Información a cambio de muerte

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Periodista del medio de comunicación La Disputa, estudiante de Comunicación de la Universidad Politécnica Salesiana, es una mujer de libre de pensamiento, aficionada a la fotografía y las narrativas audiovisuales. Le encanta viajar y conocer nuevas culturas y lugares. Se identifico con la lucha por la libertad de expresión e igualdad de género. Veta cualquier tipo de opresión y exclusión.

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Hoy la crisis sanitaria producida por la expansión del virus COVID-19 ha afectado a todo el mundo. La vida de los ecuatorianos dio un giro trascendental el día jueves 12 de marzo de 2020, la cotidianidad no sería la misma por un largo e incierto tiempo. Dar la mano, un beso, un abrazo, son algunas de las muestras de afecto que han quedado en el pasado. Durante los meses de estricto confinamiento, la exposición al virus radicó principalmente en las personas dedicadas al área de la salud, la información (comunicación), la seguridad y la producción alimenticia.

El trabajo periodístico es una constante exposición al peligro, sin embargo, durante la pandemia el riesgo aumentó aún más. Física y psicológicamente, el agotamiento de los periodistas es mayor. Según IJ-NET (Red Internacional de Periodistas) el nuevo informe global realizado por ICFJ “International Center for Journalists” acerca de la salud física y mental de los periodistas, reconoce que los comunicadores se encuentran trabajando en un entorno severamente presionado durante la pandemia, ya sea por el agotamiento laboral trabajando horas extras, los despidos, incluso la constante desinformación en redes.

¿Quién garantiza la seguridad de los periodistas? ¿Los periodistas y comunicadores tienen protección integral por parte del Estado o las empresas a las que pertenecen? La Ley Orgánica de Comunicación (LOC) establece en el Art- 42.1 la protección a los trabajadores de la comunicación. “El Estado y los medios de comunicación, protegerán a los trabajadores de la comunicación, que por sus actividades profesionales su vida esté en riesgo” entendiendo solamente como actividades de riesgo la “Producción, tráfico, transporte, almacenamiento o comercialización de estupefacientes; Contrabando de mercaderías; Trata de personas; Corrupción”. Es inaceptable como supuestamente se “garantiza” la actividad periodística solamente en determinados casos, omitiendo los desastres naturales, pandemias o similares. La pandemia del virus del COVID-19 es una amenaza constante e incontrolable a la que estamos expuestos diariamente.

 Hay que tener en cuenta que es imposible conocer el estado de la sociedad, del virus o de la pandemia sin acceso a la información. Un comunicado de prensa publicado por la OEA el 19 de marzo de 2020, identificó la preocupación por el constante aumento de contagios por COVID-19, y la necesidad de instar a los gobiernos a garantizar la salud y la vida humana. El comunicado expresa que “La salud humana no sólo depende del fácil acceso a la atención sanitaria. También depende del acceso a información precisa sobre la naturaleza de las amenazas y los medios para protegerse a sí mismo, a su familia y su comunidad. El derecho a la libertad de expresión, que incluye el derecho a buscar, recibir y difundir información e ideas de todo tipo”.

Es importante que las y los trabajadores de la comunicación seamos reconocidos con la misma importancia que el personal médico y de salud en general, ya que, jugamos un rol importante en la lucha contra el virus. Somos los encargados de entregar información crítica y verificada a la sociedad. La comunidad periodística ha sido gravemente afectada, la muerte de muchos colegas alrededor del mundo ha incrementado la incertidumbre laboral. Por ejemplo: durante el año 2020 al menos 602 profesionales de la comunicación fallecieron en el mundo a causa de la pandemia, alrededor de 303 solamente en Latinoamérica según la ONG Campaña Emblema de Prensa (PEC) en enero del presente año.

Es en este contexto me pregunto ¿El periodismo transmite información a cambio de muerte?, ¿Cómo debemos actuar los y las comunicadoras en caso de que nuestra integridad se vea afectada por la pandemia, podemos o no confiarnos en las palabras del Estado? Mientras en las leyes se dice proteger a los periodistas en determinados casos, excluyendo la pandemia como riesgo laboral.

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