pero superan por mucho la capacidad de un Estado sin políticas claras en el ámbito.

Aliados: el privilegio de acompañar

Estos actos de discriminación y transfobia, que, por cierto, suceden todos los días, pero de maneras menos visibles, me dejan preocupada, no sólo por la falta de empatía que demuestran los involucrados, sino, por los argumentos que se exponen para justificar lo injustificable, porque el odio es odio, no importa si quieren hacernos creer lo contrario.

En este punto, los aliados también somos parte del cambio, es primordial comprender nuestro papel, nosotros no estamos para legitimar sus acciones, más bien somos acompañantes en la lucha. Defendemos sin miedo, intentando comprender que su camino ha sido muchísimo más complicado que el nuestro; y, que no podemos remediarlo, pero las queremos, abrazamos y acompañamos en su día a día, por un mundo donde el respeto no se limite al género.

Esto no lo comprendes de la noche a la mañana, alguien te inspira a sumarte al cambio, a comprender que la diversidad no es una etiqueta más, ni un color… es una sonrisa, un abrazo o el cariño de quienes comparten el camino, al menos de momento.

Sigo aprendiendo que cada persona es un mundo diferente y que estas diferencias que tanto hemos reforzado no son más que fantasmas en nuestra cabeza, que nos han hecho perder el norte, olvidando que al final del día, somos la misma esencia en presentaciones variadas.

Admiro cada paso que han dado, porque sé que su esencia cambiará el mundo. Cada uno de ellas y ellos, son una historia que esconde una lucha de derechos, que no terminará mientras no comprendamos que las vidas trans importan, la niñez trans existe, sus nombres y pronombres son válidos, y ya.

Mira a tu alrededor, y pregúntate ¿Cuán diferentes somos?, ¿por qué no podemos ser iguales? La respuesta está en nosotros y de ella dependerá si podemos vivir en paz respetándonos unos a otros, o si, por el contrario, seguiremos reforzando esta absurda idea de sentirnos poderosos, mientras más humillamos a quienes no consideramos “nuestros iguales”.

Y sólo para aclarar, no necesitan nuestra aprobación para ser o sentir y no tienen por qué negociar su dignidad, ni el espacio ganado hasta ahora.

“Si me quieres, quiéreme trans”

Nota aclaratoria: este artículo no promueve un lenguaje sexista y está de acuerdo con el uso del lenguaje inclusivo. Pero no utiliza los pronombres el/la los/las o les, para evitar posibles confusiones.

El medio de comunicación no se responsabiliza por las opiniones dadas en este artículo.

La Disputa

Referencias:

Kaleidos. Breve cronología en la reivindicación de los derechos de las personas LGBTIQ+ en Ecuador. https://www.kaleidos.ec/breve-cronologia-en-la-reivindicacion-de-los-derechos-de-las-personas-lgbtiq-en-ecuador/

Organización de los Estados Americanos. (2012). Estudio orientación sexual, identidad de género y expresión de género: algunos términos y estándares relevantes.

Organización de las Naciones Unidas – ONU. (28 de diciembre de 2019). El ACNUDH y los derechos humanos del colectivo LGBTI https://www.ohchr.org/SP/Issues/LGBTI/Pages/index.aspx

Rueda Castillo, Angie. (2015). Derechos de las personas trans. Revista Defensor.

Sancho Ordóñez, Fernando; Lucas Platero, R. (2018). Memorias posibles para el movimiento trans en Ecuador. Ex æquo, Nº 38, pp. 49-65. DOI: https://doi.org/10.22355/exaequo.2018.38.04

The Trevor Project. (2020). Una guía para ser un aliado de los jóvenes transgénero y no binarios. https://www.thetrevorproject.org/resources/guide/a-guide-to-being-an-ally-to-transgender-and-nonbinary-youth/

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